Patricia Cerda
Patricia Cerda, Médico Dermatóloga
"Siento un gran cariño y agradecimiento por la Universidad"
Ingresó a los 16 años a Medicina. Su personalidad alegre y extrovertida, y la hospitalidad de su casa, ubicada a pocas cuadras del Barrio Universitario, la hicieron popular entre sus compañeros; su capacidad y responsabilidad la destacaron como una de las mejores estudiantes de su generación. Se casó en tercer año con el pediatra Pedro Barreda y tuvo a dos de sus hijos mientras estudiaba. “La Universidad me marcó mucho, hacíamos trabajo social en los policlínicos y el nivel de los profesores era excelente. Siento un gran cariño y agradecimiento por la Universidad”.
Ha mantenido los vínculos con sus compañeros y ha liderado reencuentros, “necesitamos juntarnos cada cierto tiempo, porque nos quisimos tanto y conservamos esos lazos de hermandad”.
¿Cómo fueron sus inicios profesionales?
En Santiago me especialicé en Anestesiología, pero desarrollé intolerancia a los gases anestésicos y el Hospital del Salvador me permitió hacer una nueva especialidad. Opté por Dermatología que me encanta, porque tiene un poco de cirugía y de estética, además no estoy todo el día en pabellón y comparto más con mi familia. Tengo cuatro hijos y dos nietos, lo mejor que me ha pasado en la vida.
¿Cómo llegó a convertirse en panelista de distintos medios de comunicación?
Hace 18 años me llamaron de Alo Eli. Estuve una década con Eli de Casso, luego en espacios de dermocosmética en matinales de radio y televisión y en programas de debate como El Termómetro. Recientemente comencé a asesorar a multitiendas que venden productos por televisión, pero sin perder mi perspectiva de médico y mi credibilidad. Estar en los medios me ha permitido ayudar a la gente, porque en algunos lugares hay muy pocos dermatólogos.
¿Cómo ha canalizado el compromiso social adquirido en la UdeC?
Una vez al mes atiendo a niños de un hogar en mi consulta y también trato a las monjitas de claustro. He podido hacer cosas muy bonitas, como una navidad para 180 niños de una institución de Linares, yo compré 120 regalos y mis pacientes de la consulta me ayudaron a completarlos. Hay que armar una red de ayuda, porque muchos tenemos ganas de hacer cosas, pero hay que liderar y gestionar esas iniciativas.




