Municipalidad de Chillán reconoció a destacado investigador de la UdeC

El aniversario 436 de la ciudad de Chillán trajo un reconocimiento especial para la Universidad de Concepción, en manos del Subdirector del Campus Chillán, profesor Sergio Recabarren, quien fue distinguido por el Municipio local por su aporte en el ámbito de la investigación.

El académico, quien reconoció sentir desde niño el interés en saber el porqué del funcionamiento de los seres vivos, afirmó que la UdeC y su lema "Por el desarrollo libre del espíritu", marca y guía a toda la comunidad universitaria en su quehacer investigativo. “Pensar, analizar, estudiar, comparar, con plena libertad, sin dogmas. Y sin verdades impuestas por la fuerza de la sin razón o por la violencia”, enfatizó.

El profesor Recabarren entregó más detalles sobre sus investigaciones, su trabajo universitario y su visión respecto de las nuevas generaciones y su interés por el ámbito científico.

- ¿Hay alguna investigación en particular que lo haya marcado?
- Esta pregunta quisiera contestarla basándome un poco en la historia. Mi tesis de pregrado se enfocó en demostrar que las hipófisis de ratas inmaduras tenían presencia de la hormona luteinizante, que es la hormona que controla la ovulación. Debido a que la hipófisis de ratas inmaduras, es decir, prepúberes, contenían esta hormona, la pregunta que quedaba por demostrar es por qué, si había presencia de esa hormona, las ratitas no la secretaban para iniciar la pubertad, cuyo inicio se marca precisamente con la primera ovulación. "Algo" evitaba que no se secretara esa hormona hasta el momento más indicado, dando origen a la pubertad. Ese algo es una relación muy compleja en la que interviene el sistema nervioso a través de neuronas que secretan una neurohormona que ahora se conoce como Hormona Liberadora de la Hormona Luteinizante (LHRH, por sus siglas en inglés).

Me marcó en esa época como parte de mi estudio de pregrado la demostración de la existencia de esa hormona en una región del hipotálamo y que hizo acreedor del Premio Nobel de Fisiología y Medicina a los Dres. Schally y Guillemin unos pocos años después de su demostración. Mis estudios de postgrado se relacionaron con esa neurohormona, cuando aún se conocía relativamente poco de su rol en la fertilidad humana. Y si a ello se une el desarrollo de una técnica para medir hormonas plasmáticas en niveles muy bajos con precisión y certeza, como es el radioimmunoensayo (RIA) por parte de la Dra. Yalow y que se sigue usando en los laboratorios alrededor del mundo después de más de 40 años de su introducción en los estudios experimentales y clínicos del sistema endocrino, fue todo un cambio en la endocrinología humana y animal, y marcó mi interés en esa disciplina. Se dio origen a una nueva disciplina que se conoce como Neuroendocrinología, la cual ha sido la base de mis estudios experimentales, sobre todo la neuroendocrinología de la reproducción. Y desprendiéndose de esa disciplina, mis recientes estudios se dirigen a la reprogramación de la reproducción y el metabolismo por factores endocrinos y metabólicos de la madre gestante y que se las traspasa al feto.

- ¿Cuándo uno termina de investigar?
Nunca. El proyecto Fondecyt en el que estoy participando termina en un par de años más, y aunque yo jubile, siempre formaré parte del cuerpo académico de la Universidad y podré seguir postulando a fondos de investigación y seguir con este trabajo tan apasionante que permite crear conocimiento. De hecho, me está rondando la idea de adentrarme experimentalmente en nuestro modelo en el tema de la obesidad como consecuencia de la reprogramación fetal, o sea, cómo la madre puede traspasar información al feto durante su desarrollo, que después lo condicione a que al nacer sea más propenso a enfermedades, entre ellas, la obesidad.

- ¿Cómo viene el interés de las nuevas generaciones, más “audiovisuales”, para la investigación?
Yo creo que el interés por descubrir nuevo conocimiento no cambia con la introducción de medios de comunicación e información más audiovisuales. El progreso de la humanidad a lo largo de la existencia del hombre se basa en la observación y en la inquietud por saber más, sin conformismos, tratando de ir más allá de lo posible, si no, aun estaríamos viviendo en las cavernas, aunque a veces pareciera que hemos retrocedido a esa época. Por eso, a veces lamento que no se escuche la opinión de los científicos en los grandes problemas que aquejan a las sociedades modernas.

- En sus agradecimientos al recibir el premio, lo dedicó a toda la Universidad de Concepción, ¿Qué lo motivó a este reconocimiento?
Lo dediqué a mis estudiantes, mis colegas y a las autoridades de la Universidad, porque lo que uno consigue nunca es el trabajo individual, es el trabajo colectivo de equipos de trabajo en el día a día y sin el apoyo de las autoridades, a veces, el esfuerzo individual o de equipo se hace inútil. Prácticamente toda mi vida académica la realicé en la Universidad de Concepción y por ello, le agradezco ese ambiente extraordinario que nos da para desarrollar nuestras aptitudes y planes. Como le decía, nuestro lema, por el desarrollo libre del espíritu, nos otorga el marco intelectual para la investigación y la docencia, y como resultado de ello, la extensión y asistencia técnica tiene un sustrato magnífico en la creación del conocimiento.

Paola Zerega