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Patricia Cerda-Hegerl , escritora radicada en Alemania

 

“Soy de los escritores que sienten una responsabilidad con sus raíces, por el simple hecho de ser las raíces”

 

Patricia Cerda-Hegerl se tituló de profesora de Historia y Geografía en la Universidad de Concepción en 1983 y tres años más tarde obtuvo un Magister en historia en la Universidad de Chile. En 1986 emigró a Berlín, donde se especializó en interculturalidad y migración femenina. Allí pudo disfrutar de una de las bondades de los países desarrollados, sus universidades y sus bibliotecas, lo que la llevó a desarrollarse como escritora, pasión a la que dedica todo su tiempo actualmente. Su último libro, Entre mundos, ha tenido gran recepción tanto en Chile como en Alemania.

 

¿Cómo fue tu vida estudiantil en la UdeC?

 Tengo buenos recuerdos de ese tiempo (1979-1983). Con algunos profesores me entendí muy bien y la amistad se mantuvo por mucho tiempo. Lamentablemente era una época difícil por tratarse de una universidad intervenida. Todavía recuerdo el nombre del rector, Clericus. Los profesores tenían mucho cuidado, por lo cual no era un ambiente muy motivador. Los únicos que se explayaban a su antojo eran los que no compartían mi visión de mundo, que es esencialmente abierta. 

 

¿Por qué quisiste estudiar Historia y cómo te marcó dedicarte a esta profesión?

 Yo quería estudiar algo humanista para aprender más sobre el ser humano. Soy muy curiosa. Después hice un magister en la Univesidad de Chile y un doctorado en historia en la Universidad Libre de Berlín. Más adelante pasé de la historia a la comunicación intercultural. Hice clases en el Instituto de Comunicación Intercultural de la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich. Ahora estoy dedicada de lleno a la literatura. Mi volumen de cuentos Entre mundos ha tenido buena acogida en Chile y en Alemania. Ha sido una hermosa sorpresa mi nominación al Premio Altazor 2014 por este libro. Próximamente publicaré una novela histórica ambientada en el siglo XVII en Chile, el siglo en que la cultura chilena se estaba formando. Se llama Confesiones de Animallén. O sea que la historia nunca me ha dejado ni yo a ella.

 

¿Cuándo y por qué decidiste emigrar a Alemania?

 Fui a Berlín en 1986 a doctorarme, porque quería seguir estudiando y eso fue un acierto porque una de las bondades de los países desarrollados son sus universidades y sus bibliotecas.

 

¿Cómo te adaptaste en Europa y cómo has desarrollado tu carrera?

 Europa – Alemania - me ha tratado siempre muy bien. Le debo a este país la posibilidad de estudiar – gratis -, de hacer clases, de investigar y de escribir. En el fondo le debo mi desarrollo personal. No obstante, la base que me llevé del departamento de historia de la Universidad de Concepción fue buena gracias a algunos profesores inteligentes y de amplio horizonte como Antonio Vivaldi y Leonardo Mazzei.

 

¿Cuál es tu visión de la Europa actual y particularmente de Alemania, desde tu perspectiva de historiadora?

 Alemania es un país muy interesante por su movida historia en el siglo XX. Comenzó y perdió dos guerras mundiales, se repuso económicamente a partir de los años 60, se reunificó hace 25 años y ahora es una de las economías más sólidas del mundo. Alemania es un país maduro, porque ha aprendido de sus experiencias. Aquí las cosas se nombran por su nombre. La justicia – también lo justo - se escribe en Alemania con mayúsculas, como en todo país maduro. 

 

¿Cómo han cambiado las cosas desde que llegaste y cómo vislumbras el futuro?

 Llegué en 1986 a Berlín. Presencié de cerca la caída del Muro. Viví el fin de la Guerra Fría y la reunificación. Fue una experiencia apasionante, porque en Chile también tuvimos un capítulo aunque marginal de la Guerra Fría. Vertí esas vivencias en mi novela inédita Luz en Berlín que también saldrá publicada pronto. 

 

 En cuanto al futuro, lo que veo es que el mundo está cada vez más interconectado. La globalización es real y tiene ventajas y desventajas. Estamos en una etapa de ajustes en que hay que redefinir las reglas del juego a nivel financiero y a nivel ecológico, vale decir, a nivel ético. Esto puede durar más de una generación. Pienso que toda la humanidad aspira a lo mismo y que la confusión se debe a una confusión de los conceptos. La ética, no la ideología, es la que hoy vuelve a iluminar a los creativos. Aquí se está hablando de una economía del bien común, de la importancia de frenar las fuerzas destructivas dentro del sistema – la avaricia, por ejemplo – y de contemplar la variable felicidad. Cosas de que nos habla también Mujica, el presidente de Uruguay. Es un pionero en América Latina, muy actual, por lo demás.

 

Cuéntame sobre tu faceta de escritora ¿Cuáles son los temas que te motivan?, ¿De qué se trata tu libro “Entre dos Mundos”?

 Los temas que me motivan son mi país por una parte, y mi biografía entre mundos por otra. Vivir afuera da otra perspectiva. Todavía más con la mirada de la historiadora. En mi proyecto literario me acerco a Chile desde el humanismo y la estética.

Los cuentos de Entre mundos sintetizan momentos de densa comunicación entre Alemania y Chile. Solidaridad con Chile es una historia de amor en el exilio que indaga lo que quedó de un tiempo emocional y políticamente intenso. Sócrates en el bolso de mano es un viaje por la historia de Chile en la segunda mitad del siglo pasado, en que el chileno se transformó en el lobo del chileno. Testigo del tiempo nos traslada al mundo campesino del siglo XIX en el Chile que encontró y retrató el pintor bávaro Juan Mauricio Rugendas. En Miércoles de Justicia, la vehemente Juanita cuenta los caminos de su vida y su amor por Egon, su patrón. Pasajeros, Cosmopolitas y Desde el templo transcurren en Alemania y expresan la sensibilidad de los migrantes latinos que viven en este país. Aquí el tema son los cambios de perspectivas, la búsqueda de identidad, la soledad y los encuentros y desencuentros de pasajeros entre mundos.

 

¿Cómo es tu relación con Chile?

Intensa y optimista. Soy de los escritores que sienten una responsabilidad con sus raíces por el simple hecho de ser las raíces. En mi literatura trato de precisar y de entender, todo ello en un formato entretenido. Escribo los libros que a mí me gustaría leer.

 

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