Perfiles de Exalumnos

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Aldo Pereira, Ingeniero Agrónomo

 

"Mi foco está en desarrollar iniciativas que causen un impacto visible y tangible en la sociedad"

 

 

 

“Siempre me interesó la naturaleza, el aire al aire libre. Participé del movimiento scout y luego en la Universidad de Concepción fui el presidente de la rama de montaña en Chillán. Conozco gran parte de Chile y mi familia tiene campo forestal, me crié en torno a una vida campesina. Todos estos factores me hicieron tomar la decisión de optar por una carrera relacionada con la naturaleza”, afirma Aldo Pereira.

Por su prestigio, siempre quiso estudiar en la Universidad de Concepción  y entre sus opciones estaban carreras como Geología, para especializarse en Paleontología; Biología, Biología Marina y Agronomía. Fue en la casa abierta de la Universidad de Concepción donde conoció la malla curricular de Agronomía y se dio cuenta que satisfacía plenamente sus expectativas.

Estudió Agronomía entre 2003 y 2007, etapa llena de buenas experiencias. “Toda mi vida viví en la ciudad de Concepción, por lo que al mudarme a Chillán para estudiar me ayudó a enfocarme más y tener menos distracciones. Fui ayudante en asignaturas, lo que me proporcionó mayores habilidades, y obviamente también quemé la etapa de estudiante con una alta dosis de socialización y amistad”, comenta.

Durante sus estudios se interesó particularmente por el área de protección vegetal, a la que dedicó su tesis, y también se preocupó de aprender Inglés y fortalecer sus habilidades blandas, con la meta de perfeccionarse en el extranjero.

En 2009, una semana después  de terminar su tesis, partió junto  a su pareja a Nueva Zelanda y Australia. Durante dos años trabajaron en agricultura en diferentes lugares y perfeccionaron el idioma para el paso siguiente, sus estudios de posgrado.

“Mientras trabajábamos en el extranjero, nos cambiábamos de lugar cada tres o seis meses. Logramos hacer amigos de por vida de todas partes del mundo. Trabajamos en invernaderos de vidrio de hectáreas de tamaño,  empresas familiares millonarias, packing de frutas, entre otros”, recuerda.

Como su meta era conseguir una beca, publicó su tesis de pregrado en una revista científica y se preparó para el examen de Ingles IELTS. Tras adjudicarse el apoyo de Becas Chile, pudo utilizar los ahorros de esos dos años para viajar. Con mi pareja, actual docente del campus Chillán,  nos fuimos por tres meses al sudeste asiático, India y Nepal. Ahí logramos ver todo tipo de culturas, realidades, pobreza, riqueza, paisajes inigualables y un sinnúmero de aventuras. Anduve en camello por el desierto, viajé en barco por cinco días para ver dragones de komodo, acampé en la selva de Sumatra para ver orangutanes, recorrí Vietnam y Tailandia en moto, subí a los Himalaya, visité y me empapé de todo lo que pude”.

Con el nerviosismo propio de entrar a una Universidad rankeada como 46 del mundo y asistir por primera vez a clases en Inglés, Aldo inició sus estudios de Master of Plant Protection en la Universidad de Queensland, Australia. Relata que “la universidad era espectacular y amigable. Me encontré en un ambiente motivador y desafiante, con personas que, sin importar lo importantes que eran o hacían, eran tan humildes como todos. No existían prejuicios, las puertas estaban abiertas para todos, y todos te ayudaban e impulsaban para que fueras más. Esto no lo desaproveché y seguí al pié de la letra lo que me aconsejaban”.

Aldo destaca que, a diferencia de lo que ocurre en Chile, el mechoneo en esa universidad no existe. Comenta que “en cambio hay actividades y ferias gigantes, para que te integres a clubes de todo tipo, así como también cursos y talleres para prepararte en tus estudios. Talleres como manejo de tu tiempo, como escribir trabajos, ingles académico, como integrarte a la cultura, como realizar estrategias para estudiar, entre muchos otros”. Señala que los tomó todos y luego inició las clases, donde se sorprendió de entender todo, porque pese a sus esfuerzos, temía que su Inglés no estuviera a la altura del desafío.

Aunque las expectativas de Aldo eran muy altas, Queensland no lo decepcionó. “Aprendí cosas muy avanzadas e impensadas, conocí las últimas tecnologías y entendí para dónde va el mundo. Me codeé con expertos de gran envergadura y viví una experiencia profesional muy llenadora, y obtuve reconocimientos por mi alto desempeño académico. Se me presentó la posibilidad de trabajar como asistente de investigación en un laboratorio de Fisiología Vegetal, abordando temas muy interesantes sobre señales de defensa de plantas y déficit nutricional, diagnóstico molecular, entre otros. Al mismo tiempo, postulé a una beca para llevar a cabo una investigación y me la adjudiqué. Gracias a eso, trabajé ocho meses en otro laboratorio de entomología, donde logré utilizar métodos de punta y aprender mucho”, asegura.

Aldo regresó a Chile con renovadas energías, una visión más amplia y nuevas herramientas. Relata que “tuve que adaptarme un tiempo al shock cultural de volver.  Trabajé un tiempo, me adapté nuevamente a nuestra realidad y decidí cambiar rumbo, porque me di cuenta del auge de la innovación y el emprendimiento. De manera paralela, mi actual socio, ex alumno UdeC, Christopher Vivanco, Enólogo y Máster en Marketing Internacional, también se encontraba buscando hacer algo distinto. Fue en ese momento en que aunamos fuerzas y comenzamos a trabar en conjunto, ya que teníamos muchos puntos en común”.

En su nueva faceta, Aldo ha tenido el apoyo de Incuba UdeC, plataforma de emprendimientos tecnológicos de la Universidad. “Su equipo es de alto nivel y puedo dar fe de la seriedad con la que trabajan. Por eso estoy con ellos y sé que podemos hacer cosas grandes juntos”, asegura.

Aldo y su socio se prepararon durante un año en torno a la innovación y emprendimiento por medio de cursos, charlas, seminarios, mentorías y diferentes actividades. Destaca que gracias a programas como Desafío High Tech UdeC  y TIE BIO BIO,  obtuvieron un gran apoyo para  potenciar sus habilidades en el ecosistema regional.

Aldo sostiene que “para un emprendedor es de vital importancia empaparse de todas las actividades que se ofrecen, ya que con esto es posible explotar tus habilidades e ideas  para satisfacer las necesidades que existen actualmente en la sociedad o aquellas que existirán”. 

Explica que una de las principales ventajas de ser parte de un ecosistema de innovación y emprendimiento es el hecho de formar equipos de trabajo multidisciplinarios. “Es común pensar en una solución basada en experiencias propias o habilidades técnicas de las carreras profesionales que poseemos, sin embargo, esto te limita,  ya que solo ves una pequeña parte del problema o solución. En cambio, cuando trabajas con profesionales de distintas áreas, logras ver otras cosas e interpretaciones. Cuando se dice que dos cabezas piensan mejor que una, es verdad. Por eso nosotros tenemos más de cinco”, detalla.

El esfuerzo y preparación de Aldo se plasmaron en el proyecto AgroDoctor, con el que fue uno de los ganadores del Desafío High Tech UdeC 2016 y de TIE Bio Bio. Se trata de un modelo predictivo que busca dar solución a problemas de plagas y enfermedades en cultivos de alto interés comercial, por medio del uso de sensoramiento electrónico. “A esto se le llama internet de las cosas (IoT). Nosotros apostamos a ir más allá que solamente medir información y entregarla al usuario. Lo que estamos realizando es un procesamiento de la información que toman nuestras micro estaciones en los cultivos y realizamos valor agregado para utilizar de mejor manera los recursos que existen en la agricultura”, explica.

“Para ponerlo en contexto, se espera que de aquí al año 2050 se debe aumentar a casi el doble la cantidad de alimentos, sin embargo, no hay mas tierra cultivable y los agroquímicos que son derivados del petróleo, serán presa de lo que le ocurra a este combustible fósil. Por esto, debemos ser más eficientes, e iniciativas como la nuestra son importantes para potenciar una agricultura más sustentable, algo que nos afecta a todos”, agrega el profesional.

La importancia de las redes

Aldo reconoce que en la UdeC siempre le hablaron de la importancia de formar redes de contacto, pero asegura que más tarde lo entendió a cabalidad. “Cuando maduras te das cuenta que no solo es cierto, sino que es lo principal, ya que todo lo que se ha realizado y se realizará en el mundo, es fruto del trabajo de un conjunto de personas con un objetivo en común. Las redes que uno forma durante su vida, ya sea en el kínder garden, en tus amistades, en una universidad o donde sea, marcarán las capacidades que apuntan hacia un objetivo, el cual puede ser grande o pequeño. Las vivencias que tuviste en torno a tus redes, la gente con la que te relaciones, marcan qué es alcanzable o no para ti, te des cuenta o no”.

Detalla que en su caso, como estudiante de la Universidad de Concepción, generó redes que le permitieron darse cuenta que sí era posible salir al extranjero y vivir otro tipo de experiencias.  “Una vez en Australia, nuevas redes me impulsaron a hacer más cosas, hasta el punto que nada me queda grande y creo que todo es posible. Es como una bola de nieve, surgen herramientas de todo tipo que permiten hacer realidad la creatividad y a esto último es a lo que se le llama Innovación”, afirma.

Respecto de su futuro profesional, Aldo sostiene que  lo está formando hace ya un tiempo. “Si bien es cierto que me falta mucho camino por recorrer, hoy en día estoy trabajando todas las habilidades blandas y duras para lograr ser el nexo entre la ciencia y los mercados. Siento que la información que uno puede crear o adaptar, debería llegar a ser utilizada, o bien desencadenar una utilidad en la sociedad. Por esto es que mi foco está en desarrollar iniciativas que causen un impacto visible y tangible en la sociedad”, finaliza.

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