Perfiles de Exalumnos

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Enrique Seguel, cirujano jefe del primer trasplante de corazón realizado en el sur de Chile

“Quise estudiar medicina desde que era niño para especializarme en Cirugía Cardiaca y hacer trasplantes”

 

“Quise estudiar medicina desde que era niño para especializarme en Cirugía Cardiaca y hacer trasplantes. Soy de los que estudié Medicina, Cirugía y Cirugía Cardiaca, y me entrené, para hacer trasplantes”, afirma Enrique Seguel, jefe del equipo de Cardiocirugía del Centro Cardiovascular del Hospital Regional de Concepción, y cirujano jefe del primer trasplante de corazón realizado en el sur de Chile.

El doctor Seguel vivió en Arica hasta terminar el colegio. Como tenía familiares en Concepción y además siempre se ha considerado provinciano, eligió sin dudar la UdeC como su Alma Máter.

Ingresó en 1988 y guarda muy buenos recuerdos de esa época, “en especial de los tres primeros años, en que estábamos más metidos en el campus, con clases en química, matemática y biología, etapa en la que incluso las clases de la carrera se hacían en las aulas o el plato y teníamos más relación con alumnos de otras carreras de la Universidad”.

Comenta que “en tercero empecé a hacer turnos como auxiliar técnico de anestesia en la urgencia, así que bien tempranamente comencé a meterme en el tema. Había pocos anestesistas en los turnos, recién estaban llegando becados de anestesia, así que como alumnos de Medicina hacíamos hartas cosas, dábamos anestesia, algo que ahora sería impensado, y hacíamos un buen trabajo”.

“Tenía claro que quería ser cirujano, así que al egresar postulé a las becas de la Universidad y no me gané ninguna, así que postulé a las becas del ministerio que tenían retorno. Hice la mitad de la beca en el Hospital del Salvador en Santiago y la segunda parte en Concepción. Me vine por dos razones, la más importante porque me casé y mi señora estaba estudiando Medicina en la UdeC y la segunda es que tenía retorno en el Servicio de Salud Concepción Arauco y parecía atractivo continuar el programa en el lugar donde luego iba a trabajar, pero el servicio se dividió en Concepción y Arauco, y a mí me enviaron a Curanilahue, donde fui uno de los primeros cirujanos”, recuerda.

Durante esos 3 años vivió en Concepción, viajando diariamente a Curanilahue. “La condición era bien precaria, en el hospital antiguo, con pabellones chiquititos y un post operado que era el hall de pabellón. Hacíamos cirugías acotadas a las posibilidades y a la seguridad que había, hartas vesículas, hernias, várices, pero no hacíamos grandes cirugías. Además, había anestesia 3 días a la semana, así que armé un pabellón el día jueves con anestesia local y ahí hacíamos cirugías menores”, señala.

Siempre mantuvo contacto con la Universidad, donde había manifestado su interés por quedarse y hacer cirugía cardiotorácica. “Me dijeron que saliera, me fogueara y regresará, así que mientras trabajé en Curanilahue venía una vez a la semana y colaboraba en algunas investigaciones. Cuando terminé ese periodo me contrataron en la Universidad con media jornada. Paralelamente hacía turnos en servicio de urgencia o el sanatorio alemán”, señala.

Desde esa época es académico de la Facultad de Medicina, donde actualmente se desempeña como director de postgrado, a cargo de temas como acreditación de los programas, concursos, nuevos programas, estudios estratégicos, etc. También hace clases en pregrado, de cirugía cardiaca a los alumnos de 4 año, y de posgrado con los becados de cirugía general, anestesia, medicina interna y cirugía cardiaca de la UdeC y de otras universidades que hacen su rotaciones y pasantías en el Hospital regional.

El año 2000 se integró al equipo de cirugía cardiotorácica y el 2003 se fue a hacer la beca de cirugía cardiotorácica en la Universidad Católica de Santiago. “Allá se hacía harta cirugía cardiaca de adulto, había muchos de los profesores antiguos con gran experiencia, que me enseñaron harto y me dieron una buena base teórica también”.

Relata que cuando volvió a Concepción en 2005, el Hospital Regional decidió transformar a la Cardiología en un polo de desarrollo, entonces de dieron condicione favorables. “Se creó la unidad coronaria, ya empezamos a tener un intensivo al cual levar nuestro post operado y podíamos operar todos los días. Éramos 3 cirujanos y se formó un anestesista cardiovascular. El 2005 dimos un salto y pasamos de 150 a 300 cirugías al año, estábamos súper motivados”, detalla.

El 2008 se fue a especializar al Hospital de la Pitié-Salpêtrière en Paris, que era el centro que más trasplantes hacía en Francia. “Estuve 2 años con toda mi familia, mi señora y mis 4 hijas, la menor recién nacida y la más grande de 10 años. Las mayores tuvieron la experiencia de ir al colegio allá y vivir como francesas. Mi señora, Carmen Gloria Betancur, es siquiatra e hizo una estadía en el Servicio de Adicciones del Hospital”, señala.

Su intención era aprender trasplante allá, pero pudo ver todo tipo de cirugías cardiacas, como coronaria, reparaciones valvulares, cirugías de la aorta, asistencia circulatoria y ECMO. Explica que “son cosas que empezamos a hacer aquí unas años más tarde, pero lo bonito es que no estamos a años luz de los países desarrollados, estamos a unos 7 años y no es tanto comparado con las brechas que había antes”.

A fines del 2010 volvíó a Concepción y en 2011 el Hospital Regional aumentó la producción en todas las cirugías cardiacas, sobrepasando las 600 al año. “Nos convertimos en el centro que más cirugía cardiaca hace un Chile y no hemos bajado en el ranking desde entonces”, afirma el médico.

 “Entre 2010 y 2015, producto del terremoto, hacíamos las cirugías en un pabellón hecho para cirugía ambulatoria, en un espacio mínimo, y la unidad coronaria estaba en lo que originalmente estaba destinado a la recuperación de endoscopía, que era como un pasillo, en condiciones bien precarias. En esos años operamos harto, pero las condiciones no eran las mejores, eso probablemente nos retrasó. Lo que más había era espíritu y ganas”, reconoce Enrique.

Agrega que “en 2015 nos trasladamos a la torre, donde hay dos pabellones habilitados para cirugía cardiaca y una unidad coronaria que funciona bien, entonces subimos el estándar. Con el volumen de cirugías desarrollamos hartas cosas que apuntaban a trasplantes, como tener un staff permanente de personal, especialmente arsenaleras y auxiliares de anestesia, además de los cirujanos y anestesistas, ser capaces de hacer cirugías de urgencia.  Un trasplante requiere de dos equipos quirúrgicos, uno que va a sacar el corazón y otro que se queda con el paciente”.

El especialista señala que llegar al primer trasplante requirió una alta preparación. “Comenzamos a trabajar en asistencia circulatoria y en 2016 iniciamos un programa de ECMO, sistema de emergencia de corta duración, de asistencia circulatoria y respiratoria, y ya llevamos unos 18 pacientes. Son pacientes muy graves, donde hemos tenido sobre un 50 por ciento de sobrevida”, detalla.

Durante todos estos años, además debieron efectuar una serie de trámites administrativos. “Para los hospitales públicos está muy regulado. Hay que acreditarse como centro trasplantador autorizado por la SEREMI y eso lo pudimos hacer una vez que estábamos en la torre. Es necesario contar con el reconocimiento ministerial como centro de trasplantes y ser incorporados a la red. Eso significa poder inscribir los pacientes en la lista oficial de receptores que maneja el ISP y luego acceder a los donantes, ya que cuando surge una donación es el ISP quien dependiendo de la compatibilidad, la urgencia, la distancia y otros factores, lo asigna a un centro que tenga un paciente inscrito. Es bueno que sea así, porque esto garantiza que no haya venta de órganos o situaciones de ese tipo. Hoy independiente de la ley la decisión final es de la familia, por eso es importante que el tema se converse en la casa para que llegado el momento la gente ya sepa su opinión y no se empiece en ese momento a discutir una posible donación”, indica el cirujano.

El profesional señala que la lista de espera de trasplante de corazón en Chile no es muy larga, de unos 20 pacientes, y se hacen unos 25 por año. Acota que probablemente esa lista está un poco subvalorada, dada la lejanía de algunos pacientes de los centros de trasplantes, que son el Hospital Gustavo Fricke, que atiende a los pacientes de Talca al norte, el Hospital del Tórax, que se encarga de la Región Metropolitana y ahora el de Concepción, que atenderá de Ñuble al sur, además de los centros privados, que son alrededor de 8.

El centro de Concepción inscribió el primer paciente en mayo. “Era un paciente ya estudiado y complicado, porque estaba en insuficiencia cardiaca, hospitalizado. Lo hicimos sabiendo que estos pacientes tienen más posibilidades de complicaciones que uno que está en su casa, pero cumplía todos los criterios. Una vez inscrito, el paciente quedó rápidamente en categoría de urgencia nacional y nos avisaron que había un potencial donante en Chillán. Desde el punto de vista de organización y de cómo funcionó la parte técnica del trasplante, anduvo todo bien. El manejo UCI era nuevo para nosotros, pero anduvimos bien, gracias al volumen de otras cirugías cardiacas que habíamos manejado. Sin embargo, a la semana el paciente hizo una complicación neurológica, sangrado intracerebral, y quedó con un daño neurológico que todavía no se ha recuperado. Lo operó el equipo de neurocirugía y solo queda esperar su evolución. De todo lo demás se ha recuperado, no está con respirador, el corazón está funcionando bien, no ha habido rechazo ni infección, pero esto es tan devastador que no sabemos cómo va a continuar”, detalla.

El médico especifica que los pacientes, previo al trasplante, se estudian completos. “Los candidatos a trasplantes están enfermos solo del corazón y este paciente tenía su estudio completo, así que fue muy inesperado. Si el paciente hubiera andado bien, lo habría podido disfrutar. Cuando uno logra una meta y el resultado no es bueno, no se disfruta, porque finalmente todos los esfuerzos que se hacen son por el paciente y no por cumplir un sueño personal. Todo el equipo está afectado y queremos que nuestro paciente se recupere, por eso no hemos sentido la alegría y la euforia que esperábamos”, reconoce.

Formalmente, el Hospital ya tiene un segundo paciente en lista de espera en su casa, que no es prioridad nacional. “En Chile los pacientes que están en si casa esperan un promedio de 2 a 4 meses por un trasplante. Tenemos además una paciente que ingresó a fines de mayo con un infarto muy grande y que la conectamos en ECMO 10 días, y como no se recuperó su corazón, entonces la conectamos a un sistema de asistencia de más alta duración, que no ha tenido resultados satisfactorios, así que ya inició estudio de trasplante. Además tenemos otros pacientes en policlínico iniciando estudio”, relata.
El cirujano afirma que “siendo optimista, este año deberíamos completar 5 trasplantes y cuando ya realmente nos hagamos cargo de nuestra red, deberíamos hacer 10 por año, subiendo de 25 a 35 a nivel nacional. Vamos a ser uno de los centros que más va a trasplantar, realizando un tercio de los trasplantes de Chile. Siempre planteamos que podíamos ser un aporte a la red”.

Enrique Seguel concluye que “este fue el primero de una serie de trasplantes y el éxito de este programa lo vamos a visualizar si las expectativas se cumplen. De lo contrario, será solo una anécdota. Lo que esperamos es tener sistemas de asistencia de larga duración para sostener pacientes previo al trasplante o pacientes que no son trasplantables, porque no cumplen con los criterios o quedan muy bajo en la lista, considerando que el corazón donado es un recurso muy escaso”.

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