carlos columna_0.preview.jpg
Por
Carlos Contreras
Abogado
carloscontreras.quintana@gmail.com

 

 

Un parónimo es una palabra fonéticamente parecida a otra, esto es lo que ocurre cuando enfrentamos los términos colisión y colusión. Efectivamente suenan similares aunque semánticamente colisión significa “choque de dos cuerpos o, bien, oposición y pugna de ideas, principios o intereses o de las personas que lo representan”, mientras que colusión significa “cualquier hecho, acto o convención que tienda a fortalecer una o más empresas parcializando el mercado en favor de estas y cerrando las puertas a cualquier otra empresa que pretenda competir”. Pero lo complejo es que dichas palabras tienen una relación que va más allá de su sonido o semántica.

La Comisión de Constitución la semana pasada despachó para el segundo trámite legislativo el proyecto ley que contempla la pena de cárcel, esto es de  cinco a diez años a los culpables de estas acciones, estableciendo cárcel efectiva de un año o bien de desde siete años y medio con la misma salvedad de cárcel cuando los productos objeto del acuerdo sean de primera necesidad.

Parece que nuestro sistema económico hace bastante tiempo que dejó de ser la economía de libre mercado que muchos pregonaban y es, sencillamente, un sistema capitalista brutal que sólo fortalece al más poderoso y excluye a los pequeños. La pregunta válida es ¿si la libre competencia, en los hechos no existe en este sistema que durante décadas ha sido validado por los mismos actores que lo han lesionado, que es lo que verdaderamente existe en nuestro país de los supuestos beneficios del sistema?, parece que el chorreo o la posibilidad de acceder a las bondades o excedentes del sistema no ocurrirá nunca; y la mejor relación precio-calidad, no se podrá concretar en nuestro sistema; y mejor no hablar de los beneficios para el libre emprendimiento, pues los libre emprendedores caerán bajo las fauces, o garras si le parece mejor al lector, de las empresas poderosas.

Así las cosas, no veo en el horizonte que una legislación rigurosa pueda excluir estas prácticas a futuro, pues si los verdaderos actores y benefactores del sistema no respetaron sus principios y los rompieron impunemente, ¿qué queda para aquel que busca un beneficio personal desprovisto de las bondades del mismo?

Ante esta situación, lo único que puedo presumir es que después de la colusión de las empresas respecto del papel viene la colisión de los intereses de la ciudadanía y de los empresarios… y de ello, esperemos que algo realmente bueno y no un parche legislativo, salga.

 

Columna publicada en La Prensa Austral de Punta Arenas

contacto

linked in

fondo de credito solidario

Sitio desarrollado y hospedado en Dirección de Tecnologías de Información - DTI - 2009 / Universidad de Concepción - Concepción - Chile