Emotivo homenaje a ex rector de la UdeC Edgardo Enríquez

Con el objetivo de conmemorar el centenario del nacimiento del ex Rector de la Universidad de Concepción, Edgardo Enríquez Frödden, se realizó un homenaje en el auditorio de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, que reunió a académicos, profesionales, estudiantes y a la comunidad penquista.
La actividad fue organizada por el Centro Cultural Edgardo Enríquez, la Asociación de Académicos y Académicas Enrique Molina Garmendia, el Centro Cultural David Stitchkin, el centro Social Seamos Más y la Sociedad Universitaria de Resistencia, y tuvo por objetivo recordar -en torno a la música y la historia- la figura del ex Rector.
El acto comenzó con un emotivo mensaje desde México, de su hija Inés Enríquez Espinosa, quien agradeció el reconocimiento al legado de su padre: “hoy lo recordamos por su sabiduría, su capacidad para dirimir conflictos, su comprensión y su hombría para defender las causas justas”.

[caption id="attachment_16190" align="alignleft" width="233"] El Rector Edgardo Enríquez, en una imagen del Archivo Fotográfico UdeC.[/caption]
Posteriormente, Nicolás Barría, en representación de las organizaciones culturales juveniles,  recordó algunos hitos importantes en la vida de Edgardo Enríquez, y conmemoró su trayectoria como médico, como político, sus años de exilio durante la dictadura y su profunda relación con la Universidad de Concepción.
Por otra parte, en el ámbito académico, Benito Rodríguez, Presidente Asociación de Académicos y Académicas Enrique Molina Garmendia, destacó la figura del ex Rector no sólo por su trabajo en el ámbito de la salud, sino por su aporte a la educación: “me parece fundamental recordar su preocupación por el desarrollo de la ciencia y de la docencia, siempre basada en la calidad y excelencia dentro de la Universidad. Su fe en que todos, no sólo la clase ilustrada, sino que también los trabajadores, podían tener acceso a la educación superior y, por último, su confianza en los estudiantes, como generadores de cambio”.
Con un discurso que rescató sus principales cualidades y su relación con la masonería, Doris Vásquez, representante del Centro Cultural Edgardo Enríquez, destacó su aporte a la comunidad penquista y universitaria: “su legado principal está centrado en la  consecuencia, como característica relevante de su personalidad,  ya que siempre actuó con responsabilidad, dedicación y respeto  tanto con las autoridades como con sus  alumnos”.
Además, enfatizó que “siempre actuó con respeto y rectitud, eso lo distingue más allá de su figura de académico o Rector, sino que como un hombre preocupado de su familia y de la sociedad. Fue un soñador y visionario, que incitaba a la diversidad, y esto se manifiesta en esta convocatoria, donde asisten distintas generaciones y pensamientos”.
En este homenaje, la música estuvo presente con las melodías del coro del reencuentro, integrado por ex alumnos de la UdeC, y por la interpretación en guitarra de Diego Concha, estudiante de Geología de la Universidad.
Jorge Rojas, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, valoró esta instancia, indicando que “me parece muy importante que la Universidad pueda conmemorar a figuras tan destacadas que jugaron un papel importante en el desarrollo de la UdeC”. El académico destacó además que “como toda institución tiene historia, siempre se debe ir rescatando lo que es mejor, su compromiso con la Región y el país. Me parece que debiese haber más actividades de este tipo, que recuerden la labor de personajes influyentes en la historia de la UdeC, para que las nuevas generaciones conozcan como se genera la construcción de la Universidad que tenemos hoy”.
Hitos importantes
Nacido el 9 febrero de 1912 en Concepción, Edgardo Enríquez egresó en 1936 como médico  de la Universidad de Concepción, obteniendo los premios Ambrossy, de la UdeC, y Carlos Monckeberg, de la Universidad de Chile, por su excelencia académica. Inició su trabajo en la Armada, llegando a ser director del Hospital Naval de Talcahuano y alcanzando el grado de Capitán de Sanidad. Entre 1969 y 1972 se desempeñó como Rector de la UdeC, cargo que dejó para asumir como Ministro de Educación en 1973, durante la presidencia de Salvador Allende. Durante su exilio en Inglaterra continuó su carrera investigadora en la Universidad de Oxford, siendo invitado luego como catedrático por la Universidad Nacional Autónoma de México. A su regreso a Chile, recibió el reconocimiento por su labor, recibiendo el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Concepción y de la Universidad Tecnológica Metropolitana. Dejó de existir el 01 de noviembre de 1996, en Santiago.