La Visión del Experto

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Los Procesos de Selección: El temor a lo desconocido

 

Trinidad Bannen Alcalde
Jefe de Consultoría & Producto Personas
Trabajando.com
 

En la actualidad el mundo laboral es un escenario altamente competitivo e implica reglas y dinámicas distintas. Para algunos universitarios salir del aula e insertarse por primera vez al mercado laboral puede transformase en una tarea compleja. En este nuevo camino, una primera dificultad es la búsqueda de empleo y seguidamente, el afrontar un proceso de selección que lo puede llevar o no a alcanzar el puesto deseado.

Cuando una empresa decide que necesita a uno o varios empleados para cubrir nuevas necesidades, parte este desconocido, y temido para muchos, proceso de selección. ¿Qué medio utilizo para buscar trabajo?, ¿Cómo hago mi currículum?, ¿Cómo enfrentar la entrevista? ¿Y si me quedo en blanco, o no se qué contestar?, son algunos de los temores más comunes que los jóvenes expresan a la hora de enfrentarse a un proceso de selección.

Si estamos buscando un empleo, lo primero que debemos saber, es que más posibilidades tendremos mientras más se ajuste nuestro perfil a la vacante requerida. Por tanto, conocer de antemano las características del puesto al que optamos, nos ayudará a afrontar la selección con más garantías de éxito, ya que podremos preparar de mejor manera nuestro “plan de marketing” que nos permitirá comunicar aquello que somos, queremos y tenemos para ofrecer. 

Para llevar esta tarea a cabo con éxito debemos conocer y trabajar sobre los tres pilares fundamentales de la empleabilidad: conocerse, formarse y mostrarse. El primer paso que debemos realizar es “Conocer nuestro Perfil”: es importante que antes de enfrentarnos a un proceso de selección, realicemos un análisis profundo de nuestro perfil profesional y personal detectando cuáles son nuestras aptitudes, fortalezas, debilidades, metas e intereses. Conocer nuestro perfil nos permitirá presentarnos con mayor seguridad, ayudándonos a manejar el miedo y ansiedad que provoca especialmente la etapa de Entrevista Laboral. 

El segundo paso es confeccionar nuestro currículum enfocándonos en el cargo que nos interesa conseguir. El CV es la foto de nuestra vida laboral y nuestra tarjeta de presentación, por ende debe resaltar nuestras cualidades y transmitir el mensaje adecuado, es importante recordar que el objetivo del CV no es conseguir un trabajo sino conseguir que nos llamen a una entrevista, por ende es también el guión de nuestra primera entrevista. Los reclutadores revisan muchos CVs, para algunos cargos más de 500. Esto significa que el nuestro lo revisará en un corto tiempo, aproximadamente 30 segundos. Entonces ¿Cómo logro llamar su atención en ese tiempo?, ¿Cómo logro que me quiera conocer?; para esto debemos preocuparnos tanto del contenido como de los detalles formales como formato, papel y sobre o carpeta si fuese el caso. Nuestro CV debe ser conciso y fácil de leer, la información debemos presentarla en orden definido y claro, incluir todos los datos de contacto para que nos localicen (e-mail y teléfonos actualizados y que revisemos permanentemente). Debemos asegurarnos que el exceso de detalles no oculte nuestras habilidades y la extensión debe resultar en que el lector nos quiera conocer, y en ningún caso debe superar las dos páginas.

Tercer paso, la famosa y aclamada, Entrevista Laboral. Una oportunidad única, y que por lo tanto, es importante prepararla. Pongamos como ejemplo un partido de fútbol. Si uno llega al partido sin haber entrenado, definitivamente, va a tener un mal rendimiento. La Entrevista es la principal herramienta para seleccionar a un postulante, es la instancia para que nos conozcan, analicen nuestra historia laboral, detecten nuestras cualidades y capacidad para el puesto al que optamos. Es también un diálogo con un propósito definido, supone correspondencia mutua, busca el beneficio para la organización y el candidato, por lo tanto, evalúa si la institución y yo somos compatibles. En este punto, es importante recordar que los evaluadores son personas. Esto quiere decir que, al igual que cualquiera, se deja influir por la impresión general que dejamos. Esto significa que debemos: ser siempre cordial y respetuoso, preocuparnos de nuestra presentación personal, mantener un contacto visual e intentar ser lo más espontaneo posible generando confianza. 

Las entrevistas siempre tratan sobre lo que uno HA HECHO y cómo nos definimos. Lo que hemos realizado es igual de importante que la manera en que comuniquemos o relatemos estas cosas. Esto quiere decir que, más que lo que pensamos, lo importante es cómo estructuramos el relato de lo que hemos hecho concretamente. En otras palabras, la entrevista no se trata tanto sobre lo que nos preocupa, sino de lo que nos OCUPA. De esta manera, el evaluador tomará nuestra experiencia pasada e intentará predecir cómo nos desempeñaremos en el futuro. 

El evaluador se servirá de preguntas para determinar nuestro grado de desarrollo de ciertas competencias. Para esto, tiene preguntas prediseñadas. Las más típicas son: tu mayor logro profesional/académico, tus fortalezas, debilidades y los incidentes críticos que hayas tenido que solucionar.

Lo más importante para responder este tipo de preguntas, es que SIEMPRE debemos respaldar lo que relatemos con un ejemplo concreto y puntual. En relación a las pruebas psicológicas, es importante no “perseguirse” con los test, éstos son una herramienta más dentro del proceso y lo que no debemos realizar nunca es averiguar en buscadores o preguntarle a un amigo psicólogo qué es lo que debemos contestar, un psicólogo bien entrenado se da cuenta cuando una respuesta es memorizada o es realmente una respuesta espontánea. No existe una “receta o fórmulas mágicas” para alcanzar un trabajo, ni siquiera Superman ligaría todos los trabajos. 

Finalmente, que el candidato sea o no elegido para el puesto dependerá de su habilidad de darse a conocer y de que justo su perfil sea el que la empresa esté buscando. Si a pesar de haber trabajado en los pasos mencionados anteriormente, no ligamos el trabajo, no debemos tomarlo como una derrota, sino más bien como un aprendizaje en el que debemos trabajar. Nunca debemos olvidar que “BUSCAR TRABAJO ES UN TRABAJO” y quizás el más arduo de todos.

 

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