Manchester y el terrorismo internacional. Los nuevos alcance de ISIS en Europa

Karen_4_1.jpg

 

Karen Isabel Manzano Iturra

Profesora de Historia y Geografía.
Diplomada en Estudios Políticos y Estratégicos y
Magíster en Ciencias Políticas, Seguridad y Defensa,
ANEPE-UDEC

Doctorando en Estudios Americanos de la USACH

 

 

Como es sabido ya, desde su aparición en Medio Oriente, ISIS ha buscado llegar a diferentes lugares del mundo con sus ataques, como represalias a todos aquellos considerados infieles a la religión musulmana, y que han costado numerosas víctimas. Sin duda, esto responde a una estrategia bien elaborada cuyo fin es sembrar el terror, pero sus alcances están llegando a nuevos niveles en esta escalada de violencia que a diferencia del pasado, donde los estados se enfrentaban entre sí, ha mutado a una nueva forma donde la clave está en la capacidad de movilidad de células pequeñas o lobos solitarios, que actuando por su cuenta, logren resultados tristemente efectivos. El último ataque fue en Manchester, pero ¿Cuál es el interés por realizar un acto en esas circunstancias?

Desde la aparición del termino ISIS en 2014, han sido varios los ataques en los cuales se han visto involucrados, reclamando la instauración de un nuevo califato, y cuyas principales ideas se reflejan en el odio a los occidentales, cristianos y judíos, mas aquellos musulmanes que no aceptan la organización por contrariar los preceptos del Corán. En Europa, los últimos ataques en Paris, Bruselas, Niza, Berlín y Londres habían sido desarrollados por células o atacantes solitarios en los cuales se cumplen los mismos patrones de comportamiento: ciudadanos europeos de ascendencia musulmana o residentes que provienen de países de Medio Oriente o Norte de África han perpetrado ataques en lugares públicos, utilizando vehículos o explosivos. Pero en el caso de Manchester, el lugar escogido corresponde a un nuevo escenario, un concierto, frecuentado por menores de edad (niños, adolescentes) que asisten a ver a su cantante favorita, Ariana Grande. Un evento masivo, con alta afluencia de público y poca seguridad – la información entregada por testigos decía que no existió un control exhaustivo de los bolsos de las personas – demostró que era la oportunidad de desarrollar un acto terrorista, ya que al parecer, nadie creyó que las posibilidades en torno a un atentado en el concierto de la cantante estadounidense fuese alta, ya que la mayor parte del público no tenía más allá de 18 años, los cuales se encontraban acompañados por sus padres o amigos.

Pero la realidad demostró que la búsqueda de causar el terror va más allá de un determinado estilo musical, ya que el atacante espero el momento preciso para ejecutarlo. Mientras en el Manchester Arena la gente se retiraba tras el término del show, una fuerte explosión provocó un triste saldo de 22 muertos y 119 heridos, originados por un suicida, Salman Abedi, de 22 años, quien utilizó una bomba casera cuyo interior contenía esquirlas de metal para aumentar los efectos de la misma. El atacante era británico de origen libio, pero su conducta ya había provocado sospechas desde hacía tiempo en sus más cercanos, incluso en la Universidad de Salford donde había estudiado pues “un trabajador comunitario musulmán, que no quiso ser identificado, le dijo a la BBC que dos personas que conocían a Abedi en la universidad habían hecho llamadas a una línea de la policía para advertir sobre sus puntos de vista extremistas, hace unos cinco años” (BBC Mundo, 25/05/2017). Días después del ataque, han continuado las detenciones de sospechosos, entre ellos de familiares directos, como su padre y hermano, quienes formaban parte de una célula del Estado Islámico, que horas después del hecho, se adjudicó el atentado contra los infieles, elevando los niveles de alerta en Gran Bretaña desde severos a críticos ante la posibilidad de ser blanco de un nuevo ataque terrorista, inclusive “los partidos políticos británicos han suspendido la campaña electoral, un hecho totalmente inusual” (El Mundo 23/05/2017). 

Sin duda, un hecho de estas características demuestra que esta guerra del terror perpetrada por ISIS no solo busca a los adultos cristianos, sino que a niños y jóvenes, quienes fueron los perjudicados en esta ocasión y cuyas muertes causaron asombro e impacto dentro de la gente a nivel internacional, algo que siempre ISIS ha buscado realizar por medio de dichas acciones, que el miedo llegue a todos los niveles de la población. Sin duda, una noticia que tristemente, cada cierto tiempo, vuelve a las primeras filas de la prensa mundial.

Volver a Columnas                                                                                       Siguiente

contacto

linked in

fondo de credito solidario

Sitio desarrollado y hospedado en Dirección de Tecnologías de Información - DTI - 2009 / Universidad de Concepción - Concepción - Chile