Perfiles de Exalumnos

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Felipe Sabando del Castillo, Ingeniero Civil Químico y Ministro del Segundo Tribunal Ambiental

 

“Tuve una experiencia universitaria privilegiada”

 

Felipe Sabando es Ingeniero civil químico de la Universidad de Concepción y ha cursado diversos programas de postgrado, destacando el Magíster en Gestión para la Globalización de la Universidad de Chile; el Master of Business Administration de la Cranfield School of Management del Reino Unido y el Máster en Ciencias de Ingeniería Química de la Universidad de Concepción.

Ha desarrollado su carrera profesional en diversos ámbitos, como la docencia, el servicio público y empresas privadas. Ha sido profesor de los magísteres de Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de Concepción y de Medio Ambiente de la Universidad Católica de la Santísima Concepción. Es miembro activo del Instituto de Ingenieros de Chile y de la Cranfield Management Association.

Entre 2012 y 2014 fue director regional de Tarapacá del Sernageomin, y luego gerente general de la empresa Tippmann y Sabando Compliance. Recientemente asumió como ministro titular del Segundo Tribunal Ambiental, que tiene su sede en Santiago y ejerce su jurisdicción en las regiones de Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins y del Maule.

¿Qué te motivó a estudiar Ingeniería Civil Química?
Esto es una tremenda pregunta para el estudiante de 4to medio que venía recién egresando del colegio y con sólo sus resultados de la PAA de ese entonces, además del gran apoyo de mis padres y abuelos para elegir libremente mi formación profesional. Aunque por esos años no tenía claras preferencias por alguna disciplina, contaba con buenos rendimientos escolares en general, así como una medalla de plata en las Olimpíadas Chilenas de Química, y la oportunidad de postergar un año la decisión de carrera que ofrecía el Plan Común. Progresivamente me encanté con la mística de la Escuela y la Ingeniería de Procesos, como quizás también me hice más consciente de la herencia familiar de mi tía Orietta Pantoja Melo, generación 1958 y segunda mujer titulada de la especialidad, y de mis tíos Sabando.

¿Cómo describirías tus años de estudiante en la UdeC?
¡Excelentes! Por supuesto que sacrificados en términos de estudio, con esos inolvidables fines de semana estudiando en el TQ, trasnochando con los cálculos, luego las termodinámicas y finalmente los proyectos, así como conociendo amigos nuevos con distintas concepciones, participando en la dirigencia estudiantil y la FEC, durmiendo poco para alcanzar a ver a la polola y siempre atrasado con alguna tarea. En suma, tuve una experiencia universitaria privilegiada.

¿Qué te llevó a orientar tu desarrollo más hacia el área de la gestión que a la ingeniería dura?
Como todas las decisiones difíciles, por múltiples factores. Quizás la mejor respuesta la tuve que dar cuando de sopetón la Profesora Ximena García me cuestionó el por qué me estaba perdiendo al tomar una Dirección de Recursos Humanos en otra universidad del Consejo de Rectores, a lo cual simplemente expliqué como los principios del estudio de la naturaleza los podemos aplicar a una infinidad de sistemas y, entre inquietudes y facilidades, tuve la opción de migrar hacia los sectores más blandos del ejercicio profesional. Conversaciones como ésta también las había tenido durante mis años de estudio con Estrella Aspé Lillo, mi guía de tesis, Alfredo Gordon Strasser o Carlos Tippmann Gimpel, quienes me ayudaron en el proceso de formación del profesional integral que pretendo ser.

¿Qué importancia han tenido para tu desarrollo profesional los estudios de posgrados, especialmente los realizados en el extranjero?
Supongo que al igual que la mayoría de quienes descubren la gran cantidad de facilidades para salir a estudiar al mundo, uno tiene la posibilidad de examinar en forma crítica la realidad vista desde un paso más lejos, cuestionar realidades locales y aprender en forma desprejuiciada desde múltiples disciplinas y con diversos enfoques culturales. Además de la apertura y las redes, mi paso por el INRA-LBE en Narbonne, Francia y la Cranfield School of Management (SoM) en Inglaterra son hitos que enriquecen lo logrado y complementan la formación obtenida en mi Alma Mater.

 ¿Cuáles han sido las experiencias profesionales más gravitantes de tu carrera?
Primero, la temprana obtención de la beca de la Escuela de Postgrado UdeC para mis estudios de Magíster en Ciencias de la Ingeniería, luego la oportunidad para incorporarme como Profesor de Ingeniería Ambiental y, más tarde, como directivo en la Universidad Católica de Temuco. Posteriormente, lograr la beca Minera Escondida para el Magíster en Gestión Para la Globalización en la UChile y que me permitió seguir mis estudios de MBA en la Cranfield SoM, mi designación como Director Regional del SERNAGEOMIN en Tarapacá, todos mis más o menos exitosos emprendimientos y, por cierto, mi reciente nombramiento como Ministro Titular Licenciado en Ciencias del Segundo Tribunal Ambiental de Santiago.

 ¿Cómo se gestó tu nombramiento como ministro del segundo Tribunal ambiental?
En mayo del año pasado me contactó una headhunter para el proceso de Alta Dirección Pública. Le presenté mis antecedentes y experiencia previa con el sistema, avanzamos a la entrevista con el Consejo a mediados de septiembre y supongo que mi propuesta les fue suficientemente atractiva para llevarme en la nómina que debía presentarse en la Corte Suprema. En esa instancia recién nos enteramos que el titular de la época no persistiría en su postulación y, tras las intervenciones, fui incluido en la cinquena que se envió a la Presidencia de la República. Pasaron los meses sin saber nada, hasta que a fines de marzo de este año tomaron contacto conmigo para revisar los antecedentes para mi propuesta a ratificación en el Senado, presentando mis antecedentes ante la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia a principios de mayo, siendo ratificado con quorum de tres quintos del Senado (y en forma unánime), para finalmente ser emitido el decreto de nombramiento y realizado el juramento en junio.

 ¿Cómo han sido los primeros meses en el cargo y en qué consiste tu trabajo?
Intensos. Además de haber postergado mis vacaciones en función de los desafíos de mi anterior proyecto, todo el cambio desde dejar la consultoría en ingeniería a transitar hacia el rol jurisdiccional de un profesional formado en las ciencias de la ingeniería es un desafío y una responsabilidad enorme. El trabajo consiste básicamente en ser juez para las materias ambientales, resolviendo reclamos sobre la legalidad de los actos administrativos del Estado, determinando la reparación del daño ambiental, y, respondiendo las solicitudes y consultas de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), completando el contrapeso de una institucionalidad más efectiva en la protección de un bien jurídico especial y de todos.
 
¿Cómo proyectas tu futuro profesional?
Es difícil hablar de proyecciones de muy largo plazo, pues mi nombramiento en el Tribunal se extiende por 6 años. De momento mis planes están en la difusión de la labor de los Tribunales Ambientales y el rol que jugamos los Ministros en Ciencias, así como el fortalecimiento de las capacidades de análisis y resolución como parte del desafío de proveer de una mejor justicia ambiental. Al término del periodo se verá si los líderes de los diferentes poderes del Estado estiman que aún puedo contribuir desde acá o será tiempo de reactivar proyectos personales y profesionales.

Te has desarrollado profesionalmente en el ámbito público y el privado, así como en la docencia ¿En qué área te sientes más cómodo?
¡Qué difícil decisión! La docencia me acompaña por vocación de compartir experiencia y retribución por el privilegio del aprendizaje al que pude optar, por lo que espero siempre estar desarrollando alguna contribución en el área. Luego, he alternado las experiencias públicas y privadas, llegando a consolidar en mi anterior emprendimiento un modelo de interacción entre el apoyo y asesoría a la empresa para su relación con el Estado; veo el aporte a la sociedad desde ambas veredas, por lo que el desempeño de excelencia en cualquiera me produce la misma motivación, una con la humildad para estar disponible a ser nombrado conforme a nuestras tradiciones republicanas, la otra con el sacrificio y tesón que implican el esfuerzo de hacer empresa.

 ¿Qué sello consideras deja la UdeC en sus profesionales y en particular tu facultad y tu carrera?
 “Por el desarrollo libre del espíritu” es el sello que cala hondo en el quehacer de sus profesionales, aplicado de distintas formas según los diferentes paradigmas del diverso espectro universitario. En particular, la charla de recepción que recibíamos los “mechones” de ingeniería al ingresar a la Escuela de parte del Profesor Julio “Tata” Méndez Schälchli marcaba un camino, de una enorme responsabilidad para con la sociedad desde el ejercicio de la ingeniería.

¿Mantienes contacto con la Universidad y/o tus compañeros?
Por supuesto. Con mi compañero de estudios y de grupo Pablo Koserak Mora siempre estamos cambiando chistes o algún paper de interés, con otros compañeros según la ciudad donde haya estado, siempre con la sensación de encontrar a un amigo que se formó al alero del Campanil. Por otra parte, desde hace algunos años tengo el privilegio de ser profesor invitado en los programas de Magíster de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, el Magíster en Gestión de Recursos Humanos (MGR) y el Magíster en Dirección de Empresas (MBA), de lo cual me siento tremendamente orgulloso y con lo cual intento devolver la mano en términos de la formación recibida.

 

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