Migración

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Leonardo Salazar Vergara
Ingeniero Comercial, Universidad de Concepción.
Magíster en Economía de Recursos Naturales y del Medio Ambiente, Universidad de Concepción.
Magíster en Economía, University of Copenhague, Dinamarca
Dr. en Economía, University of Copenhague, Dinamarca.
Académico Facultad de ciencias Económicas y Administrativas.

 

 

La mayoría ha escuchado y/o leído la palabra migración en los últimos días. Lo anterior se debe al revuelo que ha provocado la noticia que Chile no se sumará al Pacto Migratorio Mundial impulsado por Naciones Unidas.

Antes de dar una opinión respecto de si lo anterior es bueno o malo, se debe estar informado de los efectos que provoca la migración. Me centraré en los efectos de la migración sobre el mercado laboral, que es, probablemente, uno de los puntos más abordados de la migración.

El fenómeno de la migración debe ser analizado de acuerdo a la relación que existe entre el trabajador migrante y el trabajador local y, también, en base al tiempo considerado. Al señalar la relación que existe entre trabajador migrante y local me refiero a al tipo de calificación que comparten (igual o distinta). Cuando hablo del tiempo, me refiero a si el análisis toma lugar en el corto plazo, donde existen restricciones asociadas a las expansiones de las empresas, o en el largo plazo, donde se pueden expandir sin mayores restricciones.

Desde el punto de vista de la calificación, el trabajador migrante y el local pueden ser considerados sustitutos o complementarios. Son sustitutos cuando el trabajador local y el migrante poseen la misma calificación (escolaridad, experiencia, entre otras). En caso contrario, los trabajadores son complementarios.
Cuando los trabajadores son sustitutos, se puede considerar que “compiten” por un mismo trabajo, lo cual no ocurre cuando son complementarios. En este último caso, y asumiendo que, en promedio, el trabajador migrante tiene una calificación más baja que el trabajador local, el migrante puede ocupar un puesto que requiera una menor calificación mientras que el trabajador local puede especializarse en trabajos donde se requiere una mayor calificación.

En el corto plazo, cuando los trabajadores son sustitutos, la entrada de trabajadores inmigrantes generará una presión a la baja en el salario y, al mismo tiempo, la salida de algunos trabajadores locales que no estarán dispuestos a trabajar a un salario más bajo. Por lo tanto, en el corto plazo la inmigración reducirá el salario y el empleo de los trabajadores locales. Por otra parte, si los trabajadores son complementarios, la entrada de migrantes “liberará” a los trabajadores locales más calificados para que se desempeñen en tareas donde usen de mejor forma su capital humano. Los trabajadores locales se vuelven más productivos, lo cual repercute en un incremento salarial y de empleo.

En el largo plazo, las empresas no enfrentan mayores restricciones para poder expandirse, lo cual permite que demanden más trabajadores. Luego, aquellos trabajadores locales que perdieron su empleo, producto de la “competencia” con los trabajadores migrantes, podrían recuperarlo, atenuando el efecto negativo de la migración en el corto plazo.

Del análisis anterior se puede concluir que los potenciales efectos negativos de la migración deberían tender a desaparecer en el largo plazo cuando la economía se ajuste al flujo migratorio. Ahora, cada uno puede decidir si la migración es buena o mala para el mercado laboral. Lo que, por cierto, ayudará también a formarse una idea respecto a si Chile debió o no sumarse al tratado de Naciones Unidas.

Columna publicada por Diario El Sur

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