La importancia de las humanidades y las ciencias para la formación universitaria

¿Tiene alguna relevancia la formación humanística para la educación científica? Y, a su vez, ¿Tiene alguna relevancia la ciencia para la formación humanística? Dados los ideales fundacionales de la Universidad de Concepción, sería correcto responder afirmativamente a ambas interrogantes. Si tuviéramos que responder, sin embargo, ya no sobre la base de esos ideales, sino en consideración de la realidad curricular de nuestra Universidad, la respuesta a ambas interrogantes debería ser “casi ninguna relevancia”.

Si solamente consideramos algunas de las recientes modificaciones de los planes de estudios en diversas carreras, veríamos la contradicción entre esos ideales y nuestra realidad actual. Muchas de estas reformas han puesto énfasis solo en los aspectos profesionalizantes del curriculum y han reemplazado asignaturas humanísticas de todo tipo por otras que se perciben como útiles para el desempeño profesional inmediato de nuestros egresados. No debemos culpar aquí al modelo educativo de formación por competencias, pues este no excluye a las humanidades de sus competencias genéricas. Las decisiones al respecto se relacionan más bien con los modos de pensamiento profesionalizante que nos hemos autoimpuesto y que nos distancian de los ideales de una formación realmente universitaria.

Algo semejante ocurre con la formación humanística. Esta ha tendido históricamente, en nuestro país y en nuestra Universidad, a olvidar la contribución de la ciencia para la comprensión de la naturaleza, la sociedad y el ser humano. Si las humanidades nos muestran la evolución y la pluralidad de las culturas y de los modos en que la realidad ha sido expresada en el arte y en la literatura, y también nos muestran la universalidad y la relatividad de ciertos valores y la naturaleza falible del conocimiento humano, las ciencias nos muestran, en cambio, los logros de la racionalidad humana, la compleja realidad del universo y las posibilidades técnicas del desarrollo humano. Es por esto que las grandes universidades no desconocen la importancia de esta interacción entre los valores culturales o humanos y los valores científicos. Fomentar esta interacción motiva la formación de personas autónomas y tolerantes, y con una interioridad reflexiva, pero con las herramientas conceptuales y científicas que requieren los problemas objetivos actuales y futuros.

Los recientes e incipientes proyectos para ofrecer a los estudiantes la posibilidad de una educación complementaria, o minor, en humanidades y en distintos campos científicos, pone los incentivos adecuados para enriquecer la formación de pregrado. Estos proyectos, aunque tardíos, están correctamente encaminados y serán apoyados decididamente y en concordancia con la línea Estratégica de Formación de Calidad de nuestro programa de gobierno universitario.

Carlos Saavedra Rubilar
Equipo Rectoría UdeC 2018
http://rectoriaudec2018.cl/