3° Parte del emocionante viaje de estos dos exalumnos UdeC


Pedro y Giuliana

Siguiendo con nuestra travesía, después de Hong Kong vendría India y Nepal.

 

Esta parte del relato, debido principalmente a lo que vimos y vivimos en India, es bastante más extensa y fuerte en algunos segmentos, como así también gracioso en otros episodios. Es increíble como este país, que como verán no fue donde mejor lo hemos pasado, es capaz de inspirar y generar un relato, creemos, de lo más interesante de todo lo que hemos contado.

 

Hemos intentado ser lo más objetivos posible en nuestra crónica, sin embargo, dado que a medida que avanzamos, hemos ido descubriendo culturas y costumbres tan diferentes a las nuestras, a veces se hace imposible no emitir algún juicio o cuestionarse algunas cosas o estilos de vida, pero nuestra intención en ningún caso es parecer ofensivos o criticar, simplemente transmitir y narrar nuestras experiencias como realmente han sido, de lo contrario contar sólo la parte “linda” no tendría valor para nosotros. Además, conforman opiniones muy personales y condicionadas exclusivamente a lo que vivimos, por lo que generalizar a partir de esto, no corresponde.

 

INDIA

…Y llegamos a India. En el aeropuerto había por todos lados publicidad turística con un “eslogan” muy peculiar: “Incredible India” y claro, lo primero a lo que asocias “Increíble” es con algo así como “maravilloso” o “despampanante”. Pero no. Para nuestro pesar la India nos mostró su cara más hostil y por más que buscamos y buscamos el lado espiritual, cultural o mágico del que tanto se habla, no logramos encontrarlo. No sabemos porqué ocurrió esto, tal vez elegimos mal los lugares a visitar, tal vez no supimos mirar o simplemente fue mala suerte, pero de lo de “Incredible India”  bien poco vimos y asociamos más el slogan al real significado de la palabra “increíble”, es decir, “no creíble” o “poco creíble”. 

 

Es que todo lo que vimos y vivimos en este país da para mucho que hablar y cuestionarse, es una mezcla de sentimientos y emociones malas y buenas, que muchas veces nos hicieron estar enojados, otras veces estar contentos, algunas veces con pena, otras deslumbrados, y a veces, nos costaba entender cómo se pueden sentir tantas cosas diferentes de un mismo lugar, en un par de ocasiones estuvimos a punto de cambiar los pasajes e irnos… salir arrancando.

 

Y es que explicarlo o definirlo nos ha costado mucho. Después de varios cabezazos llegamos a la conclusión, de que tal vez si piensas que India tiene 3 caretas es más fácil. El lado 1, el que la mayoría de los turistas ven, es el lado bonito, el lado cultural, tan mágico, tan lleno de colorido y mujeres con atuendos hermosos, una arquitectura impresionante en sus edificios más antiguos y la religión Hindú inentendible y muy compleja, que, más que una religión, es un estilo de vida que incluso rige y regula fuertemente temas sociales, cosa que para nosotros, los occidentales, es bastante difícil de comprender o aceptar. En fin, sus millones de mitos, leyendas y creencias, etc., que es lo que, por lo general, se ven afuera, en el resto del mundo. 

 

La cara 2 es bastante menos agradable, con una pobreza tan, pero tan miserable, que decir que uno siente pena, tristeza o desconsuelo quedan chicos. Pareciera que ni sus propios dioses se acuerdan de ellos,  parecieran vivir abandonados. Familias enteras viviendo (durmiendo, comiendo y haciendo sus necesidades en el mismo lugar) en las esquinas, en las estaciones de trenes, o simplemente en la línea del tren. Estadísticas que vimos en Internet hablan de que el 88% de las personas en India vive con menos de 2 dólares al día, que si lo comparamos con nuestro país, en Chile sólo un 6% de la población está en esta situación.

 

Llama la atención cómo miles de miles de turistas venimos cada año, tomamos unas cuantas fotos bonitas, muchas mujeres se compran un “sari”, la vestimenta típica de las mujeres de aquí, y luego vuelven a sus países hablando de la cara 1 que contábamos recién, pero nadie o muy pocos parecieran detenerse a hacer ni decir nada de esta gente. Vimos cosas que creemos serán difíciles de contar, esta cara de India es muy triste, y da para mucho que hablar y cuestionarse.

 

Y por último la cara 3, “el lado oscuro”, desagradable de contar, porque es lo que nosotros sentimos acerca de la manera de ser de la gente. Aunque hay que dejar en claro que también conocimos personas muy amables y simpáticas, y que no tienen nada que ver con lo que describimos aquí, pero lo que estamos narrando es la regla general y lamentablemente esta es nuestra visión. Todo el tiempo nos sentimos acosados y hostigados por ellos, siempre ofreciendo algún tipo de servicio, muchas veces innecesario, pero de forma muy agotadora e insistente, no entienden un “no, gracias”. También nos desagradaba lo sucios que pueden llegar a ser, todo lo tiran a la calle y nadie limpia, y además todo el tiempo siguen “la ley del mínimo esfuerzo” en cuanto a trabajo se refiere, no se estresan mucho. Muchas veces estuvimos a punto de llegar a los puñetazos, tratando de sacarnos de encima a un taxista que no entiende que no quieres tomar su taxi o rickshaw, o a un vendedor que no concibe que no le compres su mercancía. Es difícil, tanto así que muchas veces casi perdimos la paciencia… y en las otras definitivamente reventamos. Son capaces de seguirte varias cuadras, le puedes decir no 20 veces y siguen insistiendo. 

 

Aunque estas situaciones muchas veces nos hacían pasar malos ratos, con el tiempo se han convertido en nuestras mejores anécdotas de viaje. Una vez Giuliana se sacó de encima con un leve empujón a un conductor de taxi que nos ofrecía por quinta vez llevarnos al Taj Mahal, y éste le gritó muy en serio, recordándole que ellos siguen una religión diferente y con un tono sacado de una película gringa: Don’t touch me, bloody Christian! (¡No me toques maldita cristiana!), ups, Giuli lo quedó mirando y claro, lo más común hubiese sido enojarse, pero por el contrario, no aguantábamos la risa por el perspicaz  comentario.  

 

En otra ocasión, veníamos volviendo a Varanasi, la ciudad más sagrada y caótica de las que conocimos en este país, después de hacer un trekking en Nepal, y andábamos buscando hotel a pie, cosa inconcebible para un taxista indio, ya que pareciera que tienes que ir a todos lados en su vehículo. Y para variar nos tocó uno insistente que se iba y volvía a los 5 minutos, después de 6 ó 7 regresos Giuli no aguantó más y le gritó muy fuerte que se fuera, pero como no escuchan, el taxista volvió a preguntar por enésima vez where’re you going? (¿para dónde van?), con eso Giuli reventó y recordando lo que habíamos visto de los policías en este país, con lo que tenía más a mano, los bastones del trekking, comenzó a pegarle al vehículo… fue efectivo, no volvió más.

 

Lo de la “ley del mínimo esfuerzo,” que también tiene algo que ver con el Sistema de Castas con el que viven, lo veíamos a diario sobre todo en los locales comerciales o restaurantes, donde generalmente había tres o cuatro “vendedores o garzones”, pero uno sólo trabajaba, el resto miraba, opinaba o veía una película en el computador.

 

El Sistema de Castas es un sistema de estratificación social de la religión Hindú. Existen cuatro castas principales, en la primera se encuentras sacerdotes, maestros y académicos; la segunda es la clase política-militar; en la tercera casta se encuentran comerciantes, artesanos y ganaderos; y en la cuarta, principalmente obreros. Además, hay un grupo de “Los Intocables”, que por su bajo rango no caben en ninguna de estas castas y están destinados ejercer las labores más bajas.

 

Cada persona nace y muere dentro de una misma casta la cual es heredada de los padres, no es posible ascender ni bajar de nivel dentro de la vida actual. Lo que persigue todo hindú es realizar su “tarea” en la vida (karma) lo mejor posible, para poder ascender de casta en su próxima reencarnación. Hay cosas que te condenan a bajar de casta si o si en tu próxima vida, como por ejemplo, casarte con un persona de una casta inferior o si una persona de la primera casta literalmente toca a alguien del grupo de “Los Intocables”. De ahí el nombre “Intocables”.

 

Había muchos locales pequeños donde estaba el dueño sentado en la caja recibiendo el dinero y tenía un solo vendedor. Podía haber 5 clientes esperando al único vendedor y el dueño no era capaz de atender. Ellos no se rebajarán a hacer el trabajo de una casta inferior, es tema del empleado.

 

Y lo último de la 3ª faceta: lo sucio, que no tiene nada que ver con el alto grado de pobreza, sino que es un tema de costumbres. Todo lo tiran a la calle como comida para vacas y parece que el presupuesto del gobierno no alcanza para el camión de la basura (pero sí para un programa aeroespacial). Es horrible, por todos lados donde quiera que vayas está lleno de basura, no hay para donde arrancar, siempre es así. Además con las todas vacas en la calle, la consecuencia es que te topas a diario con la caca de la vaca y las moscas de la caca de la vaca, que están por doquier. Si en China caminábamos esquivando escupos, aquí fue esquivando excremento de vaca, porque son sagradas, entonces andan sueltas por todos lados, en las calles, en los mercados y en plenas carreteras. Que estos animalitos sean sagrados bajo sus creencias es entendible y respetable, pero nadie se preocupa de limpiar lo que dejan en el camino.

 

Antiguamente, y en algunas regiones todavía, existían rituales en que adoraban a los dioses, a través del dios fuego, representado con una fogata, y lanzaban ofrendas a ésta para que, por medio del humo, se fueran a los dioses. Esas ofrendas eran la mantequilla, la leche, y algunos de sus derivados, desde ahí que la vaca fue tomando un carácter divino por su utilidad como proveedora de estos alimentos y con el tiempo pasó a ser sagrada y adorada hasta el día de hoy.

 

Una vez una de las muchas vacas con las que nos topábamos a diario fue a cornear a Giuli, y ella con un rápido movimiento se escabulló por centímetros. Al segundo, de una tienda salió un indio que estaban mirando y grita: “Suerte, suerte… eso es buena suerte”. Si claro, ¡suerte que no le rompió una costilla!

 

Bueno, también hay cosas que no dejan de sorprender, relacionado con lo mismo, la cantidad de ratones que ves en las calles, y claro, con tanta basura que hay, es imposible que una cosa no llame a la otra. Pero superó todas nuestras expectativas, cuando los vimos en un restaurante, al principio de nuestros días en India, le avisamos al garzón “hay un ratón dando vueltas en la cocina”. Sí, dice él, no se preocupen, es nuestra mascota, la alimentamos y vive por aquí, es para la buena suerte… ¡EN LA COCINA DE UN RESTAURANT!, ¡DE MASCOTA! ¡Plop!, le tratábamos de explicar el tema de las enfermedades y la comida y que no puedes tener un ratón de mascota en la cocina, pero claro, cualquier intento es en vano. 

 

Investigando, resulta que tienen un dios llamado Ganesh o Ganesha, que tiene cabeza de elefante y es uno de los más populares. Todos los dioses en esta religión tienen un vehículo para transportarse, por lo general un animal, y claro, el vehículo de Ganesh es el ratón (cómo un elefante se transporta sobre un ratón es una pregunta que nunca hicimos). Por esta razón, tenerlo ahí de mascota es para la buena suerte. Bueno ante esto, y con el tiempo, no pudimos acostumbrarnos nunca a la idea, respetamos mucho su cultura y creencias, pero no nos pidan que comamos con ratones. Al igual que en China, nuevamente el tema de las comidas, ni lo restaurantes mejorcitos se salvaban con el tema de la limpieza.

 

Los hoteles también dejaban harto que desear con respecto a la limpieza. Claro que hay que considerar que no nos quedamos en hoteles 5 estrellas, pero a pesar de esto, en el mismo tipo de alojamiento de otros países no hemos tenido este inconveniente. En India teníamos sólo dos requisitos para tomar un hotel, primero que no hubieran lugares abiertos por donde entraran mosquitos (o ratones) y segundo que fuera limpio. El primer punto era más o menos fácil de conseguir, pero con el segundo teníamos problemas. Muchas veces estuvimos horas caminando buscando un lugar medianamente limpio para quedarnos. Siempre encontramos, pero en algunos hoteles que miramos, ni siquiera habían retirado la basura del papelero, y para que hablar de los baños.

 

Mucho ruido también. Como en muchas partes de Asia, todo tipo de transporte se maneja tocando la bocina todo el rato. Lo hacen, según ellos, para que el de adelante, el de al lado y el de atrás, sepan que ellos van atrás, al lado o adelante, ¿y los espejos, ah? El ruido es agotador, a veces desesperante. Algo que nos llamó la atención es que la mayoría de lo camiones tiene pintado en el parachoques trasero “Por favor, toque la bocina”. Y también muchos vehículos no tienen espejos, pero si, infaltablemente una linda y pintoresca bocina.

 

Por haber sido colonia británica manejan por la izquierda, o por lo menos eso es lo que ellos dicen o creen hacer. Pareciera haber un tercer callejón en el medio del cual sólo se corren hacia el lado izquierdo si viene un vehículo en contra (que obviamente también viene por el medio). No hay problema en adelantar en curva o subida, y mejor aún si son ambas cosas al mismo tiempo. Por suerte, como el tráfico es caótico y las carreteras dejan bastante que desear, deben conducir lento y eso evita muchos accidentes. El más grande tiene siempre la preferencia. Así, si un auto va adelantando y del otro lado viene una moto, el auto sigue adelantando y es la moto la que tiene que moverse a la berma (o zanja). Si va un bus adelantando y viene un auto en contra, es este último el que tiene que bajar la velocidad y moverse para el lado. En camión claramente le ganas a todos.

 

Como se estarán dando cuenta, la interpretación de las normas del tránsito en India es muy diferente a como lo hacemos nosotros. Una vez íbamos en un taxi en Mumbai y al cruzar una calle principal con el semáforo en rojo le preguntamos irónicamente al taxista si es que en India se podía pasar con luz roja y nos respondió “Sí, porque son las nueve de la mañana nomás”. ¡Plop!

 

Estuvimos en el sur, en GOA en unas playas paradisíacas, el único problema eran los vendedores ambulantes, es que no logramos disfrutar ningún día “echaditos” tranquilamente en la playa, porque cada media hora una hermosa mujer se acercaba para vender algo, el problema era que cada venta comenzaba con un extraño ritual de conversación, ¿cómo te llamas?, ¿de dónde eres?, ¿a qué te dedicas?, ¿tienes hermanos?, ¿tienes hijos? Bla, bla, bla. Después que le contestabas todas las preguntas, ella se ponía a contar su vida, las mismas cosas, pero del lado de ella, y claro, al principio era entretenido, nosotros también les preguntábamos cosas y aprovechábamos de informarnos acerca de sus costumbres, pero luego de una, de dos, de diez, en que había que pasar por todo esto para que después de media hora tener que decirle que no queríamos ver las pulseritas que vendía, ¡uffff! era agotador.

 

También estuvimos en Bombay y “Bollywood” nos descubrió. Bollywood es el centro cinematográfico más grande del mundo. Sí, más grande que Hollywood, aunque con menos presupuesto. Se filman decenas de miles de películas cada año. Fuimos extras en una película, esa experiencia fue increíble, muy divertida, esto es bien común en esta ciudad, reclutan extranjeros y los ponen de extras en sus películas. Claro que este estudio no era de lo más glamoroso, pero no importa, fue divertido estar todo el día en las grabaciones, e incluso a Giuli le dieron una línea (media racista) “But he’s Indian!”. 

 

También estuvimos en la ciudad sagrada de Varanasi, todo aquel que profese la religión Hinduista debiera pasar por lo menos una vez en su vida por esta ciudad. Y es que tiene la calificación de sagrada porque por ella pasan las aguas del río Ganges, río sagrado, y todo aquel que se bañe en sus aguas, será absuelto de todos sus pecados, algo así como la comunión en el Catolicismo. 

 

Tomamos un tour en un bote para ver el panorama desde el agua, en menos de cien metros de recorrido ya habíamos visto muchas cosas. De partida el agua no puede estar más contaminada, ya lo sabíamos, pero al verla en directo no parece ni agua. Como dato técnico, cada 100 ml de agua de este río contiene más de 1.600.000 bacterias nocivas para la salud y a modo de comparación los mismos 100 ml de un agua bebestible no deberían contar con más de 500 de ellas para poder ser ingerida sin tener malestares posteriores. Bueno, menos de cien metros de recorrido por las aguas y vimos: primero un crematorio a la orilla del río, donde habían unas 15 a 20 fogatas quemando cuerpos humanos al aire libre, esa es la forma más común en la religión hindú de despedir a los fallecidos. Las cenizas se lanzan al río para limpiar completamente las almas. Claro que unos metros más allá basura, mucha basura, de los mismos restos de las cremaciones, ropas, y desperdicios en general, unos metros más allá, una persona bañándose, como decíamos para limpiar o redimir sus culpas, un poquito más y una niñita a la orilla del río tomando agua de éste… Otros metros y un cadáver ¡HUMANO! flotando en el agua;  y bueno, y es que dicen que la mente es muy fuerte y cree lo que quiere creer nomás, a nuestros ojos es inentendible, pero para ellos es lo más normal del mundo hacer todas estas cosas al mismo tiempo en el mismo lugar.

 

Así como en otras religiones, en el hinduismo existen muchas historias mitológicas, una de ellas es la que explica la razón de que las aguas del Ganges sean sagradas. Había un rey que no podía tener hijos, entonces hizo una penitencia a uno de sus dioses para que se los concediera y para su buena suerte recibió nada menos que ¡60.000 hijos! Quiso agradecer el acto, haciendo un sacrificio con un caballo, al ver esto otros dioses, secuestraron al caballo y lo escondieron, entonces el rey mandó a los 60.000 hijos a buscarlo. Ellos fueron al río Ganges y maltrataron a un sabio que vivía en las profundidades del río pensando que él tenía el caballo, pero no era así y el sabio, enfurecido, convirtió a los 60.000 hijos en cenizas que quedaron atrapadas en el río. Al saber esto, el rey le pidió a la diosa Ganges que descendiera desde los cielos y rescatara a sus hijos, entonces la diosa bajó al río y logró revivir a los 60.000, y desde ahí en adelante como la diosa pasó por las aguas del río, éstas quedaron bendecidas y todo aquel que se bañe en ellas limpiará sus pecados.

 

Bueno, pese a todo lo sagrado de la ciudad, fue aquí donde vivimos el clímax de los clímax en cuanto al caos, contaminación, congestión, ruido, basura, ratones, etc., y es difícil no cuestionarse algunas cosas o no emitir un juicio cuando contamos nuestras vivencias, tratamos de ser cuidadosos con eso, pero a veces es complicado, lo que vimos y vivimos en India fue la mayor parte del tiempo desesperante e inentendible. El penúltimo día en el país conocimos en un tren a un hombre (de los amables y simpáticos) y nos contó que a él no le gustaba esa ciudad, exactamente por las mismas razones que nosotros y que el prefería ir más al norte donde nace el río, donde era mucho más limpio y tranquilo, y donde el río no estaba contaminado… Tarde lo fuimos a conocer.

 

A diferencia de lo que estamos acostumbrados, de las religiones con un solo Dios, en India tienen muchos dioses. Todo lo divinizan y viven en medio de ritos y ceremonias a diario, porque cada dios tiene su día, su hora, su festival, etc. Básicamente es una trilogía de dioses, Bramha, Shiva y Vishnú, pero de esos 3, se desprenden muchos otros dioses, que son, hermanos o hijos o esposas o reencarnaciones, por ejemplo, Vishnú tiene 10 reencarnaciones más, una de ellas es Krishna, más conocido. Y lo increíble, nuevamente, es que también una de las reencarnaciones de este dios es “Buda”, o sea, que como para tratar de introducir o aceptar el budismo en su propia religión lo asociaron a una reencarnación de uno de sus dioses. Bueno, aparte de esos, el dios sol, agua, tierra, guerra, amor, agricultura, arquitecto, viento, un dios para cada día de la semana, etc., y todo lo que se pueda imaginar. No estamos inventando ni exagerando, todo esto fue lo que vimos y aprendimos conversando con personas del país y de en un libro escrito por un hindú.

 

Entre medio de nuestra visita a India fuimos 10 días a Nepal para hacer un trekking, un país muy distinto en algunos aspectos, limpio, la gente muy, pero muy alegre y relajada, y también bastante creyente y pobre. Luego de eso volvimos a India, la recta final, y claro, no hicimos más que poner un pie al otro lado de la frontera, para sentir que ya estábamos en India otra vez, un último esfuerzo nos llevó a Agra, ciudad donde se encuentra el Taj Mahal, el monumento más grande construido alguna vez por amor. Es el mausoleo de una de las esposas de un antiguo rey de India, que lo mandó a erigir después de la muerte de quien fuera su cónyuge favorita. Es realmente un oasis dentro de la India, todo construido de mármol y sus alrededores lleno de jardines y áreas verdes espectaculares. Y por último, la zona de Rajasthan, lo que se podría definir como la parte más bonita que vimos y un poco más tranquilo y limpio, donde el lado cultural y arquitectónico tan diferente de la India era más fácil de apreciar.

 

En fin cosas como las que describimos, hacen que a veces te fascine India, otras veces, mueras de la pena y otras quieras salir arrancando, es como dependiendo de en cual de las tres caras estés parado, o lo que te tocó ver ese día, pero sin lugar a dudas todas ellas conforman este país que pareciera ser un continente, y si sacas alguna dejaría de ser India.

 

NEPAL

Entremedio de todo el caos en India, literalmente, nos arrancamos 10 días a Nepal… otra cosa mariposa, muy bonito, es un país muy humilde, pero tienen todo muy ordenado, por lo menos en Pokhara, que fue la ciudad que visitamos.

 

El viaje desde Varanasi, en India, a Pokhara, en Nepal, fue toda una odisea. Junto a una pareja de españoles que conocimos en Varanasi recorrimos estos 600 kilómetros en ¡dos días! pasando la noche en un hotel de la frontera. El primer día fue el más largo, partimos a las 7 y media de la mañana y llegamos a la frontera cerca de las 10 de la noche, un viaje inolvidable en un bus “del gobierno” sin amortiguadores, porque mayores opciones no habían. La aduana de India en ese lugar tenía 3 mesas de escuela apostadas afuera de una edificación, casi en la calle, donde los oficiales literalmente con una mano comían y con la otra timbraban el pasaporte.

 

El segundo día de viaje fue más corto, sólo 12 horas para los 300 kms. finales. Esta vez el bus tenía amortiguadores y los asientos algo se reclinaban “automáticamente” al sentarnos. Claro que eran lo suficientemente estrechos como para que Pedro viajara todo el trayecto con las piernas en el pasillo y Giuli tuviera que sacar la rodilla por la ventana de vez en cuando para despertar la pantorrilla. Por suerte, hubo un par de descansos en el camino para estirarse, cuando el chofer se detuvo primero a cambiar la rueda pinchada y unas horas después a reparar los frenos.

 

Si buscáramos la palabra correcta para definir Nepal sería Felicidad. La paz, la tranquilidad y la alegría reinan en ese país. Parecieran vivir muy felices, lejos de toda tecnología y modernidad occidental. Fácilmente la mitad de las personas locales con los que en algún momento hablamos nos regalaron una sonrisa, un chiste o una broma. En algún lugar entre las montañas vimos una vez un acróstico bien bonito de NEPAL: Never End Peace And Love… Y claro, toda la razón. 

 

Nepal es casi sinónimo de Himalayas e Himalayas es casi sinónimo de Everest, por lo tanto, desde un comienzo nuestra visita a este país se planeó como un trekking al Campamento Base del Monte Everest, lo cual implicaba una estadía de 20 días en él. Pero finalmente decidimos hacer algo más pequeño por nuestra poca experiencia y también por tiempo e hicimos sólo un trekking por 6 días de no más de 3500 metros de altura. Nos quedamos con las ganas de ir al campamento base del Everest, después nos arrepentimos al ver que el otro trekking, el que hicimos, no era tan difícil. En algún momento pensamos en no volver a India y quedarnos recorriendo las montañas, pero fue demasiado tarde porque hacerlo a continuación, implicaba pedir más visados, cancelar pasajes de trenes que nos esperaban en India, correr el avión a Tailandia, y 15 días más nos dejaban fuera de presupuesto para Nepal, y es que nunca debimos haber cambiado el plan original, pero bueno, ya estamos pensando en volver algún día, más equipados y preparados.

 

El trekking fue increíble íbamos de villa en villa por las montañas, algunos poblados son de no más de tres o cuatro casas. A estos lugares no entran vehículos y por lo cual los únicos medios de transporte son burros, caballos pony o sherpas (personas), que cargan todo lo que se necesita en las montañas, cosas tan diversas como equipaje de las personas que andan haciendo trekking, alimentos, muebles y electrodomésticos. Las personas que viven allí deben caminar a veces días para poder tomar el bus que los lleve a la ciudad donde van, a excepción de algunas zonas donde llegan avionetas.

 

Estos poblados y sus habitantes, subsisten principalmente de la agricultura, transporte (en burro, pony o sherpa), y dar alojamiento y comida a los miles de turistas que año a año vienen a hacer trekking.

 

Logramos ver varios de los famosísimos 8.000’s, montes de más de 8 mil metros de altura, como el Annapurna, Daulaguiri, entre otros. Espectacular aquello, llegamos a los 3.200 metros con unas vistas maravillosas en que parecieras estar en el cielo.

 

Otra de nuestras anécdotas de buses sucedió cuando volvíamos de las montañas y fuimos a comprar los pasajes del bus que nos llevaría de regreso a la ciudad de Pokhara. El vendedor nos preguntó: Ok señor, ¿quiere dos tickets para viajar inside u outside? ¿qué significa eso? le contestamos, y nos respondió: ¿quieren ir sentados adentro del bus o en el techo? ¡Plop! Creo que lo haremos inside, parece ser más seguro.

 

Al igual que con Japón tenemos unas ganas enormes de volver a Nepal y poder compartir más con esta gente increíble y esta vez si ir al Campamento Base del Everest.

 

Bueno, eso fue lo que vivimos en India y Nepal, en el próximo envío les estaremos contando lo que fue el Sudeste Asiático con Tailandia, Cambodia, Vietnam y Laos.

 

Les enviamos un fuerte abrazo a todos los exalumnos de nuestra Universidad y esperamos que estén disfrutando de unas merecidas vacaciones para empezar este 2011 con el pie derecho.

 

Pedro y Giuli 

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