César González Pizarro, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles Agrícolas (AGICA) Un enamorado de su profesión
César González Pizarro, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles Agrícolas (AGICA)
Un enamorado de su profesión
César González pertenece a una familia de agricultores de Huasco y desde siempre le interesó el tema agrario, aunque no era ese el camino que sus padres hubieran elegido para él. Al terminar su educación media, comenzó a buscar una carrera que uniera su interés por la agronomía con su habilidad para los números y encontró “el híbrido perfecto” en Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción.
Llegó a Chillán en 1993 y cuenta que alejarse de su casa no fue tan difícil, porque había cursado sus estudios medios en La Serena y porque encontró una segunda familia en su pensión, donde permaneció hasta su egreso. Lo que sí representó un gran cambio fue el clima. “En Huasco llueve cada seis años y es todo un festival, nadie va a clases. Cuando llegué a Chillán hubo una semana entera de lluvia y granizo, recién al tercer día entendí que tenía que ir a la Universidad”, recuerda entre risas.
Finalmente se acostumbró y al terminar el pregrado decidió cursar inmediatamente el magíster en Ingeniería Agrícola con mención en Recursos Hídricos. El 2000 regresó a la tercera región y cuatro años más tarde se casó con María Soledad Orellana, compañera de carrera, luego de 10 años de pololeo. Hoy tienen dos hijos, Felipe (4) y Sofía (1) y están radicados en Santiago.
¿Qué lo motivó a estudiar en la UdeC, estando tan lejos de su casa?
La carrera, que tiene un perfil único en Chile. Como la malla curricular se trajo desde Estados Unidos y los profesores hicieron su formación de posgrado allá, me pareció muy interesante importar esa mirada a la realidad del campo chileno.
¿Y cómo era usted como estudiante?
Nunca fui de esos estudiantes tranquilos y callados. Desde tercer año estuve en el centro de alumnos, porque sentía que era una oportunidad de trabajar en equipo para introducir algunas mejoras y así pude participar en el cambio de malla que nos permitió ser ingenieros civiles agrícolas. En esa época sentía cierta discriminación hacia la carrera, porque había muchas “ingenierías” que de eso tenían poco. Había que demostrar que el perfil de nuestra carrera era en realidad muy ingenieril.
Luego del pregrado y el magíster ¿Cómo fue su incorporación al mundo laboral?
Si entré enamorado de la carrera, fue el doble cuando empecé a trabajar, porque el impacto en las personas y en los territorios es muy grande. En el campo existe un gran respeto por el profesional, aunque sea joven y se crean muchas expectativas.
Al terminar el magíster me llamó un colega para trabajar en la Asociación de Canalistas del Embalse Recoleta, que por ese entonces tenía un proyecto en Huasco y luego trabajé en distintos proyectos con los agricultores de la zona, para la Comisión Nacional de Riego.
Como era de Huasco y además hijo de agricultor, fue fácil integrarme a la comunidad. Además el riego es el gran tema en esa zona y los proyectos se materializaron, así que fue una experiencia muy positiva.
¿Cuándo decidió emigrar a Santiago?
El 2005 vi un llamado a concurso de la Comisión Nacional de Riego. El puesto era para La Serena y decidí postular porque esperábamos a nuestro primer hijo y la vida de consultor es muy estresante. Además era para revisar proyectos de riego, área en la que había trabajado por años. Me seleccionaron y cuando estaba en periodo de inducción en Santiago me ofrecieron quedarme acá y con un mejor cargo, en el departamento de Fomento al Riego. Luego pasé a la división de Estudios y Desarrollo.
¿Desde cuando preside el Colegio de Ingenieros Civiles Agrícolas y cuales son sus expectativas?
Soy el presidente de Agica desde octubre del año pasado y actualmente estamos levantando una línea de base de los colegas a través de una encuesta que nos permita conocer la realidad del campo ocupacional. Queremos tener claros sus perfiles, nivel de ingreso, intereses y necesidades de posgrado y capacitación.
¿Cómo es la relación de Agica con su Facultad?
Hasta el momento la UdeC es la única Universidad que imparte la carrera así que nuestra relación es bastante estrecha. Tenemos el interés común de garantizar la calidad de la formación y también del mejoramiento continuo, de modo que existe colaboración permanente.


