El adios a una gran compañera y amiga

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La mayor fortaleza de la Casa de Exalumnos es su equipo de trabajo, que diariamente muestra compromiso con su labor, espíritu de servicio hacia los exalumnos y un gran compañerismo. Por eso, el inicio del periodo de vacaciones, a fines de enero, fue muy triste, pues estuvo marcado por la pérdida de una de sus integrantes. La conductora del Programa Radial Alma Máter y exalumna de Educación, Myriam Villablanca, partió tras una dura lucha contra el cáncer, que inició a mediados de 2015.

Myriam llegó a la conducción del programa junto a su compañero, Cristian Martínez, en 2012. Hasta ese momento el programa estaba a cargo del periodista Gilberto Morales, que partió a España a hacer un doctorado, y del académico de Odontología Fernando Escobar.

Myriam había participado como invitada en el programa meses antes, junto a otras dos integrantes del Coro del Reencuentro, formado por exalumnos que habían sido parte del Coro UdeC en su etapa de estudiantes. Su simpatía, su agradable voz y su disposición a conversar no fueron pasadas por alto por la producción del programa, así que ante la necesidad de renovar la conducción, rápidamente pensaron en ella. Myriam aceptó la invitación con la energía y entusiasmo que la caracterizaban.

Su compañero en la radio, Cristian Martínez, recuerda como iniciaron su trabajo en Alma Máter. “Nos conocimos a la fuerza, para iniciar este viaje llamado Alma Máter. Nos citaron a la radio para grabar un piloto, sin conocernos. Llegamos solo unos minutos antes de iniciar la entrevista a la profesora Cecilia Collado, que fue la invitada en ese primer programa”.

Cristian destaca lo grato que fue, desde el primer día, hacer dupla con Myriam. “Fue una sensación rica, porque ella tenía la capacidad de buscar el lado humano del entrevistado, en cambio yo me centraba más en su vida universitaria. Por eso siempre nos interrumpíamos y con eso manteníamos entretenido al invitado y al público. También le debo mucho a Myriam en el lado humano. Siempre el abrazo al llegar, el considerarme un amigo”.

Pese a su delicado estado de salud, Myriam hizo todo lo posible por seguir conduciendo el programa. Decía que la distraía y que le daba energía. Pese a sus largas ausencias, siempre recibió los perfiles de los entrevistados y las pautas, que ella nunca necesitó, porque siempre le faltaba tiempo para conversar. Eso, sumado a que siempre escuchaba las transmisiones, la hacía sentir que era parte del equipo y le permitía aparecer de sorpresa cuando se sentía un poco mejor.

“Cuando partió su enfermedad, yo pensé que era menos, hasta que cayó en la clínica en 2015 y nunca esperé que se fuera tan pronto. Ella siempre quería venir al programa. Le pedimos que se cuidara, pero cada vez que se sentía mejor, venía. Ella mostró una fortaleza enorme, nunca dejó su sonrisa ni dejó de hacer las cosas como ella quería, y siempre la vi con la moral arriba, a pesar de sentirse muy mal físicamente. Yo siempre me sentí un complemento de ella”, señala Cristian Martínez.

“La última vez que vino a grabar fue después de mucho tiempo sin estar en el programa, pero eso no se notó. No quedó una sensación de despedida, porque ella quería seguir. Después de eso nos comunicamos por whatsapp, muy poco. Ella se demoraba varios días en responder. Los últimos programas de la temporada fueron muy complicados y en cada uno de ellos dije que la queríamos de vuelta. No sé si habrá escuchado esos últimos programas. La voy a echar mucho de menos cuando iniciemos la temporada 2017”, agrega su pareja radial.

Myriam fue una mujer multifacética. Fue una gran esposa, madre y abuela. Profesora por muchos años, dedicada a la empresa familiar tras su jubilación y apasionada por el canto coral, que le permitió además seguir en contacto permanente con sus amigos de la etapa universitaria, con quienes formó el Coro del Reencuentro. A lo largo de su vida cultivó numerosas amistades, lo que se vio reflejado en las sentidas palabras que le dedicaron sus familiares, colegas y amigos en su despedida.

Evangelina Ramos, integrante del Coro del Reencuentro, también le dedica unas palabras. "Amiga, compañera, mujer fuerte y potente. Estando en el dolor vimos a través tuyo la fortaleza de la entrega y del amor, nos dolía tanto sin embargo tú lo hacías ver leve. Tu sonrisa y el empeño en seguir respondiendo a necesidades de otros, en seguir tomando el mando de situaciones, en empujar a todos para seguir adelante nos maravillan aún hoy. Es difícil, muy difícil y doloroso darse cuenta que no estás, lo que en realidad es solo una idea porque si estás y estarás siempre."

 En representación de la Casa de Exalumnos, Mauricio Peña también se refiere a la personalidad y el compromiso de la conductora de Alma Máter con su Universidad. "Myriam Villablanca  reune, en una sola persona,  un bello conjunto de los más profundos valores universitarios. Ella hizo su vida en torno a su familia, amigos, alumnos, clientes, a todos quienes nos supo transmitir su alegría, su compañerismo, siempre  con una frase cariñosa y cercana. Su carácter firme y su notorio  liderazgo, los pudimos apreciar en sus múltiples facetas. Su disposición a colaborar en nuestro programa radial Alma Mater como conductora, donde con mucho entusiasmo se desempeñó por varios años".

 El jefe de la Unidad Casa de Exalumnos recuerda especialmente algunas anécdotas. "No podremos olvidar  cuando estuvo disponible para ser uno de los rostros del Encuentro de Exalumnos de los 95 años de la UdeC, y participar en una sesión fotográfica, para luego ver su imagen en el arco,  con un pendón de 12 metros. Se sentía una gigante, nos decía. Tampoco la ocasión en que con tanto entusiasmo nos vino a contar que viajarían a Uruguay a un encuentro de coros, junto al Coro del Reencuentro, y luego hábilmente nos coercionó a colaborarles con souvenirs para el viaje".

 "En uno de nuestros primeros diálogos, nos contó de su paso como profesora en el Liceo de Coronel, allá por los '70, equipada con ideas muy nuevas para educar a los jóvenes, en la época de la minifalda, como ella pícaramente nos decía. En esa zona, nos contaba con alegría, había encontrado a su esposo, con quien construiría su preciada familia. Sin duda no habrá otra como Myriam , lo que por cierto y contradictoriamente nos debe alegrar, por haberla conocido y haber sido parte de su camino, y especialmente, nos debe motivar a ser tan entusiastas,  apasionados, y  coherentes como ella fue", reflexiona Mauricio Peña.

Pronto comenzará una nueva temporada de Alma Máter, y será difícil saber que ella no volverá a estar tras el micrófono, pero su recuerdo siempre estará presente en la memoria del equipo de la Casa de Exalumnos, el personal de Radio UdeC y sus fieles auditores.

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