Fernando Venegas: "El Estado hoy es una proyección del Chile del Siglo XIX y dejó fuera la idea de diversidad"

El italiano Blas Canessa Onice fue el primer agricultor en plantar tomates para la venta en Limache a comienzos del siglo XX. Su éxito fue tal, que en pocas décadas acumuló propiedades y una pequeña fortuna. En 1934, cayó una helada que destruyó sus cultivos y lo dejó en la ruina.

“El recuerdo en el seno de su familia era que había dilapidado su fortuna. Producto de esta investigación, se reconciliaron con la historia de su bisabuelo; se dieron cuenta que la pérdida fue por una helada y no porque había sido un derrochador”. Con esta historia, el académico del Departamento de Historia Fernando Venegas Espinoza grafica la importancia de un elemento que ha sido poco considerado en la disciplina: el medio ambiente y su efecto sobre acontecimientos sociales y políticos.

El relato de Canessa y otros se encuentra en su libro recientemente publicado por Ediciones Universitarias de Valparaíso: “Estado y Sociedad. Construcción de espacios en contextos locales: Limache, 1860-1960”. Esta obra de dos tomos fue presentada en la UdeC por los académicos Alejandra Brito, Mauricio Casanova y Carlos Ibarra durante las Jornadas de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales organizadas por los departamentos de Historia y de Filosofía, además del Programa de Investigación, Ciencia Desarrollo y Sociedad en América Latina (CIDESAL) de la UdeC. El libro también se presentará en Viña del Mar, Limache y Olmué.

Este trabajo analiza la relación entre sociedad y Estado, así como los factores que afectaron la vida y el desarrollo de la comunidad de Limache, durante un siglo. En sus páginas, conviven los tomateros, los avicultores y los representantes del Estado. También los artesanos, las obreras y las agrupaciones religiosas. Asimismo, el libro pone un énfasis especial en los factores medioambientales que afectaron la vida de la comunidad y que tuvieron consecuencias sociales y políticas relevantes, como las sequías o terremotos.

Ejercicio microhistórico
La investigación de Venegas propone revisar la incidencia del Estado en la construcción de nuestro país, de manera descentralizada y menos lineal. “Las miradas respecto del Estado y su relación con la sociedad han estado planteadas desde lo general y desde Santiago. Estos trabajos se han detenido en el tiempo que se llama ‘madre’; cuando se formó el Estado nacional chileno, (1830-1860). Yo abogo por construir miradas más largas y microhistóricas, lo que implica revisar problemas universales, pero a escala particular”.

El autor asegura que esta mirada tradicional ha otorgado un protagonismo mayor y más consistente al Estado del que realmente ha tenido en la historia. Asimismo, señala que es importante aportar desde otros territorios diferentes a la capital, lo que responde también a un anhelo ciudadano. “La gente quiere saber la historia de su plaza, su calle. Hace rato que quiere saber esa historia y nosotros tenemos que ser capaces de contarla, sin perder de vista que a través de ella, estamos tratando de entender la historia universal”.

Este ejercicio le permitió concluir que el Estado no se hace presente de la misma forma y de manera estable en todos los territorios. Por ejemplo, en la Araucanía, se expresó mediante la ocupación. En el norte salitrero casi no hay Estado y son los dueños de la industria los que fijan los parámetros de convivencia. De esta manera, la idea de que el Estado fue la principal fuerza de construcción de la nación se ve matizada con la aparición de las agrupaciones sociales de distinta índole —religiosa, deportiva o mutualista— que colaboraron o resistieron contra el Estado, o también, paliaron la ausencia fiscal en temas de salud pública o infraestructura.

Estas conclusiones pueden tener un correlato con la situación actual, en que el Estado y la Sociedad están en una interrelación visible. “El Estado de hoy es una proyección del Chile del Siglo XIX, que fue pensado por una oligarquía y cuyo principal objetivo fue la conformación de una nación de la cual muchas ideas quedan fuera, como, por ejemplo, la idea de diversidad”.

Con este marco, asegura Venegas, se pueden contextualizar algunos eventos ocurridos durante el estallido social. “podemos no estar de acuerdo con la forma, pero entender el fondo de cuando la ciudadanía va a los espacios públicos y barre con las estatuas. Quieren derribar a Baquedano o Pedro de Valdivia, porque de alguna manera se está cuestionando esa concepción de Estado y a quienes representan estos próceres; a un sector que en algún momento los consideró relevantes en términos de la idea de nación única”.

Historia ambiental e incertidumbre
Otro de los elementos que explora la obra es la relación entre medio ambiente y sociedad, entendiendo que se afectan mutuamente y que además, pueden tener parte en procesos políticos importantes. Por ejemplo, la Reforma Agraria de Frei Montalva se desarrolló en período de sequía, y esto pudo haber sido un elemento relevante en sus alcances.

“La historia ambiental se ocupa de cómo se impactan ambiente y sociedad y también, de qué manera las percepciones que tenemos del ambiente influyen en nuestra relación con él. Por ejemplo, cuando el bosque se valorizó como leña y fuente de energía, daba lo mismo cortarlo, pero luego se valoró el paisaje desde lo estético o como pulmón verde. Esos cambios de percepción nos llevan a entender cómo se modifican las dinámicas”.

Hoy, problemas como la falta de agua se han agudizado y han relevado el rol del medio ambiente. Sin embargo, Venegas asegura que al menos para la zona del río Aconcagua, las dificultades de gestión del recurso tienen una raíz que llega hasta el siglo XIX. El Estado siempre ha participado poco y los agricultores nunca han podido ponerse de acuerdo en la mejor manera de colaborar, señala.

Estas interacciones en las que se van mezclando intereses particulares y públicos, van tejiendo un entramado en el que la historia deja de verse como una línea que lleva hacia el progreso. “Lo que el libro revela es que estamos en una incertidumbre siempre. Parece que vamos en una dirección, pero en realidad no. Como ahora, que hasta el 18 de octubre este país iba ‘como avión’, no sé hacia donde; se suponía que íbamos bien, pero resulta que ya no es así”.