Desempleo: ¿Motivo de Preocupación o Momento de Cambios?

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Por Nicole Carvallo C.
Ingeniero Comercial / Economista.
www.economiachile.com

 

 

Comenzando la segunda mitad del 2016, hemos recibido como un balde de agua fría la cifra de desempleo del segundo trimestre; un 6.8% que muestra claramente cómo la desaceleración del país es un hecho evidente.
La tasa de desempleo siempre es materia de confusiones pues existen distintos tipos de desempleo que la componen: cíclico, estructural, friccional y estacional. Además se confunde con conceptos como desocupación e inactividad.  Aquí es necesario dar una pincelada a lo que hay realmente tras la cifra. No olvidemos que la economía no es una ciencia matemática, sino social,  por ende, es fundamental internalizar el hecho que una cifra conlleva siempre  un tema humano y familiar que nos afecta como sociedad.

La tasa de desempleo se mide como la cantidad  de personas desempleadas sobre la población activa.  Desempleados son quienes están buscando trabajo. En contraste, la población activa la componen los desempleados y la población inactiva, quienes estando en capacidad de poder trabajar pero no están buscando trabajo, como los estudiantes  o dueñas de casa (jubilados por ejemplo, no están considerados).
Matemáticamente, el desempleo  se mide así: Desempleados /Población Activa.
En base a cálculo esta tasa entonces aumenta cuando:
1.    Aumenta el número de desempleados y/o
2.    Disminuye la población activa (ejemplo una dueña de casa que decide  buscar empleo o un estudiante que tiene que buscar trabajo para sostener a su familia).

En  términos matemáticos la ecuación es comprensible, pero como sostuve al comenzar, la economía es una ciencia social, donde los cálculos nos entregan información para efectuar comparaciones y análisis, pero social y humanamente estar sin empleo o trabajo es un drama humano y familiar que sólo pueden comprender quienes día a día viven las carencias al no poder suplir a cabalidad necesidades básicas al no tener  un trabajo que otorgue el sustento y estabilidad familiar.

Económicamente, el análisis no es novedad...lamentablemente. Cuando una economía comienza a desacelerarse, a crecer menos y a vivir en incertidumbre es “lógico” que quienes otorgan empleo, como las grandes empresas, no van a realizar nuevas contrataciones, peor aún...comienzan los despidos por “necesidades de la empresa”. Naturalmente, los empresarios han visto que las condiciones no están dadas para crear empleo y generar inversión (nuevas plantas de trabajo, sucursales, nuevas inversiones que necesiten mano de obra).

El escenario de reformas laborales y tributarias ha generado un clima incierto donde hay que cubrir costos cada vez mayores. Esta incertidumbre empresarial, la debilitada confianza y la especulación sobre cómo se podría revertir este escenario de desaceleración hacen que el desempleo aumente, lo que no responde hoy  a factores totalmente externos (que también genera incertidumbre).

Esta vez, este 6.8% no es fruto de la contingencia internacional y tampoco de factores propios de la estación, es el reflejo más triste de personas de clase trabajadora que están viviendo las consecuencias de las reformas implementadas. Era evidente que estos cambios serían un terremoto para el empresariado y  la clase media,  que está vez traspasa la mano de obra no calificada pues hace tiempo el desempleo se instaló en personas con título universitario que se dedican a otra cosa para subsistir.

De no haber cambios importantes en las políticas implementadas, no habrá incentivos para la inversión, lo que hará que el desempleo siga aumentando y el país crezca menos. Es urgente: 1. Dar mensajes claros sobre las consecuencias de las múltiples reformas, para brindar certezas a empleadores y trabajadores,  2.Buscar nuevos incentivos que otorguen empleo, no solamente en el ámbito privado, 3. Otorgar facilidades y retirar burocracias para emprendedores y 4. No olvidar que el cobre ya no es el “el sueldo de Chile”. Ya no es sostenible vivir de las materias primas, el sector productivo y de servicios debe ser visto como la nueva estructura productiva al que hay que dar énfasis y las condiciones necesarias para crecer.

Este es el momento de innovar, reestructurar y priorizar las necesidades del país, más allá de analizar cifras.

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