Perfiles de Exalumnos

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Enrique Germany, Ingeniero Civil Biomédico y creador de Smart Grip, prótesis de mano mioeléctrica
 

 

“Mi expectativa es que el Smart Grip va a causar una mejora en la calidad de vida de las personas”

 

En el mes de julio, el Ingeniero Civil Biomédico y actual alumno de doctorado de la UdeC,  Enrique Germany Morrison,  se adjudicó un Proyecto Regional de Apoyo al Emprendimiento (PRAE) de Corfo para traducir el proyecto en el que lleva años trabajando en un producto que pueda ser comercializado y mejorar la calidad de vida de quienes serán sus usuarios.

Se trata de Smart Grip, una prótesis de mano mioeléctrica (que se controla con los músculos), que ha desarrollado desde su memoria de título con el apoyo de académicos y profesionales del Laboratorio de Ingeniería Biomédica de la UdeC.
Enrique relata que “siempre me llamó la atención el hecho de estar construyendo cosas, jugaba harto con Lego, Kenex, ese tipo de cosas. Casi todos los juguetes que me regalaban terminaban desarmados y no siempre volvía a armar las cosas. Me gustaba saber cómo funcionaban”.

Le interesaba estudiar alguna carrera del área de las ciencias, química y biología, porque para matemática no era muy bueno. Entre sus opciones estaba Biotecnología, porque le gustaba el área genética, pero la descartó tras una pasantía que realizó mientras cursaba la enseñanza media. “Estuve en Bioforest de Arauco, que tenía más que ver con la parte biológica de control de plagas en el bosque, pero en esa práctica era técnico de laboratorio, entonces estaba todo el día sentado en una campana de viento contando colonias de hongos y no me gustó tanto”, reconoce.

Empezó a buscar otras opciones y finalmente postuló a Ingeniería Civil Biomédica, porque “prometía ser la mezcla entre ingeniería y el área de la salud, con biología y química”. Ingresó  ala carrera en 2008 y, como todo estudiante de Ingeniería, debió pasar la prueba de las ciencias básicas. Aunque matemática no era su fuerte, pudo superarla de buena manera.

Describe su experiencia en el pregrado como “bastante buena y fluida, las asignaturas no se me hicieron tan difíciles y yo fui bastante estudioso y aplicado, siempre estaba entre los mejores alumnos del curso y nunca me eché ningún ramo”. En tercer año comenzó a participar en proyectos que estaban desarrollando alumnos de fase terminal y de magíster.

Los primeros proyectos en los que se involucró fueron del área de robótica. “Armamos un brazo de madera, como un exoesqueleto de brazo que hacía mímica de lo que uno hacía. Podía controlar todas las articulaciones de hombro, codo, mano. Era súper entretenido”, recuerda.

Luego participó en otros proyectos del área informática, como un proyecto Fondef que se adjudicó la Universidad en conjunto con la escuela de psicología de la Universidad Católica para desarrollar juguetes interactivos para niños menores de un año con déficit en su desarrollo psicosocial.

Con la memoria de título comenzó a trabajar en prótesis de mano, en la parte electrónica de sistemas de control para poder utilizar las señales del cuerpo, en particular de los músculos, como instrucciones de control. Detalla que “hasta ahí no había nada de la mano, era todo información, softwares, señales en el ámbito digital. Tras titularme comencé el magister en ciencias de la ingeniería con mención en ingeniería eléctrica y ahí continuamos con los primeros prototipos de la mano y contactamos con el científico chileno Jorge Zúñiga, que nos facilitó algunos de los planos que tienen en esta gran comunidad on line de diseño. Le pareció interesante lo que estábamos haciendo e incluso se ofreció a ser examinador externo de la tesis de magister. Nos proporcionó los planos de esa mano, que no tenía nada electrónico, entonces fue como juntar la parte mecánica que él había desarrollado con lo electrónico que yo venía haciendo y ahí llegamos a una primera aproximación”.

El ingeniero relata que, dentro del magister, la parte más fuerte en el área investigativa era tratar de agregarle otras funciones a la prótesis, “que no solamente pudiera moverse, sino además darle sensación a la persona que la usa. El profesor Pablo Aqueveque me fue dando guía y varios tips como para poder hacer eso. Lo que yo he estado haciendo es trabajar en la tecnología, para un desarrollo completo de la prótesis, que pueda adaptarse y que la pueda utilizar cualquier persona”. Agrega que en lo relativo al diseño, Fabián Figueroa ha sido el profesional encargado de imprimir las partes en 3D, considerando la ubicación de los electrodos, el sistema de enganche entre la mano y la parte del socket y toda la parte morfológica con las articulaciones, como son los dedos y sus movimientos.

 

Enrique ha aprovechado todas las instancias para avanzar en su proyecto. “La tesis de Magister la postulamos a un proyecto VIU (de valorización de la investigación de la Universidad), la línea de emprendimiento de Conicyt, que busca llevar los conocimientos que se generan en las tesis a productos. En una primera etapa nos adjudicamos 2 millones para hacer un estudio de mercado para determinar si el emprendimiento era factible y tenía potencial e impacto socioeconómico. Luego postulamos a la segunda etapa, la cual también adjudicamos y con ese fondo comenzamos a trabajar en octubre del año pasado y debemos terminar en octubre de este año. Fueron 24 millones de pesos para el desarrollo del prototipo y pruebas de laboratorio. Ahora la idea es llevarlo a emprendimiento, que es lo que busca el programa”, explica. 

Como está a solo un mes de terminar el Proyecto VIU, Enrique postuló al fondo PRAE (Proyecto Regional de Apoyo al Emprendimiento) de CORFO, resultando muy bien evaluado y adjudicándose el primer lugar a nivel regional, lo que le permitirá formalizar su proyecto como empresa. “Dentro de este aspecto es importante reconocer el apoyo de entidades como la incubadora de la universidad Incuba UdeC y de GearBox, la pre-incubadora de proyectos innovadores de la facultad de ingeniería, quienes ponen a nuestra disposición talleres y mentores en las áreas relacionadas a actividades de emprendimiento” declaró.

Esta es la última fase de su proyecto y Enrique asegura que “mi expectativa es que el Smart Grip va a causar una mejora en la calidad de vida de las personas. Es lo que siempre se ha buscado, y lo que me motiva a seguir adelante”.

Los potenciales beneficiarios de este dispositivo son personas amputadas por desarticulación de muñeca o amputación transradial, es decir, una amputación un tercio bajo codo. Utilizar tecnología 3D permite que sea asequible económicamente, logrando precios similares a las prótesis tradicionales, muy inferiores a los de otras prótesis mioeléctricas disponibles en el mercado internacional.

Asimismo, el ingeniero indica que han surgido otras áreas de negocio fruto de este desarrollo, “pensando no solo en el área de salud, sino en el área industrial, como la automatización de procesos, manipulación de objetos, cosas peligrosas. Tenemos una amplia proyección de que esto pueda llevarse a otro nichos. Yo soy súper optimista con el tema”.

En el marco del proyecto VIU, Enrique obtuvo una beca para participar, durante este año, en la Royal Academy Engineering en Inglaterra. “Uno va abriendo los ojos frente al panorama mundial, porque siempre pensamos que en Chile estamos haciendo las cosas súper mal y que estamos súper atrasados, y cuando uno sale y ve las cosas que se están haciendo en países como Japón, Estados Unidos o en países de Europa, se da cuenta que no estamos tan atrás. Tenemos brechas en lo tecnológico, en la industria, pero en temas de investigación en realidad estamos bastante alineados”, concluye.

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