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Liliana Riquelme, abogada y cantante estudiando en España

“Hoy se valora, o al menos no se juzga, a la persona que, aunque especializado como profesional, sea integral como ser humano”.

 

Liliana Riquelme es abogada de la Universidad de Concepción y Magíster en Derecho de la Empresa de la UDD. Trabajó en el Tercer Juzgado Civil de Concepción,  en un estudio jurídico y como docente en Santiago, y desde hace varios años  en el Departamento Jurídico de la Dirección Regional del Servicio de Impuestos Internos, en Concepción.

Paralelamente, ha desarrollado su pasión por el canto. Entre 1999 y 2000 estudió canto popular con la profesora Brígida Sánchez Martínez y en 2005 cursó el primer año de la carrera de Intérprete en canto popular, en la Escuela Moderna de Música. Luego siguió estudiando con la Profesora Lorena Pualuán.

Ha integrado el elenco musical de diversas agrupaciones penquistas como el  Conjunto de Cantos y Danzas Tradicionales de Chile HUENUICÁN,  de la Universidad de Concepción; la agrupación de canto campesino “Pinares”; el elenco musical del Conjunto de cantos y danzas Tradicionales de Chile de la Universidad del Bío Bío; el grupo “Son de la Lex”, compuesto por estudiantes de la Universidad de Concepción y la Derecho UdeC Big Band.

Desde septiembre del año pasado se encuentra en  Madrid, estudiando un Master en Derecho en la Universidad de Alcalá de Henares, junto a su marido, el arquitecto y DJ David Viveros, quien está haciendo un Master en Arquitectura Avanzada, en la misma Universidad.

Antes de viajar  lanzó su primer disco "Canciones bien Intencionadas",  de la mano de su grupo “La bandita de Lili”, con canciones en su mayoría propias y algunas de reconocidos compositores latinoamericanos.

¿Por qué decidiste estudiar derecho, teniendo también este gran talento artístico?
La verdad es que a mis jóvenes 17 años, nunca me había planteado dedicarme profesionalmente a la música. De hecho, fue recién en la Facultad, cantando en eventos universitarios con mis amigos Juan Pablo López y el fallecido Silvio Canese, que comencé a explorar esta faceta de mí.

¿Cómo llegaste a formar parte de “Son de la Lex “y “Derecho UdeC Big Band”, ambas agrupaciones nacidas al alero de tu facultad?
"El Son" como le decíamos nosotros, nació en el 2000, lo formamos con amigos estudiantes de leyes. Nos habían invitado por separado a tocar en una peña y nos hicieron esperar en una sala acondicionada como camarín. La espera fue larga y para amenizarla sacamos los instrumentos y nos pusimos a tocar y de ahí no paramos. El grupo perduró con distintas formaciones por varios años, hasta que cada uno fue tomando su camino.  La última vez que tocamos fue en el Foro de la Universidad, en el año 2012, para homenajear a nuestro amigo Silvio, guitarrista del grupo desde su origen.

La Big Band es otra historia. Fue una idea del actual decano de la escuela (y saxofonista) José Luis Diez y desde su nacimiento en el 2009, la dirige el trombonista Eduardo "grillo" Espinoza. Es una agrupación hermosa, 30 músicos en escena, es muy potente participar ahí como cantante.

¿Cómo has compatibilizado tu trabajo como abogada y tu vida artística?
Desde hace 8 años soy parte del Departamento Jurídico del SII. Aun lo soy, me reincorporaré al volver. A estas alturas ya los colegas abogados y los colegas músicos entienden mi doble pasión.

Al comienzo fue difícil compatibilizar,  porque es una profesión muy formal y muy tradicional, por lo que el desarrollo público de cualquier actividad distinta al ejercicio profesional, no siempre era bien visto.

Incluso puedo contar como anécdota que cuando estudiaba canto en la EMM (Santiago 2005), mientras buscaba trabajo en las leyes, un distinguido señor me dijo en una entrevista que le gustaría que trabajara para él, pues notaba mi capacidad profesional y alababa mi éxito académico. Luego me preguntó por qué había emigrado de Concepción a Santiago y le expliqué que para estudiar canto. Súbitamente cambió de opinión y me dijo que no me daba el trabajo hasta que me olvidara de "esa tontera de la música". Como ves, no me olvidé.

Afortunadamente el país ha evolucionado en ese sentido y hoy se valora, o al menos no se juzga, a la persona que, aunque especializado como profesional, sea integral como ser humano. Y el arte es parte de SER humano.

Cuéntanos del disco que lanzaste pocos días antes de irte
El disco se llama "Canciones Bien Intencionadas" lo lanzamos el 13 de septiembre de 2014, tres días antes de venir a Madrid. Es un disco de 12 cortes, 9 de los cuales son de mi autoría. Los otros, de Jairo Varela (Colombia), Violeta Parra y Manuel García (Chile). Es un disco precioso, desde la carátula, que la diseñó Luna Costantini, hasta cada uno de los acordes. Fue un arduo trabajo que involucró a muchos: Nestor Santibañez y Héctor Carrión en la grabación y mezcla, Gipson Reyes, Ignacio González, JJ Sánchez, Martín Stewart y Francisco Aravena como invitados y por supuesto, los protagonistas de esta historia, mis bellos y talentosos músicos Yayo Durán (Ceres 2014), Rodrigo Alvarez (Ceres 2012), Pablo Lara, Víctor Henríquez y Juan Pablo López. Algunas canciones están colgadas en www.labanditadelili.com, donde también pueden adquirir el disco físico desde cualquier parte del mundo.

¿Qué te motivó a  trasladarte a España?
Fue una decisión bien macerada que tomamos con David, mi marido. Nos tomó un par de años encontrar el momento propicio para ambos. Vinimos a estudiar a la Universidad de Alcalá de Henares. David un Master en Arquitectura avanzada y yo un Master en Derecho.

¿Cuál es la orientación del posgrado que estás cursando y cómo crees que va a ayudarte a crecer profesionalmente?

El Master tiene bastante presencia en materias de derecho público, que yo he ido relacionando con la realidad chilena en estas cuestiones, y en particular con las figuras jurídicas con las que yo trabajo directamente en el Servicio Público.

Además de eso he estudiado materias electivas muy interesantes, como por ejemplo ética y deontología jurídica o inglés jurídico, que también resulta muy provechoso sobre todo para investigar accediendo a la literatura jurídica de los sistemas anglosajones.

¿Cómo han sido estos primeros meses en Alcalá en lo académico y lo personal?
Ya vamos en la mitad del recorrido, seis meses. Difícil y al mismo tiempo fascinante, como cada vez que uno sale de su esfera de confort. Reorganizar todo, y por puro gusto,  porque allá teníamos todo resuelto. Realmente te pones a prueba. Pero apasiona y emociona darte cuenta de lo que eres capaz, tanto en lo personal como en lo académico.

¿Qué es lo que más te ha gustado de España y qué extrañas de Chile?
Estar cerca para viajar y conocer lo que más podamos de Europa está siendo muy interesante. En España caminar por la historia es muy bonito.  De hecho Alcalá de Henares es de las universidades más antiguas fundada en 1499 y declarada por la Unesco patrimonio de la humanidad en 1998. Acá se enseña derecho (canónico en su tiempo) desde 1509. Más de 500 años de ciencia jurídica, no es menor.

Además de las leyes está la música. Los españoles han sido muy cálidos para recibirme y recibir mis canciones, las que he podido mostrar en la radio universitaria y en algún pequeño escenario también. Hace unas semanas el Vicerrectorado nos extendió formalmente una invitación para un importante festival de jazz acá en Alcalá. Si obtenemos el financiamiento adecuado para que vengan mis músicos desde Chile, estaríamos tocando para casi dos mil personas. Estoy ilusionada y agradecida.

De Chile, en particular de Concepción, extraño muchas cosas, me podría perder enumerándolas. La interacción con los músicos de Concepción es una de ellas, volver a mi bandita y a mi querida Derecho UdeC Big Band.

¿Cuáles son tus planes para el regreso?
Reencontrarme con la familia grande, esa que incluye a los amigos. Para el resto no tengo planes, si un sueño, que es hacer gira con el disco.

¿Recomiendas la experiencia de estudiar en el extranjero?
Sin dudarlo. Incluso más allá de lo académico. Vivir la experiencia te abre la mente y eso es impagable.

¿Algún mensaje para tu Facultad o tus colegas, cuando Derecho UdeC está celebrando 150 años?
A los colegas, que estén orgullosos. Realmente la escuela que nos formó nos preparó para salir airosos de cualquier desafío académico. Y no es puro romanticismo, es que se nota, te enfrentas a ordenamientos jurídicos totalmente nuevos y el razonamiento está ahí, listo y dispuesto para el análisis, el cuestionamiento y la propuesta. Orgullosa de ser "Popeye". Un gran saludo a la distancia para la gloriosa Escuela de Leyes la Universidad de Concepción.

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