“Lo principal es visualizar respuestas en torno a grandes desafíos o grandes preguntas”

23 de mayo, 2020

  • Pablo Catalán Martínez asumirá como Director de Desarrollo e Innovación el próximo 1 de junio, continuando el trabajo liderado por dos años por Claudio Maggi Campos

Pablo Catalán Martínez conoce muy bien la Universidad de Concepción. Primero como estudiante, y años más tarde, como Académico del Departamento de Ingeniería Industrial. Su regreso al Alma Mater ocurrió tras desempeñarse como investigador asociado del Technology Policy Assessment Center, del Georgia Institute of Technology en Estados Unidos, institución donde obtuvo los grados de Máster y PhD en Políticas Públicas. En su experiencia como investigador ha podido analizar las dinámicas de innovación en los casos de Costa Rica, Finlandia, Chile, Estados Unidos, observando los sistemas de innovación, la formación de ecosistemas y la relación dinámica entre el desarrollo tecnológico y las políticas de gobierno. Desde diciembre de 2018, dirige el Magíster en Innovación y Emprendimiento Tecnológico, y a partir del 1 de junio de este año, tomará la posta de Claudio Maggi Campos, como Director de Desarrollo e Innovación de la Universidad de Concepción.

¿Cómo ha cambiado la noción de desarrollo tecnológico en la Universidad de Concepción? “Hace 20 años, o más, la Universidad focalizaba la investigación y desarrollo en acciones que se relacionaban mayoritariamente con investigación básica e investigación aplicada. Hoy en día eso ha cambiado, producto de una visión más integral de lo que es la construcción de ecosistemas, en término de ir incorporando actividades que son propias de la comercialización de tecnologías, transferencia tecnológica, de la propiedad industrial, y por cierto de la innovación y el emprendimiento, sumando también iniciativas orientadas a la instalación de capacidades de innovación en pequeña y mediana empresa, a través del extensionismo tecnológico. Entonces, lo que tenemos hoy es una visión muchísimo más integrada de lo que puede ser el impacto en la sociedad de la generación de conocimiento en la Universidad, visión que a su vez demanda conocimientos más allá de la técnica propiamente tal, siendo relevante la expertiz propia de las ciencias sociales, artes y humanidades, de manera de lograr una mejor comprensión de las problemáticas a abordar”, explica el Dr. Catalán.

¿Cómo se refleja ese cambio de visión en el mundo académico?

“Citaría dos aspectos: en primer término, en el mundo universitario a nivel global cada día adquiere más importancia la valorización y la evaluación del impacto de las actividades que se desarrollan en la universidad, entendiendo como impacto la manera en que nosotros, con nuestro trabajo, somos capaces de mejorar los estándares de calidad de vida de las personas. La introducción de este concepto de “impacto” ha sido un proceso que gradualmente ha ido cambiando ciertos patrones de la actividad académica, o cómo voy estructurando mis iniciativas dentro de la Universidad.  Y lo segundo es que ha habido una comprensión del proceso de desarrollo de una tecnología y del proceso de construcción de emprendimiento. Hoy ambos procesos son abordados en términos de etapas; no es lo mismo abordar la etapa preliminar del desarrollo de tecnología a abordar la etapa final de un emprendimiento. Se necesitan focos diferentes, recursos quizás distintos, y expertises que no son las mismas. Y creo que esa visión hoy se está incorporando en la Universidad en función de comprender que son fenómenos diferentes, y que nosotros necesitamos aproximaciones distintas”.

¿Qué puntos fuertes tiene la Universidad de Concepción en materia de innovación y qué podría mejorar?

“En la Universidad, en términos de innovación, hay un talento presente que radica en sus estudiantes y sus académicos, asociado a conocimientos de técnica o de tecnología. Eso genera un potencial futuro de desarrollo de innovación tecnológica y desarrollo de emprendimiento tecnológico, quizás por sobre el promedio nacional. En ese sentido, yo creo que la Universidad está en un buen pie para enfrentar lo que viene. Lo que tiene que seguir siendo profundizado, en mi opinión, tiene que ver con lo que decía antes, la comprensión de que los procesos de desarrollo de tecnología, de gestión de la innovación y de promoción de innovación y de emprendimiento, necesitan de visiones sistémicas. Son distintos contextos, son distintas situaciones, y en ese sentido las respuestas son también sistémicas. Entonces, si nosotros fuésemos capaces de formar personas, por ejemplo, con mayor capacidad de asociación, con formaciones multidisciplinarias, la tasa de innovación de la Universidad probablemente se incrementaría, y me atrevería a decir que incluso tendríamos una cultura innovadora organizacional más alta”.

Un constante desafío es fomentar la relación de la academia con la sociedad y el sector productivo, ¿Cómo se impulsa esta interacción?

“Lo principal, sobre todo en estos días, es visualizar respuestas en torno a grandes desafíos o grandes preguntas. Si nos proponemos cumplir determinado objetivo, definido en función de las necesidades de las empresas, de la sociedad, y estamos de acuerdo en su impacto significativo, se aceleran las dinámicas de solución. Hoy se habla mucho en innovación, de políticas públicas de orientación de misión, en donde países o regiones se proponen alcanzar determinados objetivos, que están definidos por las necesidades y demandas que pudiesen tener tanto sus propias sociedades, sus ciudadanías o sus respectivas industrias. Muchas veces, esto te lleva a resolver el problema, en particular, en un plazo mediano o largo, y al mismo tiempo a ayudar en la construcción de nuevas industrias. Es lo que pasó en la gran mayoría de los países que experimentaron procesos de rápida industrialización tecnológica, como Corea del Sur, Finlandia o Irlanda. Y por la pandemia creo que estas políticas van a ganar muchísimo en términos de priorización”.

En medio de esta crisis sanitaria ¿Qué desafíos adviertes que se presentan en este nuevo escenario para la innovación, y cómo crees que la Universidad puede responder ante ellos?

“La Universidad ha sido bastante ágil y dinámica en su respuesta. Hay más de 30 iniciativas de distinto tipo, que abarcan diferentes dimensiones de las problemáticas que presenta la pandemia, desde preguntas en torno a ciencias de la vida, hasta iniciativas relacionadas con ciencias de datos, o urbanismo. Esto es un ejemplo de cómo nosotros, desde la Universidad de Concepción, podemos contribuir a nuestras comunidades más cercanas, a superar o a ayudar en algunos casos a convivir con la pandemia. En función de lo que viene, lo más seguro es que se generen cambios sociales y culturales, que está por verse si van a ser de carácter paradigmático. Creo que así será, en algunos casos. Pero como Universidad, disponemos de diferentes disciplinas, en distintas áreas del conocimiento, que si se fusionan en un ambiente multidisciplinario, pueden dar lugar a respuestas integrales de impacto relevante”.

 

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