Incar UdeC coorganizó taller científico en Puerto Montt con la sostenibilidad en la salmonicultura como eje principal

Preocupados por aportar al diseño de políticas públicas de base científica, un grupo de más de 30 investigadores se reunieron en Puerto Montt —los días 4 y 5 de julio— para participar del taller “Desarrollo de indicadores ecosistémicos para el desempeño de la salmonicultura a nivel de paisaje”. La iniciativa, convocada conjuntamente por el Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (Incar) y la organización internacional de conservación de la naturaleza, World Wildlife Fund (WWF) Chile, tiene como meta desarrollar una propuesta técnica inicial de indicadores que permita normar la producción de salmones por área —de acuerdo a la capacidad de carga ecológica— teniendo como marco el establecimiento de medidas precautorias.

Doris Soto, experta internacional en la materia y líder de la iniciativa, manifestó su anhelo de que el trabajo transversal e intenso realizado en estas jornadas pueda alimentar procesos de mejora de las regulaciones en torno a la salmonicultura. “Esta propuesta —sostuvo la experta— podría contribuir a un ajuste del marco normativo del actual sistema de control y manejo de centros salmonicultores y de Agrupación de Concesiones de Salmonicultura (ACS) hacia un sistema basado en la concepción de capacidad de carga para unidades ecosistémicas relevantes; por ejemplo, estuarios, canales, senos, etc., las que además son áreas de múltiple uso”.

El impacto de la salmonicultura sobre los ecosistemas es un asunto que ha despertado la preocupación de tomadores de decisión a nivel mundial. Tanto es así que en el año 2018 la Food and Agriculture Organization (FAO) propuso una serie de definiciones de trabajo para abordar la gestión de tales unidades ecosistémicas, con el nombre de Áreas de Manejo Acuícola, definidas como cuerpos de agua compartidos, o partes de ellos, en donde todos los operadores acuícolas implementan (por normativa y/o por cooperación) ciertas prácticas de gestión o códigos de conducta que minimicen los impactos generales y acumulativos de sus actividades colectivas sobre el ecosistema.

Para la Dra. Doris Soto es esencial integrar esta perspectiva al manejo de nuestra salmonicultura y dotarla de instrumentos de gestión modernos y efectivos. “La realidad —indica— es que varios centros de cultivo individuales que comparten un ecosistema y/o fuente común de agua ejercen impactos y se ven expuestos a las mismas amenazas, no importando si son de distintas empresas, por lo que nuestra propuesta es que el Estado considere esta forma de ver el paisaje y que entre todos los actores relevantes diseñemos estándares de producción que asuman el impacto ecosistémico de la producción. Si lo logramos, seremos pioneros a nivel mundial”, destacó la especialista.

“Junto con las salvaguardas sociales, es un tema prioritario para la salmonicultura el desarrollo de indicadores que permitan tomar mejores decisiones aplicando el enfoque ecosistémico, que tiene como base el contexto de las funciones y servicios que entregan los ecosistemas y marca también sus límites naturales, para no traspasarlos. Asimismo, es muy relevante no perder de vista que la salud de los ecosistemas está fuertemente vinculada con los medios de vida de las comunidades”, señaló Cristina Torres, coordinadora del Programa de Conservación Marina de WWF Chile.

El grupo de científicos recalcó que la actual gestión del sector en torno a las Agrupaciones de Concesiones de Salmonicultura es un avance en cuanto al manejo ecosistémico, pero es necesario transitar hacia una gestión tomando en consideración la capacidad de carga del ecosistema, ya que hasta hoy solo se han enfocado en la gestión sanitaria. En ese sentido, enfatizaron en que la identificación de áreas o ecosistemas relevantes conjuntamente con la identificación y uso de indicadores de cambios críticos en el ecosistema, podría permitir desarrollar una suerte de norma secundaria para determinados fiordos, senos, canales, etc. Esto permitiría gestionar la condición ambiental de los mares interiores considerando no solo la salmonicultura, sino también la mitilicultura, la pesca y el efecto de las ciudades. Al respecto, la Dra. Soto dijo que “por ejemplo, ya deberíamos pensar en una norma secundaria para la gestión del Seno de Reloncaví”.

Los organizadores de este evento científico destacaron el trabajo multidisciplinario con una perspectiva de política pública para proponer instrumentos al Estado, así como también la fructífera conversación en torno a la diversidad de situaciones ecosistémicas que es necesario abordar a la hora de proponer regulaciones más allá de lo estrictamente sanitario. Del mismo modo, los científicos destacaron el aumento significativo de los datos disponibles para alimentar las decisiones de política pública y, en contraste, la urgente necesidad de aumentar el número de científicos y especialistas que permitan hacer el mejor uso posible de esa creciente cantidad de datos.

Con estos resultados se busca que la propuesta de indicadores ecosistémicos a nivel de unidades ecosistémicas relevantes permita también abrir un espacio de intercambio entre los actores, mejorando el conocimiento público y la transparencia respecto al desempeño ambiental y social del sector. Por ejemplo, los investigadores sostuvieron que una normativa de este tipo, acompañada de los monitoreos y seguimientos correspondientes, es urgente en la región de Magallanes, donde la salmonicultura es aún incipiente y donde sería posible evaluar “un antes y un después” en la condición de los ecosistemas, en base a los centros actualmente en operaciones, lo cual nunca se hizo en la región de Los Lagos o en Aysén.

La jornada se centró en las deliberaciones de expertos de las instituciones de investigación nacional más importantes en la materia, incluyendo Incar, Ifop, Copas Sur Austral, Ciep, Ideal, Invasal, Universidad Austral de Chile y Universidad de Los Lagos. La reunión también contó con la participación de servicios públicos relacionados al tema, tales como Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), Ministerio del Medio Ambiente y algunos expertos del sector privado.

Las conclusiones y propuestas de indicadores serán presentadas y discutidas en próximos talleres con los diversos grupos interesados y comunidades locales.