Gobierno universitario y participación académica

Cada cuatro años los académicos de la Universidad de Concepción tenemos la oportunidad de participar en una decisión trascendente para nuestra institución, mediante el ejercicio del voto para elegir rector o, de manera similar, para la elección de las autoridades de diferentes unidades académicas. Sin embargo, aparte de estas ocasiones, existen muy pocas oportunidades de participación en la vida universitaria, lo que produce preocupación y frustración en muchos académicos. Se evidencia un rezago en el desarrollo de estructuras institucionales y de procedimientos que estimulen la participación de modo activo e informado. Además, se ha ido generando un tipo de cultura institucional en el cual no se espera ni se fomenta la participación en los espacios existentes para ello. No es infrecuente que instancias como el Consejo Académico, los consejos directivos de cada facultad e, incluso, los consejos de departamentos funcionen con total dependencia de las correspondientes autoridades unipersonales y que no se comporten como los auténticos organismos colegiados que se espera que sean. Instancias que deberían funcionar autónomamente, como las comisiones de contrataciones y promociones, a veces, también operan dependiendo excesivamente de los decanos.

Ciertamente, en tal proceder se aprecia alguna responsabilidad colectiva, pues como académicos de nuestra Universidad nos hemos ido acostumbrando a este rol pasivo. Sin embargo, estamos conscientes de que este accionar resiente las posibilidades de desarrollo y los climas laborales dentro de las unidades. Constituirse en una efectiva comunidad académica exige que el respeto y reconocimiento a las visiones y necesidades de quienes somos parte de ella sea una práctica permanente. Los procedimientos verticales y la ausencia de transparencia no son compatibles con los requerimientos institucionales de hoy ni aprovechan el potencial de ideas e intereses que existen en la Universidad.

Las formas y procedimientos a través de los cuales se pueden fortalecer los espacios de participación deben ser analizados y discutidos colectivamente. Van desde acciones relativamente simples, como poner límites a las reelecciones de autoridades universitarias, a otras más complejas, como la creación de nuevas estructuras institucionales, como un consejo universitario consultivo, todas medidas planteadas en nuestro Programa. En tanto comunidad, lo primero que necesitamos alcanzar es el convencimiento respecto de la importancia de generar nuevos espacios de participación y de darle un mejor uso a los que existen.

Ese convencimiento ha sido uno de los impulsores centrales de nuestra disposición a asumir el gobierno universitario para intentar proyectar una comunidad universitaria activa, informada e influyente. Lograr este propósito es parte esencial del desafío al que todos estamos invitados.

Carlos Saavedra Rubilar
Equipo Rectoría UdeC 2018
http://rectoriaudec2018.cl/