UdeC reconoció el compromiso institucional de sus trabajadores

Homenajear el compromiso con la Universidad de Concepción por parte de los trabajadores académicos y no académicos que cumplieron 25 y 30 años de servicio es el objetivo de la tradicional ceremonia del Día del Trabajador Universitario. El pasado viernes 19 de mayo, 111 trabajadores, 76 que cumplieron 25 años y 35 que cumplieron 30 años de servicio, recibieron sus medallas y los incentivos que entrega esta casa de estudios en el Teatro UdeC.

“Este es un reconocimiento por la dedicación y trabajo que han entregado a nuestra Universidad, ese trabajo es el que hace posible que nuestra Universidad esté en el sitial que tiene hoy día, después de 98 años que han transcurrido desde su creación”, manifestó el Rector Sergio Lavanchy.

El Rector agregó que este es un reconocimiento mutuo, el cual se ha visto reflejado en encuestas que a nivel nacional sitúan a la UdeC dentro de las mejores empresas para madres y padres que trabajan, haciendo de la conciliación trabajo-familia una importante ventaja de la Universidad. “Hemos tenido reconocimientos como una de las instituciones que tiene mejores condiciones laborales para todos sus trabajadores, en todo sentido, y la institución se preocupa de ello, siempre estando disponible y dispuesta para ayudar cuando corresponda, en cualquier situación, a sus trabajadores”, señaló.

Durante la ceremonia, el Vicerrector de Asuntos Económicos y Administrativos, Alejandro Santa María, agradeció la labor que cada trabajador ha realizado en sus años de servicio. “Lo que queremos es reconocer la contribución que han hecho; han dedicado su vida a la Universidad, han formado su familia alrededor de la UdeC y todos los logros que tenemos –el más significativo en el último tiempo que fue alcanzar una acreditación de siete años–, ha sido gracias al trabajo de cada una de las personas que han estado aquí, 25, 30 y hasta 55 años”, manifestó.

En su discurso comenzó destacando el compromiso que los trabajadores universitarios han tenido desde la fundación de esta casa de estudios, “de ahí que el lema alternativo de la UdeC, ‘Sin verdad y esfuerzo no hay progreso’, adquiera tanto sentido en esta ceremonia de celebración”.

Santa María agregó que establecer el motivo de la pertenencia y compromiso con la Institución no es fácil de conocer, sin embargo, sostuvo que “se conforma en base a la libertad completa que tienen quienes trabajan aquí, para ejercer los distintos roles con el mayor esfuerzo que puedan poner, entendiendo que no solo es un lugar de trabajo, es un lugar que nos acoge”, señaló.

La académica de la carrera de Obstetricia y Puericultura, Yolanda Contreras, fue la encargada de representar a los 111 homenajeados. En su discurso rememoró la vida universitaria y como esta institución acoge a cada uno de los integrantes de la comunidad universitaria, pasando a ser “nuestro segundo hogar, donde hemos construido parte importante de nuestra historia”.

Los homenajeados con 25 y 30 años de servicio

Si bien es una ceremonia en que la institución reconoce el aporte de sus académicos y funcionarios, el docente de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía, Ricardo Utz, cree que en estos 25 años “es más lo que la Universidad me ha dado en crecimiento profesional y como persona, que lo que yo he entregado”.

Para el Director del Programa de Patrimonio Cultural, las personas que trabajan en la UdeC desarrollan un fuerte sentido de pertenencia que parte desde la unidad en la que cada cual se desempeña hasta llegar a la institución en su totalidad. “Y no solo abarca el tiempo en el que uno está (aquí), en mi caso 25 años, sino que va hacia atrás, incluyendo toda la historia de la Universidad y que uno la lleva consigo”, afirmó.

Por su parte, el académico del Departamento de Artes Plásticas, Jorge Pasmiño, señaló que celebrar 25 años en la UdeC “es pasar una nueva etapa, a la que le seguirán nuevas actividades y proyectos que también son interesantes”.

“No le he tomado el peso a este tiempo, que ha pasado muy rápido (…) en estos años han ocurrido cosas positivas y otras no tanto, pero si pongo las cosas en la balanza, creo que ha sido más lo positivo, sobre todo desde el punto de vista académico”, en particular -dijo- por el apoyo para desarrollar ideas y proyectos.

Feliz con el reconocimiento institucional se manifestó la secretaria de la Dirección del Departamento de Historia, Sara Hernández, quien reconoció ser una enamorada de la Universidad. “Me enamoré de la UdeC cuando llegué a hacer mi práctica, tuve la posibilidad de trabajar fuera, pero siempre con la idea de volver”, manifestó.

A su juicio, lo más destacable de esta casa de estudios es “su ambiente, en el cual uno se puede desarrollar en varios ámbitos, tanto profesional como culturalmente y eso fue lo que me encantó”.

Por su parte, Roberto Riquelme, Decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas indicó que “estoy en un momento en el que todavía puedo aportar más a la Universidad y también la Universidad me está aportando mucho. Hay algo muy interesante y es que uno nunca sabe en qué va a trabajar el próximo año, eso es una emoción constante. Yo siempre quise trabajar en la Universidad, lo logré y me siento feliz por eso”.

El guardia de seguridad Leonidas Bastías, otro de los premiados, recordó cómo ha cambiado la Universidad. “Hoy tenemos más tecnología y eso hace el trabajo más cómodo. Las personas también han cambiado, percibo que hay más amabilidad que antes, más cordialidad interna, desde el jefe en adelante”, sostuvo. Agregó, en relación a los estudiantes que “siempre hay algunos más rebeldes, pero cuando conocen el servicio que prestamos cambia su actitud y entienden nuestra labor. Excepto, claro está, algunos problemas aislados que enfrentamos en nuestro trabajo”.

Andrea Werner, docente de Odontopediatría de la Facultad de Odontología, señaló que “nunca me fui de la Universidad, cuando me titulé no podía concebir la vida fuera de ella. Me quedé trabajando ad honorem y luego me llamaron a la Clínica de Prótesis, después pasé al cargo que tengo ahora. Este es un buen momento, dos de mis tres hijos están estudiando en la Universidad de Concepción, estoy tranquila en el ámbito familiar”. Dedicó, además, el reconocimiento a las personas que han marcado en su carrera, “colegas importantes y también a mi marido, Fernando Escobar, que es profesor emérito de la Universidad”.

En tanto que Ana Silvia Cifuentes, del Departamento de Botánica de la Facultad de Ciencias Naturales, recordó que llegó a los 16 años a estudiar Licenciatura en Biología a la Universidad de Concepción y que “de ahí prácticamente he estado ligada toda la vida a la UdeC. Fui alumna ayudante, luego suplente cuando algún profesor se iba. La Universidad me ha fascinado siempre, por lo mismo aún no me jubilo, tengo el corazón apretado. El laboratorio es bonito, el campus verde es precioso también, escuchamos la Radio Universidad. Trabajo en un muy buen equipo”.