¿Tenemos oportunidad de un repunte económico?

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Nicole M. Carvallo
Economista/Ingeniero Comercial
Universidad de Concepción

 

Desde la crisis Subprime del año 2009, que Chile no mostraba un desempeño económico tan débil. No sólo eso, las dramáticas "5D" se han congregado en forma despiadada: Desaceleración, Desempleo, Desconfianza, Deuda y Delincuencia. Estas y otras variables, han golpeado al país en todas las areas económicas en estos últimos 3 años.

El 2009 fue un año fatal para el mundo, que afectó obviamente a nuestra economía al estar integrada a los mercados internacionales tanto en forma comercial como financiera. No obstante con adecuadas políticas macroeconómicas se logró revertir la "caida libre".

Lamentablemente, hemos vuelto a vivir el fantasma de aquel periodo, pero con mucha más fuerza ya que esta vez no fue un shock externo el causante de esta gran desaceleración. El mayor problema fue la crisis de confianza interna que vivió su peak con casos como CAVAL, SQM, entre muchos otros "detonantes" internos que afectaron al gobierno que, al mismo tiempo, implementó una serie de reformas causando total incertidumbre en los inversionistas. Asimismo, la mayor fuente de ingresos del pais, el cobre, sufre una fuerte y sostenida caída bordeando los US$ 2 la libra, que hizo pensar en el fin de la era del cobre.

Escenario actual

Con esta introducción, el escenario que tenemos es un conjunto de ítems que pasamos a enumerar:

• Inversion: Casi “desapareció” en un clima adverso, pues no hubo incentivo, sólo total incertumbre como para correr el riesgo de invertir en capital fijo, mano de obra u otras implementaciones. El primer trimestre de este año la inversion total tuvo una caida de un 2.4%...alarmante cifra.

• Empleo: Actualmente tenemos una tasa de desempleo que bordean el 8%. Esta cifra que no constituye sorpresa, pues no hubo contratación que contrarrestara el fuerte impacto de los despidos o contratos a plazo fijo. Como nunca el emprendimiento fue la clave de muchas personas para mantener el sustento.

• Desaceleración: Con las reformas implementadas por el Gobierno, principalmente laboral y tributaria, el sector industrial, manufacturero y comercial tienen su  peor desempeño en siete años. Al igual que el sector minero que como nunca ve resentida su produccion, las huelgas llevaron a tener bajisimos e incluso negativos índices de actividad economica mensual. La nula inversión conlleva una caida en la producción país en general, un efecto dominó que repercute en las grandes empresas y plantas de produccion, asi como tambien en PYMES. El Fondo Monetario Internacional nuevamente rebajó la proyeccion de crecimiento a 1.6% para este año, lo que incluso podria ponerse en duda, pues en el periodo enero-junio el crecimiento sólo ha sido 0.4%, mientras que en el mismo periodo del 2016 habiamos crecido un 2.3%.

 • Deuda: El nivel de deuda pública actualmente está en casi 25% del PIB lo que es nefasto. Lamentablemente mucho gasto fue financiado con endeudamiento vía bonos. Esta situación llevó a la calificadora de riesgo internacional S&P a cambiar nuestra calificación de riesgo país y a liderar listas de endeudamiento a nivel mundial. De la mano, el déficit fiscal para este año superaría el 3%. Cifras nada alentadoras.
 
• Delincuencia: Si bien este ítem no es una variable macroeconómica, es un factor que ha ocasionado una crisis paralela. No hay seguridad en locales comerciales y de servicios, y la ciudadanía en general manifiesta temor. Muchos negocios locales y PYMES han cerrado debido a los reiterados robos y violencia. La delincuencia tiene relación con calidad de vida y se quiera o no influye directamente en las variables económicas.
 
• Desconfianza: Al igual que el punto anterior, sin ser una variable macroeconómica, la crisis de confianza generados por casos como PENTA, CAVAL, SQM , colusiones, entre otras, mostraron la peor cara del país pues se perdió la confianza en las autoridades, “terremoto” que aún tiene réplicas. Ello fue causa directa de la especulación financiera, crisis en expectativas e incertidumbre en general que fue la principal causa del desmedro en la inversión privada y el empleo.

 • Sector externo: La elección de Donald Trump sólo provocó un efecto especulativo y de incertidumbre pasajero que se disipó en el corto plazo. En este ítem el gran drama económico fue la caída sostenida en el precio del metal rojo, nuestro principal producto de exportación, que llegó a bordear los US$ 2 la libra.

Con el escenario mencionado grosso modo pasamos a ver la gran interrogante que da título a este columna.

¿Tenemos oportunidad de repuntar?

Con este inmenso escenario económico, político y social podemos ver lo que ha ocurrido en estos últimos meses. El análisis económico y estadístico hace prever que vienen tiempos mejores. Los terminos de intercambio mantienen la tendencia al alza, lo que es el primer indicador de “buenas noticias”. Está demostrado que ellos tienden a anticipar el ciclo economico en dos o tres trimestres.

Por otra parte, el Banco Central ha mantenido una inflación baja y estable, ademas de una fuerte política monetaria expansiva este 2017 que actualmente está en 2.5%, cifra históricamente baja. Una caida en la tasa implica  que baja el costo del endeudamiento, lo que es un incentivo para los consumidores, ya sea para refinanciar deudas, o adquirir bienes, en otras palabras ayuda al poder adquisitivo de las familias. El Instituto Emisor ha dado un “empujón” a la economía sin ser su rol, pero que permite ver incentivos para la inversion, principalmente en capital fijo.

Vemos que la demanda agregada ha crecido, aún empujada principalmente por el consumo, y el clima de desconfianza se está disipando lo que permitiría un mejor escenario para la inversion y con ello una caída del desempleo antes de terminar el año.

El precio del cobre ha dado una sorpresa pues se ha mantenido al alza bordeando los US$ 2.6-2.8 la libra, e incluso los analistas creen que puede llegar a los US$ 3 la libra, lo que es un escenario ideal para nuestras exportaciones mineras y con ello un repunte en esta gran áreade nuestra produccion total como país.

Otra buena noticia es la caida del dólar, moneda que no logra repuntar (y que no lo hará en el corto plazo) favoreciendo a nuestras exportaciones e importaciones, y mejorando asi la balanza comercial.

En términos de producción, la minería está mostrando signos de recuperación-como ya dijimos- y el IMACEC de mayo que fue un 1.3% (anticipado por los Términos de intercambio).

 

En síntesis
Con terminos de intercambio al alza, un menor precio del dólar, bajas tasas de interés, un repunte en el precio del cobre, un aumento proyectado de las exportaciones en general (no sólo mineria), nivel de inflación estable, y lo más importante: un clima de desconfianza que, pese a no desaparecer, se está disipando y además con condiciones externas realmente favorables; así podemos afirmar que el ciclo economico debiese revertirse.

Las condiciones están dadas para salir de esta desaceleración, pero no sin antes dejar claro que ello no se verá materializado antes del 2018. La era de las reformas que generaron incertidumbre ya pasó y debemos mirar ya el año proximo que se ve alentador, no obstante, la cautela siempre debe estar y ahora hay que poner especial cuidado en la deuda.

La próxima administración deberá velar por bajar el nivel de endeudamiento del país, que si he sido reiterativa con la palabra “histórico” aquí tambien tenemos un nivel de endeudamiento histórico  que no solo hizo que el riesgo país  cambiara su clasificación, lo que no había ocurrido jamás en más de 20 años, y nos pone en una situación en que Chile tiene un mayor riesgo crediticio, en otras palabras, para el resto del mundo somos un país con mayor probabilidad de no cumplir con los compromisos financieros. En letras pasar de un AA- a un A+ es una percepción del país que no es la óptima en términos financieros.

Con un riesgo país mayor dada la caída en el precio del cobre, el bajo crecimiento y un altísimo nivel de deuda se derrumba la confianza internacional, confianza que tomó decadas en construir y se ve alterada por factores mayoritariamente internos.

  Sin embargo, es el momento de mirar hacia adelante y, reitero, las condiciones están dadas. La próxima  administración tiene muchas tareas pero este segundo semestre la actual administración debe cuidar el gasto público y mantener la regla fiscal con tal de poder elaborar un acertado presupuesto fiscal 2018.

El camino está mostrando las señales para avanzar, sólo debemos avanzar con cautela, mirando atrás sólo como aprendizaje, cuidando el gasto y moderando la deuda…como todo en la vida.

 

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