Coloquio reunió a distintas disciplinas para dialogar sobre conservación con enfoque social

Este es el segundo encuentro sobre Socioecología y Etnoecología, en el que se abordó el diálogo como estrategia para la conservación y para el abordaje de conflictos sociales.

En la Facultad de Ciencias Forestales se desarrolló este Segundo Coloquio de Socioecología y Etnoecología, desarrollado por la Sociedad Chilena de Socioecología y Etnoecología. Este enfoque trata de incorporar la mirada sociocultural a los desafíos de conservación de la biodiversidad, para lograr un desarrollo que considere la conservación del medio ambiente, el bienestar de las comunidades y su patrimonio cultural.

El encuentro reunió a representantes de organizaciones sociales, académicos y académicas, bajo la premisa de hablar de lo que significa el diálogo social. La cita comenzó con la exposición de la académica UdeC Noelia Carrasco, quien comentó los desafíos para la conservación a partir del proyecto de turismo y conservación que lidera en Isla Mocha.

Luego se presentó un panel sobre qué es el diálogo de saberes, a cargo de Gicelle Lepillan, presidenta de la Corporación Mapuche Nahuelbuta; Margarita Uribe, de la junta de vecinos de Caramávida y Viviana Mora, del grupo para la conservación de la laguna Antihualan. Dicho panel, además, comenzó con un minuto de silencio por la muerte de Camilio Catrillanca.

Tras ello, se habló sobre perspectivas de género en la conservación biocultural. El panel estuvo a cargo de Jacqueline Arriagada, de Anamuri (Agrupación de Mujeres Rurales e Indígenas); Carolina Maturana, de FAO; y María Paz Aedo, de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Para la tarde se esperaba un panel para hablar de los desafíos del trabajo interregional, a la luz de la creación de la región de Ñuble y la charla del académico de Geografía de la Universidad estadounidense de Georgia Athens, Fausto Sarmiento.

La charla de Sarmiento estuvo enfocada en la necesidad de un trabajo transdisciplinario para abordar los desafíos científicos actuales. Esto es, que los profesionales “manejen varios campos a la vez, para que se puedan combinar distintos saberes”.

La socioecología, dijo, es un planteamiento muy adecuado para “el desafío que tenemos los científicos latinoamericanos, que es apoyar en propuestas de desarrollo que sean equitativas y sustentables”.

El geógrafo señaló que la idea es salir de los condicionamientos de disciplinas como la física o la matemática que se preocupan de lo cuantitativo e incorporar lo intangible, incluyendo cosas como los acuerdos y las ideologías. “En la zona andina, además, existe un componente adicional, que es la dimensión de una ecología sagrada. Eso es parte del ‘trilema’, pues yo planteo que la identidad andina se fundamenta en tres aspectos: la andianidad, la andineanza y la andianitud. Este último es la esfera ética y espiritual de quienes se identifican con el medio ambiente de montaña de Los Andes”.

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