Perfiles de Exalumnos

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Francisco Miguieles, gerente general de IRADE y presidente de Bioautismo

Un ejemplo de liderazgo

 

Francisco Miguieles ingresó a la UdeC en 1983, pero su historia con nuestra alma mater se inició mucho antes. Su papá fue durante los 60 y 70 la voz de Radio Universidad de Concepción, así que Francisco integró una de las primeras generaciones del Cedín (Centro de Desarrollo Integral del Niño). Aunque parezca increíble aún conserva amigos de esa primera etapa universitaria como la ex subsecretaria de Hacienda María Olivia Recart, que junto al actor Álvaro Rudolphy fueron algunos de sus compañeros de nivel, todos hijos de profesionales de la Universidad de fines de los ‘60.

Ese arraigo desde la primera infancia, sumado al buen nivel académico y el prestigio de la UdeC lo llevaron a volver a sus aulas para estudiar Ingeniería Civil Informática, que se visualizaba como un área de gran desarrollo.

Estudió en la convulsionada década de los 80. “Tengo una mezcla de recuerdos, porque la Universidad tenía un Rector delegado y fue una época difícil, que contrastaba con un campus maravilloso y muchos amigos", recuerda. También destaca que en esa época conoció a su señora, que estudiaba Psicología y hoy tienen tres hijos: Martín, Catalina y Juan Pablo.

En esta entrevista, Francisco nos cuenta sobre su trayectoria profesional y su liderazgo de una red de padres, madres y médicos chilenos dedicada al intercambio de información  y aprendizaje en torno a la intervención biomédica en el tratamiento de niños y niñas con autismo. Ante el diagnóstico de su hija Catalina, en 2007 creó un blog, al que más tarde sumó un activo foro y una corporación de derecho privado de alcance nacional que actualmente preside, Bioautismo.

¿Cómo fue la transición a la vida profesional? ¿Cuáles fueron sus primeros trabajos?

Fue un paso muy natural. Me sentí cómodo, capaz y preparado. La confianza en mí mismo y en los aprendizajes que había recibido me permitió iniciar mi vida laboral de muy buena manera. Uno de mis primeros trabajos fue en Unisys, una compañía americana de computación de la época, que tenía su oficina central en Chile en Santiago y sede local en Concepción. Mi jefe era exalumno de la Universidad y profesor de la facultad de Ciencias Económicas y Administrativas. 

Dos años después me fui a otra compañía del área informática, que cerró operaciones en Concepción y tomé la opción de quedarme acá. Paralelamente, había estudiado un MBA y eso me permitió ampliar mi oferta laboral, optando a trabajos en otras áreas. Así postulé a IRADE por el diario y comencé a trabajar en el área de management y recursos humanos en 1994.

¿Cómo fue ese giro profesional?

Ha sido una muy buena experiencia profesional y nuevamente mi jefe (Aldo Moisan, recientemente jubilado) era exalumno y docente de la Universidad, en la facultad de Ingeniería. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, que me ha dado una panorámica amplia de la realidad empresarial de la región y me ha permitido conocer a los distintos actores y participar en sus proyectos.

¿Existe algún trabajo conjunto entre la Universidad e IRADE?

Sí, en algunas iniciativas. Por ejemplo, en IRADE tenemos círculos ejecutivos de las empresas uno de ellos es el de Tecnologías de Información y Comunicación. En esa área estamos vinculados al departamento de Ingeniería Informática y hemos colaborado bastante con las actualizaciones de los currículos, a partir de las necesidades de las empresas con las que trabajamos. Tratamos de ser un puente entre la oferta y la demanda, aportando a la formación de los profesionales con la información de lo que requiere el mercado.

Además desde hace más de 10 años somos centro de práctica de psicología laboral. Varios Premio Universidad han pasado por nuestras oficinas de Chacabuco.

¿Cómo se gestó su nombramiento en la gerencia general de IRADE?

Tras jubilar Aldo Moisan yo era el candidato natural a nivel interno, sin embargo, el directorio decidió realizar un proceso de selección a través de una consultora especializad en head hunting en el que participé. Durante ese tiempo fui gerente general interino.

La consultora entregó un informe con la terna de candidatos y fui finalmente elegido. Recibí la noticia con mucha alegría.

¿Qué es lo que más te motiva de este nuevo cargo y cuáles son los desafíos concretos  que se ha planteado?

Es muy atractivo este nuevo rol, porque IRADE tiene un protagonismo en la región, que es un activo muy valioso que hay que potenciar. Además me he propuesto incrementar la oferta de valor para nuestros miembros y socios y rediseñar algunos aspectos centrales de la oferta de servicios para la región.

Con su larga experiencia en el área de formación y recursos humanos ¿Qué consejos podría darle a los nuevos profesionales para mejorar su perfil profesional y su propuesta de valor para las empresas?

Insistiría en las competencias genéricas o transversales, porque son las que marcan una diferencia sustantiva entre un profesional y otro. Entre más subas en la pirámide profesional, más importantes son estas competencias y menos las técnicas. Empieza a pesar más el cómo se relaciona el profesional, cómo se gestiona a sí mismo.

¿Existe alguna característica especial que busquen actualmente las empresas en un profesional?

Yo diría que las empresas buscan alguien que está dispuesto a aprender y desaprender constantemente.

En el plano personal, ¿Cómo ha sido la experiencia de liderar la red Bioautismo?

Ha sido una experiencia notable formar esta red de padres y profesionales relacionados con  niñas y niñas con autismo. En las redes sociales es un movimiento muy fuerte y cohesionado. Buscamos mejores tratamientos, incidir en el gobierno para poder hacer los cambios necesarios, diagnosticar e intervenir rápido, porque da mayores posibilidades de rehabilitación y recuperación. En el foro de Yahoo somos más de mil miembros y en Facebook cerca de 3 mil, principalmente de Chile, Argentina y Perú. Ahí me han servido mis conocimientos informáticos.

Hemos sido muy exitosos en poner el tema en la palestra, desde regiones. La doctora Ingrid Bravo en Antofagasta y yo en Concepción comenzamos a difundir el tema, después despertó Santiago.

¿Y cómo está Catalina?

Está muy bien, es una jovencita que nos sorprende con sus logros. Es un proceso permanente y hemos ido aprendiendo constantemente. Cuando tiene retrocesos, hoy somos capaces de identificar por qué ocurrieron y eso nos permite ir manejándolos.

 

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