Cultivos ancestrales son foco de proyecto FIA en el que participan académicos de la UdeC

Con la presencia de académicos, investigadores y representantes de diversas empresas, se realizó el lanzamiento del proyecto “Polo territorial de desarrollo de ingredientes funcionales y aditivos, a partir de granos ancestrales, para la industria alimentaria mundial” financiado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).

En la planta piloto del Departamento de Agroindustrias se dio comienzo a la iniciativa, que tiene por objetivo contribuir a consolidar un polo de desarrollo virtuoso entre agricultores, empresas e instituciones de investigación y desarrollo, creando una nueva industria de Ingredientes funcionales y aditivos especializados de base agrícola local.

La idea surgió en 2010, pero fue en octubre de 2017 que se hizo efectiva a través de este proyecto, que abarca desde la Región Metropolitana a la de Los Ríos. Se espera que su funcionamiento beneficie a cerca de 10 mil agricultores, en su mayoría provenientes de la agricultura familiar campesina.

Para ello, trabajarán en conjunto la UdeC, FIA, Inia y la empresa Orafti, además de los productores de quinoa y alforfón y empresas como Pastas Suazo y Dilici. El equipo de trabajo de la UdeC estará liderado por el académico Juan Antonio Cañumir, del Departamento de Agroindustrias, quien coordinará la participación de académicos de las facultades de Ingeniería Agrícola, de Agronomía y de Farmacia, liderados por los Dres. María Eugenia González, Susana Fischer y Mario Aranda, respectivamente.

La Directora Ejecutiva de FIA, María José Etchegaray, explicó que “cada polo deberá ser un espacio de articulación entre empresas, entidades tecnológicas, agricultores, asociaciones y organizaciones productivas, con la capacidad de sumar a actores internacionales a través de alianzas estratégicas.

Este polo dispone de un financiamiento de $900 millones en tres años, más $258 millones aportados por la empresa y otros $111 millones por la UdeC.

Peter Guhl, gerente agronómico de Beneo Orafti Chile, explicó que aún no se puede tener certeza de la cantidad de pequeños agricultores que participarán del proyecto, pero se estima que en Ñuble serán alrededor de 150 y agregó que "tenemos tres años para desarrollar el negocio, pero estamos apostando que a partir del segundo año podemos generar cierto volumen de producción significativa".

Respecto de la importancia económica que reviste la producción de alimentos con ingredientes funcionales, según FIA, estos se posicionan como el subsector de mayor crecimiento dentro de los próximos años y pueden llegar a elevar el valor de este mercado hasta los $80 mil millones de dólares en los próximos diez años.

Moira Fernández

 

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