Ingeniería incorpora robot de última generación como herramienta para la formación profesional

Un androide de última generación, capaz de interactuar con personas y aprender nuevas tareas, incorporó la Facultad de Ingeniería como herramienta de apoyo para la formación de sus profesionales.

Baxter es el nombre de este robot de la empresa estadounidense Rethink Robotics, primero en su tipo en el país, que fue adquirido en el contexto de una iniciativa multidisciplinaria, dentro de la Facultad, e inserta en su Proyecto Ingeniería 2030, del que forman parte las universidades de Santiago y Católica de Valparaíso.

Para el Decano de Ingeniería, Dr. Luis Morán, la adquisición de Baxter -que significó una inversión de 35 mil dólares- es un hito para la Facultad en el área robótica. “Tenemos cursos donde enseñamos la teoría de la robótica, pero los laboratorios son bastante básicos. Esta adquisición nos permite un mayor desarrollo en la Facultad, principalmente con nuestros alumnos”, expresó.

El académico destacó que, siendo la robótica es una área multidisciplinaria, Baxter es una herramienta de motivación para los estudiantes y una oportunidad de desarrollo para las distintas disciplinas de la Facultad. Por otro lado, indicó que uno de los objetivos es lograr aplicaciones de los desarrollos que se logren en la facultad, “que en este caso están enfocados principalmente en la pymes (pequeñas y medianas empresas)”.

El Director del Departamento de Ingeniería Industrial (DII), Carlos Herrera, señaló que Baxter es un ejemplo de cómo en los países desarrollados se busca avanzar en la transferencia de la robótica hacia las pymes.

“El objetivo principal de la empresa (creadora de Baxter) era desarrollar un robot de bajo costo que pudiese operar junto con las personas, algo que en contextos industriales no es fácil lograr, porque son peligroso en su operación. Baxter está equipado para detectar personas y no hacerles daño”, dijo el académico, uno de los responsables de la iniciativa.

El robot de Ingeniería, explicó el Dr. Herrera, está pensado para tareas como el manejo de materiales, “para apoyar a las personas dentro de su trabajo, no para sustituir sino para reemplazar tareas repetitivas que, por lo general, son tediosas para los operadores y que, en general, causan muchas enfermedades laborales”.

Entre las tareas que Baxter realiza se cuentan la manipulación y empaquetamiento de objetos, pudiendo eventualmente incorporarse en la operación de máquinas como las de control numérico.

Además de su capacidad de interactuar con las personas, este robot tiene además el potencial de aprender nuevas tareas por lo que “es muy fácil integrarlo a una linea de producción”.

Baxter pesa más cien kilos, consta de dos brazos robóticos y tres cámaras, más una serie de accionamientos, unidades de cómputo y procesamiento que -como indicó el Subdirector del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Jorge Pezoa, también parte del equipo del proyecto- “le permiten tomar información del ambiente, para realizar tareas
que se programan para ser automáticas, o generar soluciones a problemas”.

Con el androide ya instalado en las dependencias de la Facultad comienza la tarea de diseño de los cursos pilotos y formales “para que los estudiantes aprovechen el robot y toda la tecnología asociada”, anunció el Dr. Pezoa.

El académico comentó que en un principio, los cursos tendrán un acceso limitado, pero que la idea general es armar una línea de manufactura, dentro de la que los estudiantes de distintas especialidades trabajarán en el desarrollo de proyectos, como por ejemplo la creación de objetos.

“El robot va a ser parte de esa línea de manufactura o procesamiento y les va a entregar apoyo a ellos, pero además, los estudiantes deberán manejar recursos y desarrollar prototipos y productos”, indicó.

Jorge Sanhueza, Director de Emprendimiento de Corfo Bío Bío, contó que esta iniciativa de la Facultad de Ingeniería también tributa al Programa de Manufactura Avanzada de la agencia estatal, donde la formación de capital avanzado es uno de los elementos fundamentales, para avanzar hacia la diversificación y sofisticación de la matriz productiva.

“Creemos que elementos como estos en la academia, y que puedan ser traspasados a los sectores productivos, pueden ayudar a hacer de Chile un país más competitivo”, afirmó.