Las Contradicciones de los demócratas

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por Carlos Contreras
Abogado
carloscontreras.quintana@gmail.com
 

Más allá de los problemas del aquí y el ahora en la gestión de gobierno, parlamentaria y judicial es posible constatar que la actividad política y de gobierno está en un profundo cuestionamiento, tanto por las acciones poco éticas y eventualmente delictuales cometidas por algunos de sus protagonistas, como por el imperio de un sistema o concepto de sociedad que privilegia el individualismo y el lucro por sobre valores como la fraternidad, la igualdad y la libertad.

Al respecto es evidente, como lo he señalado en diversas columnas, que ante la ineficacia o desuso de las leyes es necesaria su modificación, más o menos profunda de acuerdo a las circunstancias; por otra parte, si bien antes he indicado que no veía necesario en un proceso de Asamblea Constituyente, ahora me parece que además de urgente es absolutamente necesario definir constitucionalmente el Chile que queremos y cómo lo queremos y, en este sentido, es determinante generar una nueva carta constitucional que dé cuenta de dicha realidad y de dicha voluntad. Particularmente me agradaría mucho que el gobierno de turno pudiera liderar este proceso de vital importancia y no se quede como un mero observador o facilitador, pues el final la implementación de las reformas que, supuestamente, el pueblo de Chile votó al elegir a la actual Presidenta no es la voluntad del día de hoy, y como no se pueden realizar nuevas elecciones este sería un proceso válido y necesario para dilucidar esta situación y definir el verdadero sentir patrio.

Por ello me parece necesario hacer presente mis razones, ojo, razones, no sentimientos, del por qué es necesario realizar este proceso.

1.    Me parece profundamente contradictorio desde la perspectiva democrática que frente a una posibilidad de sentar con claridad la voluntad popular por medio de una nueva Constitución, existan demócratas que pongan en duda o califiquen de peligroso dicho proceso; incluso me parece ofensivo, pues efectivamente los electores, así como tienen el derecho de voto para elegir, precisamente los parlamentarios y autoridades políticas, con mayor razón tienen las facultades para exigir que se pueda fundar una nueva carta fundamental, pues en este contrato social en el cual se delega el poder a las autoridades, no se debe desconocer que el poder viene, precisamente de quienes forman la ciudadanía, del pueblo si el pueblo es inteligente y tiene la facultad de elegir a sus representantes, con mayor razón puede sacar adelante un proceso de nueva Constitución.

2.    También me parece contradictorio con los principios de la democracia que se considere que un proceso de nueva Constitución no sea legítimo, si precisamente debe legitimarse con su desarrollo; estaremos de acuerdo que si en dicho proceso no existe una participación determinante, no es posible culminarlo, por lo demás la voluntad popular debe manifestarse y ojo si la concurrencia a este proceso es mayor que los ciudadanos que votaron en el último proceso electoral.

Columna publicada en La Prensa Austral

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