Científicos entregan nuevos datos para comprender cómo la acidificación de los océanos afectará a los organismos marinos

La acidificación del océano es otra consecuencia de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) producto de la actividad humana. Cerca de una cuarta parte del CO2 emitido a la atmósfera es absorbido por el océano. Desde la Revolución Industrial el pH de los océanos ha caído desde 8.2 a 8.1. Si consideramos que la escala de pH es logarítmica, como la de los terremotos, este cambio aparentemente menor, significa que el océano se torna un 30% más ácido que hace 200 años.

La comunidad científica ha sido muy activa en torno a este tema, realizando variados experimentos donde los organismos marinos son expuestos a niveles de pH o CO2 que podrían llegar a observarse en un futuro cercano. Sin embargo, en este esfuerzo, los científicos muchas veces se encuentran con resultados aparentemente contradictorios.

Para estudiar y resolver esta problemática, se reunió a un equipo de científicos de diferentes instituciones en Chile (Universidad Santo Tomás, Universidad Adolfo Ibáñez, Universidad Andrés Bello, Universidad de Antofagasta y el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas) e instituciones europeas de Reino Unido y Suecia.

El Dr. Cristián Vargas, Director del Núcleo Milenio Musels de la Universidad de Concepción e investigador asociado del Instituto Milenio de Oceanografía aseguró que “hemos estado estudiando el impacto de la acidificación del océano durante muchos años. Me sorprendió el hecho de que al hacer el mismo experimento sobre diferentes poblaciones de una misma especie de caracol o mitílido (“choritos”), se pudiera llegar a resultados tan contrastantes”.

"Los estándares en el campo de la acidificación recomendaban usar la misma concentración de CO2 para todos nuestros experimentos, basado en potenciales escenarios para el océano abierto para 50 o 100 años más. Sin embargo, se descuidaba el hecho de que animales que viven en diferentes zonas costeras experimentan naturalmente diferentes niveles de CO2, y en muchos casos parecen estar adaptados a las condiciones ácidas de dichas zonas, condiciones que ya se observan en algunas localidades de la costa de Chile", comentó el Dr. Vargas.

En el artículo publicado en Nature Ecology and Evolution, se midió la variabilidad natural del CO2 a lo largo de la costa de Chile y de las áreas geográficas desde las cuales todas las especies fueron recolectadas para experimentación, de forma de calcular un índice que permite conocer cuáles son las condiciones actuales donde viven los animales y de este modo a cuánto estarían expuestos en el futuro con las emisiones de CO2 proyectadas. Este índice es capaz de conciliar los resultados aparentemente contradictorios.

Este nuevo enfoque permitirá utilizar de forma más eficiente la creciente cantidad de datos sobre los cambios químicos en los océanos y trabajar hacia una mejor administración de los recursos marinos.

Jean Pierre Molina