De las visitas sin compromiso y el convidado de piedra: la primera gira presidencial de Donald Trump

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Diego Jiménez Cabrera
Licenciado en Ciencias Políticas y Administrativas
Administrador Público con mención en Ciencia Política UdeC
Magister en Estudios Internacionales y doctorando en Estudios Americanos de la USACH

 

 

La primera gira presidencial es tremendamente relevante para comprender las primeras nociones en la conducción de la política exterior de un país. Esto es especialmente cierto cuando se trata de EE.UU. En este sentido, es el comportamiento del sistema internacional dentro de las potencias del norte político (los países que importan para configurar el orden mundial y su desarrollo) respecto del resto del mundo lo que se puede deducir a partir de la gira presidencial, en este caso, de Donald Trump, realizada entre el 19 y el 28 de mayo de este año.

En primer lugar, el convenio logrado con Arabia Saudita para lograr por parte de este último la compra de 100.000 millones de dólares en insumos, armamento y tecnología militar. Sin duda, la disposición resultó altamente colaborativa, especialmente en relación a mantener presencia en Medio Oriente a través de un aliado relevante. En este sentido, se forma este acuerdo en un contexto en el cual las reformas antimigratorias han perjudicado especialmente a personas de países islámicos (excepto saudíes). Un aspecto no menor del asunto radica en que Arabia Saudita es el segundo país con más miembros en Estado Islámico (The Washington Post, 25 de mayo de 2017), constituye el origen de Al Qaeda y protegió a Osama Bin Laden de EE.UU en la medida que le fue posible hacerlo, teniendo en cuenta que Bin Laden era una de mayores fortunas de aquel país.

La gira continuó en Israel. Trump señaló que es Irán el principal foco de inestabilidad del Medio Oriente en conferencia de prensa desde Jerusalén, tras una visita al Muro de los Lamentos. Asimismo, instó a los países vecinos, especialmente los árabes, a comprometerse a combatir al Estado Islámico, así como manifestar la mejor disposición para lograr la paz en la región. Este viaje no sería nada fuera de lo normal de no ser porque Trump se negó a ser acompañado al Muro de los Lamentos por Benjamin Netanyaju, el primer ministro israelí  que cuenta con participaciones altamente recordadas en la Guerra de Desgaste (1967 – 1970) y de Yom Kipur (1973), a fin de no dar una señal de apoyo a la reclamación de Israel sobre Jerusalén (The Telegraph, 22 de mayo de 2017). Este discurso de Trump no tuvo mayor acogida en Palestina, dado que no se observaron propuestas que pudieran legitimarse dentro de la comunidad palestina, especialmente teniendo en cuenta la contradicción entre la búsqueda de paz en Israel y el trato a los palestinos capturados por Israel (Al-Jazeera, 22 de mayo de 2017). En este sentido, ni siquiera la visita de Trump ayudó a obtener la confianza de los palestinos en un acuerdo.

Durante el encuentro en la Ciudad del Vaticano, el Papa Francisco persiguió obtener el compromiso de Donald Trump en relación a mantener a EE.UU dentro del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, a fin de conseguir la preservación del acuerdo de una forma relativamente cercana a lo planteado en su reciente encíclica sobre la protección del medio ambiente (The New York Times, 24 de mayo de 2017). Esto se complementó con la entrega de una copia de la Encíclica, así como de algunos de sus ensayos a Trump. Lo último resulta de la mayor importancia si se considera que Alemania, Francia y Canadá buscan impedir la renuncia de EE.UU a la convención a fin de que se promueva su aplicación a más países.

Por otra parte, la OTAN busca lograr un espacio de mayor autonomía en la conducción de los asuntos regionales y globales bajo la conducción de la Alemania de Merkel a partir del avance de los acuerdos entre Macron y la canciller alemana. Esto último adquiere una condición especial cuando en su discurso de cierre de las reuniones multilaterales de la institución, Angela Merkel se dirige a los europeos, y no a los alemanes, señalando que las condiciones de la entidad multilateral pueden cambiar a partir de lo que los europeos sean capaces de hacer, y no del Reino Unido ni de EE.UU, aunque la puerta no está cerrada para futuros acuerdos (The Atlantic, 28 de mayo de 2017). Esto tras la reprimenda de Trump a los miembros del bloque a aumentar el gasto en defensa y generar una respuesta adecuada a la controversia que se sostiene hasta la actualidad por Kiev.

La cumbre del G7, realizada en Sicilia, no fue sino la confirmación de las dificultades presentadas en el Vaticano y la reunión de la OTAN en Bruselas: no se logró acuerdo en relación a la Convención de París sobre Cambio Climático. No obstante, lo realmente novedoso es que los otros seis miembros del G7 (Alemania, Canadá, Reino Unido, Japón, Italia y Francia) declararon frontalmente que EE.UU no está en posición de unirse en pleno a los acuerdos de París debido a su revisión sobre los protocolos de cambio climático a nivel interno (Independent, 27 de mayo de 2017).

De este modo, Donald Trump no supo sino de rechazo y críticas. Como pocas veces ha pasado, una gira bastó para debilitar los lazos políticos y económicos con todos los actores principales del sistema internacional. La falta de experiencia diplomática, la baja sintonía con las prioridades de la política exterior estadounidense y la ambigüedad permanente en sus expresiones de compromiso generó un escenario poco convencional en la Post Guerra Fría: ninguno de los principales actores del Medio Oriente se comprometió seriamente con EE.UU, a la vez que Alemania y Francia armonizan criterios para desenvolverse con mayor autonomía en el marco del G7 y la OTAN respecto del segundo. Todo sugiere que el declive de EE.UU como hegemón se reafirmará con Trump, mediante la deslegitimación internacional del mandatario y su gobierno, lo que suscita la preocupación de los principales analistas y funcionarios estadounidenses. Sino, basta con preguntarse porqué Henry Kissinger visita a Donald Trump en la Casa Blanca sin que la reunión entre ambos fuese registrada en el calendario presidencial (CNN International, 10 de mayo de 2017).

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