La Compasión una variable de éxito para la Séptima Revolución Tecnológica

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Diego Orrego Brito

Ingeniero Civil Industrial y Magíster en Ingeniería Industrial de la UdeC

Director de Felicidad de Clínica Dental Cumbre Sur

Co-fundador y socio consultor de FBL Consulting

 

 

La humanidad ha tenido una serie de Big-bang tecnológicos que han desatado seis Revoluciones Tecnológicas. En 1771, Richard Arkwright funda Cromfor Mill en Inglaterra, la primera fábrica impulsada mediante energía hidráulica para la hilandería de algodón, dando inicio así a la Revolución Industrial. En 1829, George Stephenson y su hijo Robert Stephenson construyen The Rocket, un ferrocarril con motor a vapor para la conectividad de Liverpool y Manchester, generando el arribo de la Era del Vapor y los Ferrocarriles. En 1875, Andrew Carnegie, el hombre más rico de la historia, inauguró la acería Bessemer en Pittsburgh que utilizaba el nuevo proceso de refinación del acero del inglés Henry Bessemer, catapultando así la Era del Acero, la Electricidad y la Ingeniería Pesada. En 1908, con su motor de cuatro cilindros y tan solo con 20 CV de potencia, la planta Ford en Detroit lanza al mercado el Ford bigotes (llamado así en Argentina), un automóvil diseñado por Henry Ford que daría inicio a la Era del Petróleo, el Automóvil y la Producción en Masa. En 1971, la empresa Intel lanzaba el 4004, el primer microprocesador de computadora, desatando la Era de la Informática y las Telecomunicaciones. En 1972, Peter Lobban, graduado de la Universidad de Stanford le mostró al mundo los primeros experimentos del ADN recombinante, floreciendo con esto la Era de la Biotecnología y la Genómica.

Sin duda estas tecnologías creadas por el hombre fueron, son y serán de gran beneficio para el desarrollo de la humanidad. Entendiendo el valor que aporta la tecnología a nuestras sociedades, es imprescindible comprender y arraigar su significado. La etimología de la palabra tecnología viene del griego tekhné, que significa arte, técnica u oficio y del griego logos, que significa razonamiento, habla o discurso. Entonces la tecnología es el arte, la técnica u oficio de crear, mediante conocimientos científicos, objetos, artefactos, servicios y procesos que satisfagan las necesidades y los deseos de la humanidad. Con esta definición, la tecnología está llamada a resolver los problemas más profundos de la humanidad y ayudar a ésta en su progreso y desarrollo.

Las revoluciones tecnológicas antes descritas fueron creadas en organizaciones. Estas organizaciones cuentan con un equipo humano dedicado al desarrollo de tecnologías de alto impacto; es decir, son los sistemas humanos los que desarrollan las tecnologías que buscan resolver y/o satisfacer los deseos de las personas. Es aquí donde las organizaciones juegan un rol fundamental en la detección de los mayores problemas y deseos de la humanidad. Por esto es importante que las organizaciones desarrollen tecnologías que ayuden a sus miembros (las personas) a entender al ser humano, su razón de ser, sus sentimientos y necesidades con el fin de ayudarle a florecer y alcanzar un bienestar social. Aquí rescato los valores con los cuales se fundan y desarrollan las organizaciones; por ejemplo, Steve Jobs tenía el ideal de que Apple debía guiar sus decisiones y acciones a través de valores impulsados por la creatividad y la innovación, así como el espíritu emprendedor, pero sobre todo, en la creación de productos que de verdad satisficieran al cliente.

La Compasión, en el escenario de crear tecnologías que ayuden a la humanidad, se transforma en una herramienta de éxito para las organizaciones. Las organizaciones deberían enseñar a sus miembros sobre la Compasión e integrarla en sus procesos y mecanismos de desarrollo como un valor institucional. El primer paso de la Compasión es notar que algo falta, que algo es insuficiente, que algo no está bien; más aún si hay sufrimiento, se siente la necesidad de buscar una solución que busque terminar con éste, pero no solo para uno mismo sino para los otros también. Para comprender la raíz de la Compasión debemos entender que somos seres sociales por naturaleza, que estamos interconectados; es decir, no somos independientes, somos seres conectados en conciencia, mente y cuerpo; por ende, si los otros no están bien, yo tampoco estaré bien.

La Compasión surge como una respuesta para las organizaciones que buscan innovar con el fin de ayudar a superar los dolores humanos. Un ejemplo local es la empresa Miroculus, fundada por Alejandro Tocigl, un emprendedor chileno que ha creado un dispositivo portátil que pretende ofrecer diagnósticos certeros en la detección de enfermedades como el cáncer que esté al alcance de todos. Ejemplos como el de la empresa Miroculus son importantes en el uso de la Compasión en la creación de tecnología. El cáncer gástrico es uno de los más mortales en Chile, es decir, es un dolor para quien lo padece y sus más cercanos. Miroculus enfrentó este problema y desarrolló esta tecnología temprana para detectar el cáncer de estómago, lo que puede aumentar hasta en un 90% la supervivencia de quien lo padece. Con el caso de Miroculus se infiere que comprender el sufrimiento de las personas y luchar por lograr una solución se torna ineludible en el desarrollo de tecnologías y la sostenibilidad de las organizaciones. Con este argumento, la Compasión se transforma en una variable necesaria en la búsqueda de un nuevo Big-bang tecnológico que nos guíe hacia la Séptima Revolución Tecnológica.

 

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