Exalumna de Educación General Básica lanza novedoso libro para aprender a leer

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“Método Luna” se llama el primer libro de la profesora Teresa de Jesús Luna Torres, quien a través de juegos, enseña a leer a niños y adultos. Texto que presentó en una ceremonia en la Casa del Maestro en Santiago, con la colaboración del Colegio de Profesores.

Titulada en 1977 de la carrera de Educación General Básica con mención en Matemáticas, en la Campus Los Ángeles, Teresa Luna puso en práctica distintos métodos para enseñar a leer a sus alumnos, sobre todo a aquellos que tenían mayores dificultades. “Hay muchos niños que les cuesta aprender a leer, entonces busqué diferentes estrategias metodológicas y comprendí que el niño aprendía a leer jugando. Y de ahí comencé a hacer letras, formar juegos y estudié bastantes métodos de lectura. De todo saqué algo bueno y construí mi propio método, pero este método se basa especialmente en que los niños aprenden de forma rápida, entretenidos y jugando”.

La exalumna de la Universidad de Concepción, recuerda de forma especial una ocasión en que una profesora le comentó que tenía una alumna en tercero básico que definitivamente no aprendía a leer y que además la niña lloraba de frustración. Fue ahí cuando tomó la iniciativa y decidió ayudarla. “Empecé a hacerle el juego de letras y en corto tiempo ella aprendió a leer y la jefa de UTP me dice: ‘bueno tu método Luna’ -porque yo soy de apellido Luna- y yo dije sí, así le voy a poner a mi juego, ‘Método Luna’, suena bien y es eficaz”.

La profesora explica que “el niño a la edad de 5 años, todavía no tiene mucha consciencia de que tiene que estudiar. Lo hace porque los demás -los adultos- le decimos que tiene que hacerlo. Pero cuando ellos empiezan a jugar en forma entretenida, ni se dan cuenta cuando aprenden a leer”. Con esta observación que hizo durante sus primeros años como docente, se decidió a crear juegos para sus alumnos. “Trabajaba con cajitas de cartón y le colocaba las letras con plumón y los sacaba al patio. Entonces yo les decía salgan a buscar la letra A -tenían varias letras distribuidas- entonces el niño cuando iba corriendo decía cuál es la A, le decía a sus compañeros dime cuál es la letra A…. y resulta que donde iban con la preocupación de ganar, ellos ya grababan su letra, porque dicen que cuando se conectan las neuronas y algo impactante, el niño graba y aprende”.

Su experiencia con el pueblo gitano

Pero no sólo con niños ha trabajado la profesora Teresa Luna. Hace 20 años este mismo método lo aplicó con adolescentes y adultos gitanos que conoció y que no sabían leer. “Encontré un poco triste que no estén en este mundo letrado que es tan maravilloso, que uno se comunica y comencé en forma independiente, particular, a ir por los hogares, conversar con ellos y les ofrecí hacerles clases”, señala la docente. Recuerda además que fue “una experiencia enriquecedora, ya que ellos nos van a los colegios porque dicen que les hacen bullying”, por eso sus nuevos alumnos “valoraban que yo fuera una profesora que estudió en la Universidad de Concepción y que soy una profesora de verdad, como dicen ellos”.

Esta docente oriunda del pueblo de Copihue, de la comuna de Retiro, en la Región del Maule, recuerda con mucho cariño y agradecimiento su paso por la Universidad de Concepción. “Cuando entré, me costó un poquito porque yo venía del Liceo de Parral y el nivel no era muy bueno, a pesar que yo era la mejor alumna de mi curso. Yo sentía que sabía poco, pero a medida que pasó el tiempo tuve muy buenos profesores, que tenían muy claros los objetivos, me prepararon muy bien como profesora y me decían que si trabaja en el campo, tenía que ser dedicada, ponerle pasión. Yo siempre me recordé de las palabras lindas que me decían los profesores, que esto era una vocación, que era un servicio y así lo tomé”.

Aunque la esperaban como profesora en su natal Copihue, Teresa emprendió rumbo a Santiago, lugar donde se quedó como docente en la comuna de Lo Espejo. Ahí ha estado desde 1978 trabajando en colegios municipales y subvencionados. “En esa comuna he permanecido durante unos 38 años, en diferentes colegios. Dios me ha permitido que vaya a otras partes para conocer más niños, conocer otros ambientes, otros apoderados, distintas realidades… pero donde he ido, he sentido que las personas son agradecidas cuando uno le quiere a sus hijos, se esmera por enseñarles bien. Consideré siempre a los niños vulnerables cuando no tenían materiales, yo misma les traía esos materiales.  Tantas cosas que me hicieron sentirme bien como persona aparte de como profesional”, asegura la docente.
    
El libro “Método Luna”, ya cuenta con sus primeros 500 packs y cada uno de ellos contiene un libro de lectura, uno de escritura, juegos para sala y un set de letras extramuros o para usar en los patios.

Mariela Aravena

 

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