La Dama de Hierro y Chile: Historias tras la guerra de las Malvinas

Karen.jpg

Karen Isabel Manzano Iturra
Profesora de Historia y Geografía. Diplomada en Estudios Políticos y Estratégicos.
Alumna tesista Magíster en Ciencias Políticas, Seguridad y Defensa, ANEPE-UDEC.

 

El 08 de abril se conoció la noticia del fallecimiento de la ex primer ministro de Gran Bretaña, Margaret Thatcher. Tanto para sus detractores y partidarios, es una figura controversial dentro de la historia de su país, tanto por sus medidas sociales y económicas, que la llevaron a enfrentarse con los sindicatos del carbón, como por su política exterior, donde el conflicto de las Malvinas fue relevante para su periodo. La llamada “Dama de Hierro”, que gobierna durante once años, se relaciona con diferentes regímenes, como el de Estados Unidos (Reagan), Unión Soviética (Gorbachov) o de Chile, comandado en esa época por el general Augusto Pinochet. Pero ¿Qué hay de cierto de la ayuda chilena en las Malvinas?

Para encontrar tales respuestas debemos remontarnos a algunos años antes. Chile y Argentina se encontraban en una tensa situación cuando en 1977, el fallo arbitral de la reina Isabel II por las islas del canal del Beagle había sido favorable a nuestro país. Cuando el gobierno del general Videla declara el laudo “insanablemente nulo” provoca una escalada de crisis, que casi genera una guerra entre ambos países, sólo detenida por la mediación del Papa Juan Pablo II, quien logró frenar las acciones durante la navidad de 1978. Thatcher conocía tal situación, pues su majestad británica había sido el árbitro cuyo resultado no fue acatado. Posteriormente, en 1979 con su llegada al poder, se levanta el embargo de armas que se mantenía hacia Chile, favoreciendo las relaciones bilaterales. 

Unos años después, el gobierno del general Galtieri se lanza a la conquista de las islas Malvinas, que incluía al archipiélago de las Georgias del Sur. A pesar de ser una zona lejana y con pocos habitantes, se insistió por parte de ella que “su forma de vida es británico, su lealtad es para con la Corona. Es el deseo del pueblo británico y el deber del Gobierno de Su Majestad a hacer todo lo que podamos para defender ese derecho” (Discurso Margaret Thatcher, 03/04/1982). Pero en este caso, había otro punto crítico, pues al ceder ante las presiones argentinas, el Reino Unido perdería áreas geopolíticas claves, que les permiten proyectarse hacia la Antártica y sus dominios. Cuando se produce la guerra, Chile se declara neutral, lo que posteriormente fue desmentido por la propia Dama de Hierro, colocando en una difícil posición a nuestro país frente a Argentina, al agradecer la ayuda brindada para terminar rápidamente el conflicto. Esto se debe comprender en otro contexto, cuando ambos países del cono sur poseían gobiernos militares que privilegiaban objetivos estratégicos y una guerra podía promover una alteración del difícil statu quo de la época, situación que se habría desarrollado de forma diferente con civiles al mando, insertos en políticas de integración y cooperación.

Pero ¿Qué habría motivado esta ayuda por parte del gobierno de la época a Gran Bretaña? Sin duda las palabras del propio general Galtieri que “se comenzaba la recuperación definitiva de las islas del Atlántico Sur. Para los argentinos, esas tres islas en el Beagle que Chile reclamaba eran parte de ese conjunto” (Revista Que Pasa, 19/01/2012) y había informes que apuntaban hacia esa dirección, que la invasión se dirigiría a la zona austral chilena, a pesar de la mediación, lo que agudizaba el escenario tenso desde el Beagle. Thatcher optó por el enfrentamiento, ante las criticas de una acción que no logró avizorarse antes, enviando tropas a la zona que durante dos meses se enfrentaron a los argentinos, durante los cuales se habría apoyado a través de “monitoreo permanente, radares y escuchas con dispositivos electrónicos” (La Tercera, 08/04/2012) para interceptar las informaciones de las fuerzas trasandinas. Sin duda, para el gobierno conservador encabezado por ella eran cruciales los datos entregados, pues así aseguraban una guerra de menor tiempo y costo, que terminó en una completa victoria, recordándose la celebre frase “sabíamos lo que teníamos que hacer, fuimos y lo hicimos. Reino Unido es grande otra vez” (Ibidem). Luego de la detención de Augusto Pinochet en Londres, su visita y agradecimiento público por la ayuda prestada en este conflicto fue sólo la confirmación de lo que durante años, se había especulado.

La actuación de la baronesa Thatcher, desde 1979 a 1990 está marcada por la Guerra Fría, en medio de un país al que trata de revitalizar económicamente, donde privilegió la relación con regímenes de derecha, buscando las alianzas necesarias para lograr objetivos difíciles, como la victoria en el Atlántico Sur. Su deceso también demuestra su relevancia en el siglo XX, pues en sus funerales, realizados el 17 de abril, se reunió gran cantidad de público para respetar su figura o criticarla por su gobierno. Los siglos demuestran que cuando una persona reúne tantos partidarios como detractores, que discuten sus acciones, esa persona logra pasar a la historia. Margaret Thatcher ya lo hizo…

 

Volver a Columnas                                                                                                 Siguiente

contacto

linked in

fondo de credito solidario

Sitio desarrollado y hospedado en Dirección de Tecnologías de Información - DTI - 2009 / Universidad de Concepción - Concepción - Chile