Cipa organizó seminario sobre beneficios y costos del uso de plástico en la agricultura

El Centro de Investigación de Polímeros Avanzados (Cipa), organizó un encuentro en el que analizó el uso de plásticos para proteger cultivos, debate contingente a la luz de los últimos eventos climáticos ocurridos en la zona central, con granizadas que han provocado grandes pérdidas para los agricultores.

La cita además analizó los impactos medioambientales de estos materiales, y la forma en que puede disponerse de ellos una vez que se dejan de utilizar.

Cipa es un organismo independiente, que nació de un proyecto conjunto entre las universidades de Concepción y del Bío-Bío. Su principal objetivo es el desarrollo y la transformación de polímeros para su aplicación en diversas áreas de la economía.

Su Director, Claudio Toro, señaló que este seminario busca crear un espacio para una discusión que aun no se da en Chile: establecer las ventajas del uso del plástico en áreas como la agricultura, a la vez que cumplir con las expectativas del público y del gobierno respecto a su uso sustentable.

Al respecto, dijo que centros como Cipa tienen mucho que aportar, pues se dedican –entre otras materias- a analizar alternativas de reciclaje. El problema, aclaró, es el acopio y la logística para manejar el plástico y por ello, es necesario crear sistemas de gestión integrales.

Aplicaciones concretas

Durante la jornada, los expositores comentaron sus resultados en distintos casos de uso de plástico y nuevos materiales para la protección de cultivos y para la optimización de las cosechas. Uno de ellos fue el profesor Richard Bastías, de la Facultad de Agronomía de la UdeC.

Bastías contó los resultados de su proyecto: nuevos materiales para cubrir cosechas de distintas variedades de manzanas. El aumento en la radiación solar y la temperatura generan quemaduras en las frutas. Sin embargo, los plásticos convencionales reducen demasiado la entrada de luz y terminan afectando la coloración y otros aspectos que las hacen menos exportables.

Por ello, el equipo que lidera creó mallas con colores grises y azules, los que combinados, reducen el daño por quemaduras, bajan la temperatura de los frutos y además, permiten la entrada de luz suficiente para no alterar el desarrollo del fruto. Su tecnología se encuentra en proceso de patentamiento, y ya fue licenciada a una empresa para su comercialización.

Respecto de lo que sucede con estos materiales una vez que hay que eliminarlos, Bastías reconoció que es un tema no resuelto en la agricultura. “Es necesario debatir. Si aparece una ley que prohíbe el plástico en la agricultura, ¿qué va a pasar, se acaba la industria?”.

Por lo mismo, dijo que es urgente que los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente dialoguen. Mientras, las investigaciones buscan la creación de materiales biodegradables o la posibilidad de aplicar genética para mejorar la resistencia de los cultivos.

Estos y otros temas serán profundizados en 2019, cuando Chile sea sede del Congreso del Comité Iberoamericano para el Desarrollo y Aplicación de los Plásticos en la Agricultura (Cidapa). Su presidente, Hello Castellón señaló al respecto que “Chile es un país relevante en la materia, con excelentes proyectos que están ayudándole a ser una potencia exportadora en el área frutícola, hortícola y otras”.

Twitter icon
Facebook icon
Instagram icon