Estudio de investigadores del CI²MA deriva en patente

El investigador del Centro de Investigación en Ingeniería Matemática, CI²MA, y académico del Departamento de Ingeniería Metalúrgica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción, Dr. Fernando Betancourt, recibió oficialmente por parte del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual, Inapi, la notificación de concesión de la patente de invención de un reactor hidráulico para la recuperación de agua en procesos industriales, el que fue diseñado en el contexto del proyecto Fondef IdeA "Nueva tecnología para aumentar la recuperación de agua desde espesadores de relave", en el que, entre otros investigadores, también participó el Subdirector del CI²MA, Dr. Raimund Bürger.

El nombre formal de la invención patentada es "Reactor de ultra-floculación hidráulico para la recuperación de aguas a partir de pulpas finas de relaves mineros", que comprende: a) al menos una carcasa cilíndrica externa con un diámetro de la base y la zona superior en una razón de 1:2 y 1:4; b) una carcasa interna unida a la carcasa externa; y c) un ducto de entrada de efluente y un ducto de salida de afluente. En términos simples, la floculación es el proceso químico mediante el cual se aglutinan sustancias disgregadas presentes en el agua, facilitando de esta forma su decantación y posterior filtrado.

“La idea surge de la necesidad que tienen las compañías mineras de mantener su producción con la presencia de minerales alterados, los que contienen gran cantidad de partículas finas y arcillas, las cuales son muy difíciles de flocular”, explicó Betancourt sobre la idea original del proyecto y la problemática que se buscó resolver. A esto agrega que, para abordarla, utilizaron “la simulación numérica de mecánica de fluidos para diseñar los reactores con las condiciones de operación deseadas”.

Al respecto, Raimund Bürger comentó que “es una excelente noticia que Fernando Betancourt haya logrado obtener esta patente para su invención. Ciertamente fortalece el reconocimiento de CI²MA y las posibilidades de colaboración con las industrias y el sector privado, que el nuevo conocimiento se genere no solo en forma de artículos académicos, sino también en forma de patentes”.

En cuanto a las consecuencias prácticas de esta concesión, Betancourt —quien también es investigador asociado del Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería, Crhiam— detalló que “la patente protege la invención y le permite a la Universidad la producción y comercialización del producto, o con mayor probabilidad, su licenciamiento para que una empresa lo fabrique y comercialice”, ya sea para usos en el rubro minero o en otros, como en servicios sanitarios, por ejemplo.