Recordando el Encuentro de 2009

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Uno de los factores importantes de considerar a la hora de adherir a un encuentro de estas características, que para muchos puede significar viajar muchos kilómetros y “robar” un fin de semana a la vida familiar, es conocer las impresiones de quienes ya han participado en actividades como ésta.

Por eso compartimos algunos testimonios de exalumnos que nos escribieron pasado el encuentro de 2009. Esperamos que se entusiasmen:

"Nos sentimos muy acogidos"
Una de las cosas que me sorprendió fue la excelente organización, lo acogidos que nos sentimos. Después de 26 años, encontrarnos con el mismo portero,  con algunos profesores y que estos aun se recordaran de nosotros, ver como empezaban a llegar colegas de distintas generaciones y cada uno iba tratando de ubicar a sus antiguos compañeros, cosa difícil porque uno se quedo con la imagen de aquellos tiempos de estudiante.

El tiempo hizo lo que no podemos evitar ni detener, con dificultad tratábamos de asociar estas dos imágenes, la "antigua imagen" con esta "nueva imagen" que nos presentaba y reflejaba el paso de los años ,la experiencia, que bonito estrecharse en un fuerte abrazo evocando tantas cosas, aventuras, recuerdos.

Polonio Arce Caroca, Químico Farmacéutico

"Participar en este encuentro, fue reconocer mi sentido de pertenencia"
La Universidad de Concepción definitivamente deja un sello en sus exalumnos. Fue muy emocionante ver a tanta gente congregada, renovando su vínculo con la universidad. Por mi parte soy exalumna desde hace bastante poco tiempo. Participar en este encuentro fue reconocer mi sentido de pertenencia y agradecimiento a esta casa de estudio, más allá de los compromisos académicos formales. Me fui de este evento con la sensación de haber compartido con muchas personas que sienten un genuino cariño por la Universidad, a quienes sin duda me sumo.

Verónica Devenin, Socióloga

"Nuestro compromiso fue volver para los 95 y le haremos empeño"
Cuando el animador llamó a los ex alumnos de Derecho a tomar la fotografía general durante la cena en la carpa gigante, no resistimos la tentación de cantar somos los Popeyes, de la Escuela de Leyes,  somos los colosos de la Universidad. A esta altura se escuchó por aquí y por allá unas cuantas rechiflas, como en los mejores tiempos. Es que “Los Popeyes” no se puede cantar sin el acompañamiento de la pifias, las que arreciaron cuando repetimos aquello tan real de que son los medicuchos viles carniceros que ganan dinero sin saber curar. Dicen al cliente: la plata primero que después de muerto no podrá pagar. Es que en los 90 años de la Universidad no ha salido otra canción con caracteres de himno que aúne el ingenio con la verdad. Y entonces, mitad aplausos y mitad pifias nos sacamos hartas fotos para el dulce recuerdo en la posteridad.

Por la mañana hubo emoción en el auditórium de la Escuela, que la Nany González recordó tan acertadamente dando los tres pasos fundamentales: primero, en la tribuna exponiendo la llamada “cédula” y en donde se medían conocimientos y habilidad oratoria; luego el Procesal y si el viento era favorable, llegar al Civil. Ahí los quiero ver. No nos entraba una aguja. Los transpirosos mojaban los pañuelos y los nerviosos movían las manos y se comían las uñas. No hay, creo yo también, momentos más, cómo les dijera, cruciales, tensos o dramáticos que la hora y tanto que duraba la interrogación. ¡Para otra vez será, señor! Reflautas. ¿Otra vez lo mismo?

Y mientras cada uno recordaba esa travesía con temporal desatado, la palabra calma y experimentada de don Enrique Tapia recorría los recuerdos y los interpretaba conforme los artículos 19 al 24. Luego el Decano que se ve tan lolo como siempre. ¿Alguna vez lo oyeron alegar en la Corte? Yo tuve ese privilegio. Excelente; pero igual le dieron en la cabeza. Recordó a casi todos los profesores y tenían que olvidarse algunos como Alberto Puga, Duberildo Jaque, los hermanos Jarpa, Alberto Colvin,Héctor Brain  y el “concurso rial”, en fin.       

A nombre de los ex habló Carlos Hormazábal cuya palabra galana lo hizo llegar a presidente de la FEC y ahora la corta con cincel como Notario en Talca. Se notó la ausencia de  los miembros del poder judicial. Sospecho que hubo acuerdo de pleno para no asistir, salvo Diego Simpertigue en una audiencia y el ministro Guillermo Silva Gundelach como notable muestra. Ni siquiera vinieron los jubilados que no son pocos; pero en lo personal lo lamenté. También se notó la ausencia del bombero Valdés, que todavía canta mejor que su hijo el novel profesor Bombero Valdés jr; el Gato Saavedra, disfrutando sus últimos días en  la embajada de Chile en Guatemala; Julio Kunkar; Queco Hernández, el Tuco Díaz, Boris Hassemberg, Guillermo Hardtmann, el maestro Domínguez, hijo del maestro Domínguez, Fernando Saenger, Lucho Rodríguez y un centenar más que viven en Concepción, considerando que Lucho Sepúlveda vino de Coyhaique, el Pepe Medina de Puerto Varas y hasta un médico que vino de Alemania. Cada cual con su cada cual. Nuestro compromiso fue volver para los 95 y le haremos empeño. No hay que pasar rabia con los fallos desfavorables, porque los juicios no los pierde el abogado sino el cliente.Dicen que estuvo el turco Abuter; pero no lo vi.       

  Escuelita donde tanto sufrí: espero volver a verte una vez más llena con los compañeros y amigos de siempre.


Rubén Sanhueza Gómez, abogado

 

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