Premio Nacional Julio Pinto inauguró año académico de la Licenciatura en Historia

Con más de 40 años de trayectoria, el Premio Nacional de Historia 2016, Julio Pinto, reconoce que han sido innumerables las ocasiones en que ha debido enfrentar la “incómoda” interrogante sobre las razones que justifican el estudio de la Historia.

Y para allanar el camino a las nuevas generaciones que se están formando en la disciplina, ofreció cinco respuestas posibles para la pregunta ¿La Historia para qué?, título de la clase con que inauguró el año académico de la carrera de Licenciatura en Historia de la UdeC.

En su primera propuesta para contestar el enunciado, el Dr. Pinto señaló que la Historia “nos permite conocer diversas personas, culturas y pueblos (…) en un espacio y tiempos diferentes” y que, desde esa perspectiva, contribuye a valorar la diferencia y respetar la diversidad.

“Así como sirve para valorar la diferencia, también sirve para conocernos a nosotros mismos. Un pueblo, una comunidad, un país son lo que son por el camino que han recorrido y por los errores y aciertos que han tenido”, afirmó.

De este modo, la Historia se constituye en una fuente de identidad, como comentó el investigador, agregando una tercera función para la disciplina: la conciencia patrimonial.

Aquí, explicó, la Historia ayuda a identificar y discriminar entre los aciertos y los errores que se han cometido en los trayectos históricos.

De acuerdo a Pinto, la Historia es también un mecanismo para detectar y repudiar lo que se ha hecho mal, cumpliendo una función de pensamiento crítico y autocrítico. No se trata -dijo- de identificar lo malo con “fines contemplativos” o con la sola idea de denunciarlo, porque el objetivo es erradicar y no volver a repetir esos errores.

En su quinta y última respuesta, el especialista indicó que la Historia tiene la propiedad de “desnaturalizar las explicaciones humanas para tomar conciencia de que las cosas que nos pasan no ocurren al azar, no obedecen a leyes impersonales de la naturaleza, sino que obedecen a la acción humana, a nuestros aciertos y errores, las instituciones que nos rigen, las costumbres que mostramos, las preguntas que nos hacemos, todo es fruto de la acción humana”.

Y si eso es así -agregó- también puede ser modificado por acción humana. “A eso le llamamos agencia (…) la capacidad del ser humano de hacer su propia historia, se ser agente, de construir su propia historia (…) somos agentes históricos, podemos cambiar las cosa para bien o para mal, tenemos responsabilidades”, expresó.

En la oportunidad, el Jefe de Carrera, Mauricio Rojas, expresó que el propósito de inaugurar el año académico es marcar la apertura de los diálogos, los debates, y juegos de opiniones y visiones de los que son parte docentes y alumnos en el contexto de la actividad académica.

Por otro lado, entregó detalles de los cambios introducidos a la malla curricular de la Licenciatura, aprobados en 2016 y que apuntan a ofrecer más opciones de empleabilidad a los egresados de la carrera, donde además de lo específico de la disciplina, los futuros profesionales puedan acceder a ámbitos como el desarrollo de proyectos históricos culturales y patrimoniales.

Por su parte, la representante del Centro de Estudiantes, María Paz Salgado, también reflexionó sobre el sentido de la disciplina, señalando las limitaciones que existen cuando se analiza el tema de quiénes hacen la historia.

A su juicio, se trata de “un grupo reducido de investigadores, que no tiene un interés social en el pasado” y donde hay una evidente ausencia de participación femenina. En este contexto, instó a sus compañeros a “seguir creyendo que la historia es para todos y para todas” y no reproducir “modelos imperantes que la academia nos ha obligado a vivir”.