Salutogénesis, el modelo que la UdeC está llevando a la salud comunitaria

Poco a poco, la salutogénesis y el enfoque de activos empiezan a abrirse espacios en la región con intervenciones a pequeña escala a cargo de alumnos de pregrado y residentes de medicina familiar vinculados a la UdeC.

Del latín salus (salud) y el griego génesis (creación), este modelo de salud apuesta por una mayor participación de las personas y las comunidades en su bienestar, involucrando los recursos (activos) de que disponen tanto a nivel individual como colectivo.

“La salutogénesis y el enfoque de activos son nuevos dentro del ámbito de la salud pública y tienen que ver con una mirada positiva y complementaria al modelo tradicional de déficit y de daño, focalizado en el riesgo y la enfermedad, junto con relevar las condiciones que generan salud en las personas, que están en ellas, en su entorno o sus redes y que pueden ser potenciadas”, explica la académica del Programa de Salud Familiar de la Facultad de Medicina, Patricia Pérez.

La salud tradicional se basa en la idea de que son los especialistas quienes resuelven los problemas, lo que genera una dependencia del sistema sanitario o de los expertos. “Este modelo busca que la gente sea consciente de sus recursos y los del entorno; está más centrado en la solución, en lo que las personas tienen más que en lo que carecen y la idea es que puedan ser autónomas, tomar sus propias decisiones y nosotros como prestadores de salud ser un recurso más para ellos”, indicó.

Lo que se busca “es que el paciente o la comunidad comprenda lo que está pasando con su salud y se considere capaz de modificar lo que no está bien; que tenga protagonismo en los procesos de salud”, acota el catedrático de la Universidad de Alicante, Dr. Carlos Alvarez-Dardet, quien dirige la Gaceta Sanitaria, el órgano oficial de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria.

Para Alvarez-Dardet, el enfoque salutogénico y de activos tiene una perspectiva más humana y educada. “No se trata de decirle a la gente lo que tiene que hacer, sino que basarse en el proceso de prevención y de sanación considerando las cosas que la gente ya tiene”.

Ahondando en el enfoque de activos, el docente cuenta que a nivel individual pueden considerarse dentro de estos recursos “tener o no tener un gen, una característica biológica, social o política”; mientras que en el entorno destacan elementos ambientales y culturales.

“La Dieta Mediterránea, que es patrimonio cultural de España, Italia y Grecia, hace que tengamos la mitad de infartos (en relación a otros países) y esto que está salvando vida es un activo de salud pública”, afirma.

Este tipo de elementos de la cultura son importantes a la hora de llegar a las comunidades, añade. “En todo el altiplano americano existe una tradición de trabajo comunitario, la minga. Es un activo cultural enorme. Es una institución interesante para rescatar, porque es valiosísima. Hay una fuerza de trabajo enorme allí”.

En los últimos años, el Programa de Salud Familiar junto a Promosalud (Universidad Promotora de la Salud) han formado estudiantes de pregrado, médicos residentes y equipos de salud en esta área, desarrollando algunas experiencias a nivel comunitario, algo que también ha llegado al ámbito de la salud pública, con acciones coordinadas desde la seremi de Salud.

Todas ellas fueron revisadas en el Primer Encuentro Salutogénico al Sur del Mundo, La mejor teoría es la práctica, realizado en la UdeC, y destacadas por Alvarez-Dardet.

“La UdeC está en una situación de una oportunidad enorme de colocarse a la vanguardia de la investigación en la materia no solo al sur del mundo sino que en todo el mundo”, asegura.