La equidad e inclusión no se decretan, se practican

A menudo se nos consulta sobre la Agenda de Género de nuestro programa de rectoría. Esta pregunta es natural para muchos, dado que soy la primera mujer candidata a rectora en casi 100 años. Sin embargo, nuestra propuesta es una Agenda de Equidad e Inclusión.

En la UdeC existen enormes brechas de género. La planta académica está constituida por un 60% de hombres y 40% de mujeres. La distribución en profesores asistentes es pareja (45% es mujer), en profesores asociados sólo el 30% es mujer, y apenas el 20% en el caso de profesores titulares. También existen considerables brechas salariales, desigualdades en el trato, diferencias entre campus y entre facultades.

La equidad se asocia a valores de igualdad y justicia, promoviendo la igualdad más allá de las diferencias. Entre los campus de la UdeC existen diferencias en autonomía, infraestructura, acceso a beneficios, entre otros. Proponemos que la Dirección del Campus Chillán se transforme en una Vicerrectoría, con mayor autonomía, en especial ante el nuevo escenario de la Región de Ñuble. Para el caso del Campus Los Ángeles, nuestra propuesta es que las escuelas se transformen en facultades.

La inequidad entre nuestras facultades es otro gran problema. Por ejemplo, no es justo exigir a la Facultad de Humanidades y Artes que su productividad académica se mida en publicaciones ISI, como lo hace Ciencias Biológicas. La primera concentra su quehacer en crear obras con un impacto en el acervo cultural de la sociedad. Hoy en día, el polinomio asume que todas las facultades son iguales. En este tema, proponemos que la asignación de recursos se haga en base a Convenios de Desempeño, que reflejen el quehacer específico de ellas.

La brecha salarial se observa entre académicos y profesionales recién contratados en diferentes facultades, con igual formación, pero con distinta remuneración. Existe una evidente sobrecarga en la docencia, especialmente en los académicos jóvenes, quienes no reciben una inducción a nivel central sobre el quehacer universitario y, además, se les exige que sean competitivos en I+D, realicen extensión, servicios y que asuman cargos administrativos. Ellos muchas veces no tienen oportunidades para el desarrollo profesional y su carrera académica se ve menoscabada. Por esto, generaremos una red de apoyo, durante su inserción en la academia, acotando las horas de docencia y dándoles las facilidades para la formulación y ejecución de proyectos y, así, iniciar su carrera docente y profesional con un respaldo institucional.

La falta de inclusión es un tema que cobra mayor importancia cada día no sólo en Chile, sino en el mundo. La Inclusión es un enfoque que responde positivamente a la diversidad de las personas y a las diferencias individuales (Unesco, 2005). Tenemos estudiantes con capacidades y culturas diferentes, quienes tienen todo el potencial y talento para ser profesionales destacados. Integrarlos en la UdeC no pasa sólo por construir rampas o instalar ascensores. Debemos hacernos cargo y tomar medidas de integración mediante servicios de acogida y protocolos de acompañamiento dirigidos tanto a los estudiantes como a los profesores.

Dra. Jacqueline Sepúlveda C.
Candidata a Rectora
www.jacquelinerectora2018.cl