Científicos UdeC investigan daño foliar de la araucaria

La preocupación por el daño la foliar y mortalidad que está ocurriendo en la especie nativa Araucaria araucana, tanto en ejemplares adultos y juveniles como en su regeneración -especialmente observada desde enero de este año-, ha llevado a organismos públicos y privados a reunirse para trabajar en conjunto y establecer cuál sería el agente causal. Los síntomas más frecuentes corresponden a severos daños en las ramas de la parte baja o media, progresando hacia la parte alta de la copa, y finalmente, pueden provocar la muerte del individuo.

Gran parte de la distribución natural de los boques de Araucaria, desde la Región del Bío Bío hasta la Región de los Lagos, se han visto afectados en distintos niveles de severidad. El Dr. Eugenio Sanfuentes, especialista en patología forestal de la Facultad de Cs. Forestales UdeC, señaló que, preliminarmente, cerca del 80% del patrimonio de esta especie en Chile presenta algún tipo de síntoma, mientras que las cifras de Conaf señalan que de las 30 mil hectáreas de araucarias presentes en la Región Biobío, alrededor de 15 mil presentaron grados de afectación, luego de una prospección realizada por un grupo de expertos. En ella se detectó también daño en araucarias en áreas de algunos predios particulares. Además, el mismo problema se está registrando en Argentina.

Esta alerta ha llevado al Dr. Sanfuentes y a Luis Cerda, especialista en entomología de la Facultad de Ciencias Forestales, a participar activamente en una mesa de trabajo junto con Conaf con el objetivo de coordinar actividades de investigación sobre el daño. Es así como en agosto de este año se realizó la primera reunión en que se presentaron los primeros antecedentes del problema, y también diversas miradas de especialistas e investigadores para orientar las prioridades de investigación, evitando de esta forma duplicidad de los estudios, y así elaborar una estrategia nacional.

En esta mesa participaron representantes de Conaf, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) Museo de Historia Natural, además Bioforest S.A., Forestal Mininco S.A., Controladora de Plagas Forestales S.A. y las universidades de Concepción, de la Frontera, Austral, Mayor y la Pontificia Universidad Católica de Chile. En la reunión se revisó la información sobre un catastro de araucarias, acciones de vigilancia y análisis de muestras, y se acordó formar un comité técnico para organizar grupos de trabajo. Además, se realizará una segunda prospección en la temporada primavera-verano para determinar con mayor precisión la evolución de la incidencia y severidad del daño.

“No tenemos certeza de su origen. Al revisar las muestras, hemos encontrado hongos e insectos, pero no se puede atribuir un agente causal del problema. Una primera aproximación nos dice que podría ser de origen abiótico y estaría relacionado a efectos del cambio climático. Los lugares de distribución de la araucaria en estos momentos, en vez de presentar -por ejemplo- seis meses con nieve, tienen sólo tres meses, y la temperatura ha ido variando en verano desde 30 a 35°C, por lo tanto tenemos una situación que se debe esclarecer, en este momento podemos encontrar muchos agentes asociados a la muerte, pero no podemos atribuirle a ninguno en particular la responsabilidad exclusiva del problema que está aconteciendo con la Araucaria”, señaló el profesor Cerda.

En mayo pasado, la Municipalidad de Curanilahue invitó a los científicos a visitar Trongol Alto para observar este síntoma en la araucaria. En el mediano plazo, además comenzará un convenio de investigación con Forestal Mininco en sus predios de alto valor de conservación en áreas de la Cordillera de Nahuelbuta, donde está presente la especie.

“Con ello orientaremos una metodología de estudio para investigar posibles agentes causales, tanto insectil como fungoso bacteriano, que pudieran estar asociados con la muerte de ramas y árboles, junto con realizar un seguimiento de la evolución del problema en el tiempo”, señaló el Dr. Sanfuentes.

El científico afirmó que es importante trabajar bajo una hipótesis del origen del problema, “la impresión es que debido a la magnitud de la situación que afecta a toda el área de distribución, es un problema de tipo abiótico, provocando lo que en fitopatología se denomina una condición de predisposición, es decir, factores ambientales extremos podrían determinar una menor capacidad de respuestas de los árboles ante ciertos agentes patógenos como bacterias y hongos. Organismos que normalmente causan daños muy leves, podrían comenzar a aumentar su población y eventualmente causar importantes daños en la especie, esta es una hipótesis de trabajo, que tenemos que confirmar”.

Xuksa Kramcsak